En su chacra cordobesa de Atos Pampa, ubicada en el kilómetro 15 de la Ruta S 210, a mitad de camino entre Villa General Belgrano y La Cumbrecita, el ingeniero agrónomo Felipe Villa Abrille es conocido por su inquieto y curioso espíritu que lo lleva a investigar todo el tiempo e ir por más. Así fue como pasó muchos años produciendo aceites esenciales y extractos a partir de coníferas. Luego, de plantas nativas y otras. Pero últimamente, además, Felipe se ha empecinado en producir biochar y extracto piroleñoso, “dos bioestimulantes de los que no se consigue mucha información en nuestro país, porque recién los empezamos a revalorizar, ya que se los conoce desde antaño”, advierte.

Señala Felipe que estos dos productos surgen a partir de los recursos forestales no maderables, como hojas secas, malezas y restos de podas al someterlos al método de pirólisis o combustión controlada en ausencia de oxígeno (o muy poco) para generar vapor. De esta combustión se obtiene el biochar, que es un producto carbonoso, sólido. Y de la condensación del humo de la quema se obtiene el extracto piroleñoso, de consistencia líquida.
“Es un bioestimulante no microbiano con más de 200 moléculas naturales con actividad, lo que hace muy difícil que genere resistencia en las plagas y malezas”, indica.
Explica el ingeniero: “Es que las podas complican el ambiente y se realizan quemas a cielo abierto, generando emisiones de gases de efecto invernadero. En realidad, son de los bioestimulantes naturales más antiguos de la humanidad, los cuales se dejaron de utilizar con el auge de los agroquímicos derivados del petróleo. Pero como en los últimos años se viene notando cada vez más una resistencia de las malezas y de las plagas a estos productos, más un agravado deterioro de los suelos, es que se están volviendo a valorar los productos biológicos”.

“Tanto el biochar como el extracto piroleñoso poseen propiedades con un gran potencial benéfico para la agricultura regenerativa y el ambiente, en particular, para disminuir el uso de glifosato”, asegura el ingeniero.
Detalla, Felipe, que se está estudiando mezclar el extracto piroleñoso en cierto porcentaje de los caldos de pulverización, y que una de las múltiples derivaciones del bioechar y del “piroleñoso” es el “lombrichar”, el lombricompuesto con un porcentaje de biochar, de modo que se potencian mutuamente, dice.
Villa Abrille, nacido en La Plata y afincado en el valle cordobés de Calamuchita desde 2002, donde montó su laboratorio de aceites esenciales con el nombre de Quinta Esencia, sostiene que estos dos productos biológicos son más económicos que los de síntesis química y ayudan al productor a bajar la carga de estos últimos, disminuyendo su dependencia respecto de los herbicidas, plaguicidas y demás productos importados, de alto costo energético y con un balance negativo para combatir el cambio climático. “Pero para que sea predecible en su utilización hay que acondicionar y seleccionar el material leñoso en sí, como en la misma pirolisis, porque el extracto tiene más de 200 moléculas orgánicas”, aclara.
El agrónomo agrega que ya está utilizando ambos productos en su propia chacra. El extracto piroleñoso, como bioestimulante en sus plantaciones de lavanda y de vetiver, como enraizador y en la propagación para la generación de plantines, “con excelentes resultados”, afirma.
El mismo relata que hay muy poca información técnica de estos productos y de sus procesos de elaboración en nuestro país. “Originariamente tomamos contacto con técnicos de Brasil y de Costa Rica, que ya están más avanzados en el tema. Pero hace poco, gracias al organismo La Mesa del Biochar, tomamos contacto con la bodega riojana La Puerta, que posee plantaciones de vides, nogales y olivos en Nonogasta”, dice.
“Nos enteramos que la empresa nonogasteña -continúa el ingeniero- adquirió dos hornos para realizar pirólisis con el fin de tratar las podas de sus plantaciones y producir biochar, capturando así dióxido de carbono de manera responsable para el ambiente, con la intención de lograr una economía circular. Entonces, le propusimos condensar el humo para generar extracto piroleñoso y obtener sus propios bioinsumos”, comenta.

Pues como la empresa aceptó de buen agrado su propuesta, Felipe viajó hasta allí con un colaborador, Edgardo Gaihlou, y acaba de instalarle un condensador de acero inoxidable. “Lo interesante es que nosotros producimos en baja escala, mientras que la bodega riojana podrá producir biochar y extracto piroleñoso a gran escala”, indica.
Villa Abrile ahonda: “Como todo esto es algo novedoso para todos nosotros, al generar el extracto de productos monovarietales como la vid, el nogal o el olivo, se nos facilitan muchísimo las tareas. Ya que darán resultados más predecibles en los ensayos a campo que la empresa La Puerta está por comenzar. Por ejemplo, en la estabilización del producto, que es la precipitación de compuestos que no tienen uso como bioestimulantes, pero sí otros que pueden ser muy interesantes. De modo que este proyecto tiene muchísimas derivaciones”, puntualiza. Aclara que el 99% del extracto piroleñoso que se produce en el mundo es mediante combustión, pero el que producirán en la bodega será mediante pirolisis, porque se pueden controlar mejor todos los parámetros.
Muchos suelen tildar a este inquieto e incansable ingeniero como “el científico loco”. Él siempre habla en “nosotros” porque su compañera y esposa, Patricia “Paca” Visus, que falleció hace poco, trabajó a la par de él en su largo camino con los aceites esenciales y lo apuntaló en todos sus sueños. Pero además, tuvieron dos hijos, Victoria, que estudió ingeniería mecánica y física, por lo que se sumó al proyecto y está abocada a la investigación de moléculas naturales en los aceites esenciales. Y Augusto, que se ocupa de aplicar la ciencia de datos para optimizar todos sus procesos, tema que le apasiona.
El ingeniero de Atos Pampa, actualmente se halla instalando en su chacra un horno y un condensador más grandes para crecer un poco más de escala, mientras se prepara para tramitar las habilitaciones pertinentes, con el fin de llegar a comercializar los bioestimulantes de biochar y extracto piroleñoso. Expresa que es fundamental que la gente de la bodega La Puerta no se desanime en este aventurado camino que los llevará a ser juntos, tal vez, pioneros en nuestro país. Y resalta la gran predisposición que tuvo toda la empresa y su personal en este proyecto “tan necesario para mejorar la calidad de nuestros suelos, de nuestras producciones y la vida de nuestro planeta”, sentencia.
El ingeniero agrónomo, Felipe Villa Abrille, eligió dedicarnos la canción “No se desesperen”, por Los Abuelos de la Nada, en su álbum “Vasos y Besos”, de Gustavo Bazterrica y Cachorro López.




