El Foro de Seguridad Rural Argentino alertó sobre el avance de la caza furtiva en la provincia de Buenos Aires y reclamó a las autoridades mayor control, prevención y sanciones frente a prácticas que, según la entidad, ponen en riesgo a las familias del campo, vulneran la propiedad privada y dañan la fauna silvestre.
A través de un comunicado, FOSERA (Foro de Seguridad Rural Argentino) advirtió que los hechos se repiten en distintos puntos del territorio bonaerense y recordó que el Artículo 273 del Código Rural de la Provincia de Buenos Aires —establecido por el Decreto-Ley 10.081/83 y sus modificatorias— prohíbe expresamente la formación de cuadrillas de caza, la caza nocturna, el uso de vehículos, luces artificiales, perros galgos y armas no autorizadas, así como toda práctica que afecte la fauna, la propiedad privada o la seguridad rural.
La organización también instó a productores, vecinos y entidades rurales a denunciar estos hechos ante las autoridades correspondientes. “La seguridad rural, el respeto por la propiedad privada y el cumplimiento de la ley deben ser una prioridad permanente”, señaló FOSERA en el texto del comunicado.

La caza furtiva es un problema recurrente en zonas rurales de Buenos Aires, donde cuadrillas ingresan de noche a propiedades privadas con vehículos, linternas y perros para cazar liebres, ciervos y otras especies. Más allá del daño a la fauna, los productores denuncian desde hace años que estas incursiones generan situaciones de tensión e inseguridad en establecimientos que suelen estar alejados de los centros urbanos y con escasa presencia policial.
Desde FOSERA remarcaron que el objetivo del comunicado no es solo visibilizar el problema sino también presionar para que los controles se traduzcan en hechos concretos. La entidad no precisó en su texto si el reclamo responde a un incremento reciente de los episodios o si se enmarca en una campaña de concientización más amplia.
Por ejemplo, en el partido de Junín, el área de Seguridad municipal contabilizó 198 procedimientos por infracciones vinculadas a la caza furtiva y la pesca ilegal en lo que va de 2026: 88 actas por incumplimientos al Código Rural bonaerense y otras 33 por violaciones a la Ley Provincial de Pesca. Los controles abarcan las lagunas Gómez, El Carpincho y Mar Chiquita, además de distintos canales y caminos rurales del distrito.
La desesperación ante la falta de respuestas no es exclusiva de la provincia de Buenos Aires. En los últimos días, el caso del productor Hernán Carbajales, de General Acha, en La Pampa, recorrió el país entero, que estando harto de encontrar animales faenados clandestinamente en su campo —dos en menos de 48 horas, incluyendo una yegua de pedigree preñada matada a tiros—, Carbajales decidió entrar a la municipalidad con la paleta de una de las vacas al hombro para exigir que el intendente lo atendiera. “Tardé 25 años en explotar”, resumió el productor al contar su historia a Bichos de Campo. La policía rural, dijo, trabaja bien; el problema, según él, es la Justicia: “los libera automáticamente”.




