La startup biotecnológica Infira nació en Santa Fe hace apenas 6 años y acaba de ser elegida entre las 11 empresas más innovadoras y con mayor impacto social del mundo. Fue gracias a su más ambicioso desarrollo, que se basa en transformar cultivos anuales en perennes y lograr varias cosechas a partir de una única siembra.
Ya tienen una variedad de arroz registrada, capaz de resistir al menos dos ciclos con una misma semilla, y planean escalar su tecnología a la producción de alfalfa, soja, caña de azúcar y maíz para obtener nuevas genéticas que tengan capacidad de rebrote.
En el marco de los WIPO Awards 2026, un prestigioso certamen de la ONU que reconoce la propiedad intelectual, la firma fue seleccionada entre más de 1300 candidaturas de 126 países y, junto a otros 11 ganadores, recibió su distinción en Ginebra, Suiza.

El viernes pasado culminó la quinta edición del concurso que reconoce a las pymes y startups más innovadoras del mundo. Tras un largo proceso de selección, a la instancia final habían llegado dos empresas santafesinas: Unitech, una farmacéutica que logró importantes avances en la la cicatrización de heridas crónicas, e Infira, que fue una de las ganadoras junto a otras de Brasil, Chile, China, Japón, Corea, Suiza y Estados Unidos.
Nacida en los pasillos de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), la firma fue fundada en 2020 por las investigadoras Renata Reinheimer, Cecilia Arolfo y María Victoria Nagel y está compuesta, en su mayoría, por mujeres.
Desde sus comienzos, se enfocó en estudiar cómo evolucionaron las plantas a lo largo de millones de años y así identificó una serie de genes que se perdieron en el proceso de domesticación de los cultivos, aquellos que antes les otorgaban la capacidad de vivir más de dos años y dar múltiples cosechas.
Al día de hoy, ya tiene patentada su plataforma biotecnológica que les permite expresar selectivamente esos genes y lograr que cultivos comerciales anuales se conviertan en perennes, con capacidad de rebrote después de la cosecha.

Se estima que el gen reactivado por las investigadoras data de al menos 80 millones de años y, además del aspecto productivo, el desarrollo también es revolucionario en términos de sustentabilidad: disminuye el uso de maquinaria, insumos y agua -lo que, desde ya, redunda en un ahorro económico- y permite además una mayor recuperación del suelo.
Como los cultivos perennes permanecen más tiempo en la tierra, suelen generar un sistema radicular mucho más extendido que permite una mayor captura de carbono, la regeneración de los suelos y una menor erosión a largo plazo.
Y eso no fue todo, porque la firma volvió con otro galardón desde Ginebra. En el mismo evento, Renata Reinheimer, cofundadora y directora ejecutiva de Infira, recibió una mención especial como la “Mejor Emprendedora 2026”.
La investigadora, que es hija del reconocido científico Jorge Reinheimer, pertenece al Instituto de Agrobiotecnología de la Facultad de Ingeniería Química (FIQ-UNL) y tiene un largo recorrido en la academia previo a apostar por su startup.
Tras recibir el premio en manos del director general Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (WIPO), Daren Tang, recordó cómo inició Infira: “Somos un grupo de mujeres que en el año 2018, en nuestro laboratorio en la Argentina, creamos algo que los cultivos se habían olvidado desde hace miles de años: cómo volver a nacer”, afirmó.
Y agregó: “En ese momento comprendimos que estábamos siendo testigos de un salto acerca de la forma en la que se producía el alimento y en la forma en la de hacer que la sostenibilidad no sea una mera idea sino algo concreto y tangible para todos. Les estamos dando una segunda vida a los cultivos y estamos creando soluciones para todos”
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El reconocimiento otorgado por Naciones Unidas llega en un momento de expansión para la empresa emergente, que acumula inversiones captadas por casi 3 millones de dólares y trabaja en sus primeros acuerdos de licencia con empresas semilleras de todo el mundo.
Como ganadora del “Mundial de la Innovación”, Infira será una de las 11 empresas que ahora podrán acceder a la “fase de aceleración”, que contempla apoyo empresarial estratégico con mentorías personalizadas, acceso a la red de asociados del ecosistema de la OMPI -donde participan inversores, aceleradoras y proveedores de servicios-, y promoción internacional.





