El laboratorio Agropharma aprovechó la Exposición Rural de Palermo para presentar un nuevo producto veterinario llamado “BullSynch“. En este nota intentaremos entender para qué sirve.
La firma presenta el producto como “una tecnología de liberación sostenida única en el mercado, diseñada para favorecer el reinicio de la ciclicidad en vacas y vaquillonas en anestro”. Suena a chino básico.
En principio, es un producto hormonal inyectable que combina progesterona y estradiol. Estos componentes actúan activando el celo en vacas y vaquillonas. Por eso se dice que actúa mejorando la eficiencia tanto en pre-sincronización de programas de Inseminación Artificial a Tiempo Fijo (IATF), como en sistemas donde se realiza monta natural.
Se aplica y permite actuar durante 8 a 10 días con una única inyección. Pero esa explicación no alcanza: ¿Para qué sirve?

Históricamente, la tasa de destete del país se mantiene entre el 62 y el 65%, lo que significa que casi cuatro de cada diez vacas consumen recursos durante todo el año sin producir un ternero.
Detrás de ese indicador intervienen múltiples factores, pero uno de los más importantes es el anestro posparto. Así se denomina la condición que retrasa el reinicio de la actividad reproductiva y limita la posibilidad de que la vaca vuelva a preñarse dentro del mismo ciclo productivo.
El anestro no tiene la misma incidencia en todos los rodeos bovinos. Su prevalencia depende de factores como la condición corporal, la disponibilidad de forraje, el estrés térmico, el manejo del amamantamiento y la categoría del animal. Por eso, mientras en algunos sistemas bien manejados la proporción de vientres en anestro puede mantenerse relativamente baja, en regiones con mayores restricciones nutricionales o climáticas los porcentajes aumentan significativamente.
Los relevamientos realizados por distintos organismos de investigación muestran esta realidad. En el NEA y el NOA, por ejemplo, el estrés térmico y las limitaciones forrajeras pueden prolongar el intervalo posparto y aumentar la cantidad de vacas que llegan al servicio sin haber reiniciado su actividad ovárica. En otras regiones, como la Cuenca del Salado, las mayores dificultades se observan principalmente en vientres de primera cría o animales con baja condición corporal.
Explica Agropharma que el impacto del anestro no termina en una menor tasa de preñez. Su mayor costo aparece cuando las concepciones se retrasan. Cada vaca que demora en quedar preñada genera una cola de parición más extensa y, en consecuencia, terneros que nacen más tarde y llegan con menos kilos al destete.
Diversos trabajos muestran que entre el 40% y el 70% de las vacas de cría puede presentar anestro al inicio de la temporada reproductiva. Según la región, la condición corporal de entore y el manejo del amamantamiento, eso impacta directamente en la eficiencia del sistema, ya que por cada día adicional entre el parto y la concepción, se pierden entre 500 y 650 gramos de peso al destete.
En rodeos donde ese intervalo supera los 100 días, la diferencia puede representar hasta 70-80 kilos menos por ternero respecto de vacas que lograron concebir tempranamente.
Por eso, cada vez más especialistas coinciden en que no alcanza con lograr un buen porcentaje de preñez. El verdadero objetivo es conseguir que la mayor cantidad posible de vacas quede preñada al inicio del servicio, incrementando la denominada “cabeza de parición” y mejorando la productividad del rodeo.
En su comunicación, Agropharma aclara que no existe una única herramienta capaz de resolver el problema, ya que “los mejores resultados se obtienen cuando se combinan una adecuada nutrición, un correcto manejo del rodeo, una planificación reproductiva acorde a cada establecimiento y el uso de tecnologías que permitan adelantar el reinicio de la actividad ovárica”.
Allí se anota el nuevo producto: dentro de las tecnologías farmacológicas que ayudan a movilizar vacas y vaquillonas en anestro para que lleguen ciclando al inicio del servicio.




