En el primer semestre del 2026, las exportaciones del agro representaron un 57% del total a nivel país y el sector, por sí sólo, aportó unos 28.165 millones de dólares. Respecto al mismo período, pero del 2025, esos envíos al exterior se incrementaron en un 18% y algunas de las cadenas -entre las que está la girasolera- batieron récords.
Mientras la minería y el sector petrolero sellan su crecimiento, al calor de los regímenes de inversión y la fuerte apuesta por la producción orientada a la exportación, se sostiene firme una tendencia clara: más de la mitad de los dólares que ingresan al país son generados por las cadenas agroindustriales.
Sin las concesiones que sí tuvieron los mencionados “sectores de punta”, el “motor” del agro sigue siendo clave para las cuentas públicas y podría serlo aún más si no afrontara uno de los impuestos más nocivos, como los son las retenciones. Una verdad a toda luz para el sector productivo que también se expresa en cifras.

En el último informe publicado por el Monitor de Exportaciones Agroindustriales de FADA, se revela que, si se eliminaran las retenciones, las cadenas agroindustriales podrían generar 25.800 millones de dólares adicionales por exportaciones y más de medio millón de empleos.
Produciendo y vendiendo más al exterior, sin derechos de exportación el sector podría acercarse a un potencial muy similar a lo que se proyecta que podría generar Vaca Muerta y otros proyectos de energía, que hoy se postulan como los “nuevos motores” que llegan para auxiliar al agro en su aporte de divisas.
De cara a la próxima década, entre la minería, el petróleo y el sector tecnológico proyectan generar unos 75.000 millones de dólares al año, notoriamente por encima de los más de 50.000 millones que hoy genera la agroindustria en su totalidad.
Pero hay allí una diferencia no menor: que esos sectores suelen tener un trato preferencial en las decisiones económicas y ninguno de ellos afronta derechos de exportación. No así el agro que, aunque con un esquema de rebaja paulatina definido hacia 2027, todavía tributa en todas sus cadenas granarias y derivados industriales, los mayores generadores de divisas.
En ese sentido, desde FADA estimaron que, en un hipotético escenario de “retenciones cero” también para ese sector, el impacto económico igualaría sin dudas a las estimaciones de la energía, el petróleo y la “economía del conocimiento”, ya que se podrían generar unos 25.000 millones de dólares extra al año.
La estimación, señalaron, parte de un aumento esperable en la producción de granos fruto de la rebaja tributaria, un aspecto sobre el que desde la dirigencia y el propio sector productivo insisten desde hace tiempo.
Desde la entidad afirmaron que, de un promedio de 126 millones de toneladas en las últimas cinco campañas, podría escalarse a 196,5 millones, unas 70,5 millones de toneladas adicionales. Parte de esa producción, naturalmente, se destinaría al mercado externo, tanto como grano como a través de productos industrializados, generando un mayor aporte de divisas -de un 50% más que el actual- y de puestos de trabajo.
“Argentina ya tiene productos que el mundo compra y cadenas que saben exportar. Si se generan mejores condiciones para producir e invertir, existe una oportunidad concreta de ampliar ese volumen y generar más divisas y empleo”, destacó Fiorella Savarino, economista de FADA.




