El ingeniero Gustavo Oliverio, fundador y presidente de la Fundación Producir Conservando, lanzó una pregunta al viento, a ver si alguien puede contestarla: ¿Puede Argentina crecer sin comprometer la fertilidad de sus suelos?
Él mismo comenzó a ensayar una respuesta: será muy difícil sin una política que implemente estímulos a los productores para poder hacerlo. Por ahora, venimos en deuda y el contexto no ayuda a reponer todos los nutrientes que se sacan del suelo todos los años.
Dice Oliverio que las proyecciones más recientes de la producción granaria argentina muestran que el país podría alcanzar 177,2 millones de toneladas hacia 2035. “Sin embargo, este crecimiento sólo será posible si se sostiene sobre un sistema productivo ambientalmente sustentable”, advirtió a continuación.

“La sustentabilidad también exige reponer los nutrientes que los cultivos extraen año tras año, evitando el deterioro progresivo de la fertilidad de los suelos”, agrega el analista.
Oliverio plantea que claramente hay una deuda pendiente en esta materia. “Ya en 2004 realizamos una primera proyección de necesidades de fertilización para alcanzar una producción de 100 millones de toneladas de granos hacia 2010. Bajo criterios de reposición sustentable, estimamos entonces un consumo necesario de aproximadamente 5 millones de toneladas de fertilizantes, partiendo de un nivel de utilización de apenas 2,3 millones de toneladas”. Ese nivel de reposición se alcanzó recién parcialmente hacia 2020, cuando la producción granaria ya superaba los 130 millones de toneladas.
“La experiencia de las últimas dos décadas demuestra que el crecimiento de la producción no siempre estuvo acompañado por una reposición adecuada de nutrientes, generando un balance negativo que compromete la fertilidad de largo plazo”, volvió a alertar el especialista.
La Fundación toma como referencia la campaña 2024/25, cuando se logró una producción de 134 millones de toneladas. Lo ideal hubiera sido reponer aproximadamente 7 millones de toneladas de fertilizantes en los seis principales cultivos del país. “Sin embargo, el consumo real alcanzó solamente 4 millones de toneladas, equivalente al 58% de las necesidades estimadas”.
“Los datos de Fertilizar Asociación Civil muestran que, para los principales nutrientes, los niveles de reposición continúan siendo insuficientes. En las últimas campañas, tanto nitrógeno como fósforo registraron reposiciones cercanas al 58-60% de lo extraído por los cultivos, mientras que otros nutrientes esenciales presentan porcentajes aún menores”, añadió este informe, que así da cuenta de “una continua descapitalización de los suelos agrícolas argentinos”.

¿Y para adelante? La respuesta es la siguiente: “Si la Argentina aspira a alcanzar una producción de 177,2 millones de toneladas de granos en 2035, será necesario incrementar significativamente el uso de fertilizantes para sostener la productividad y preservar el recurso suelo. Las estimaciones de Fundación Producir Conservando indican que el consumo sustentable debería alcanzar aproximadamente 8,9 millones de toneladas para los principales cultivos agrícolas”.
La distribución sería más o menos la que sigue: 4,5 millones de toneladas de Nitrógeno, 3 millones de Fósforo, 1,2 millones de Azufrados y 145 mil toneladas de Potasio.

Pero, “si además se incorporan las necesidades de fertilización de verdeos, pasturas permanentes y otros cultivos de menor superficie, el consumo total requerido a nivel nacional ascendería a aproximadamente 10,2 millones de toneladas”, añadió la Fundación, que concluye: “Esta cifra contrasta con los 4,8 millones de toneladas utilizadas en 2024, lo que implica que Argentina deberá más que duplicar su consumo actual de fertilizantes durante la próxima década”.
Houston, estamos en problemas.
“Duplicar el uso de fertilizantes no constituye únicamente una meta productiva; es una condición indispensable para preservar la fertilidad de los suelos, sostener los rendimientos en el largo plazo y garantizar que el crecimiento del sector agropecuario sea verdaderamente sustentable. El desafío es grande, pero también lo es la oportunidad de construir una agricultura más productiva, competitiva y ambientalmente responsable”, se ilusionó Oliverio.




