El próximo 20 de julio entrará en vigencia el reglamento 3190 de la Unión Europea, que busca prohibir el uso de la sustancia química Bisfenol A (BPA) en materiales que estén en contacto con alimentos, como latas o tambores, por ser considerado dañino para la salud. Esto generó gran preocupación al interior de la cadena apícola, que exporta su producción en contenedores con presencia de BPA, y que no contaban con ninguna alternativa segura. Eso ahora parece haber cambiado.
Según informó este fin de semana el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), Argentina certificó la autorización sanitaria de los primeros barnices libres de bisfenol A (BPA), lo que aseguraría la continuidad de las exportaciones. La duda, en todo caso, ahora será si se llega a reemplazar todos los tambores en circulación antes de ese plazo. Pero el gobierno ya había informado que pediría una prórroga.
“Con el objetivo de acompañar al sector apícola en la adecuación a la nueva normativa, el SENASA evaluó y certificó la aptitud sanitaria de los primeros barnices que reúnen las condiciones exigidas para su utilización como revestimiento interno de envases destinados a contener miel para exportación”, afirmaron desde el ente sanitario.
Semanas atrás, Bichos de Campo había dado cuenta de la preocupación de los exportadores, que acusaban a las autoridades de conocer la decisión de la UE desde 2024 y de no haberle dado “ni importancia ni trascendencia”.
De hecho, originalmente, la normativa se volvería efectiva en enero de 2025, pero las gestiones realizadas por las autoridades locales consiguieron aplazarla hasta mediados de este año, bajo la promesa de buscar una alternativa para aquella sustancia. Eso, hasta ahora, no había arribado a ninguna solución concreta.
Fue por esto que, a mediados de mayo, fuentes del gobierno nacional confirmaron a este medio que Argentina se preparaba para solicitar una prórroga que permita mantener aquel destino comercial abierto. Pero los vientos ahora parecen haber cambiado.
Según comentó un exportador del sector a Bichos de Campo, el barniz aprobado proviene de la empresa Trisur, una firma que en Holanda ya había dado con una formula alternativa, aunque su autorización a nivel local se había demorado por cuestiones de confidencialidad. Su introducción al mercado local vendría de la sede que tiene en Brasil, por lo que la logística no sería tan engorrosa. De todos modos, aquello no supone que esté al al alcance de todos.
“Nosotros vamos a comprar hoy ya que el viernes pasado, cuando se aprobó, fue feriado en Brasil. Pero al ser la única está algo cara. Nos cobran 18 dólares por litro. Calculamos que en diez días ya la podremos tener aquí y comenzaremos a pintar con ella”, señaló la fuente consultada.
A nivel local, dos firmas se colocan como potenciales proveedores nacionales. Se tratan de Resin, que opera en el país desde 1975 y que en el sector apícola ya es conocida, y Sinteplast. Esta última sería, según dieron cuenta a Bichos de Campo, la que podría tener más pronta su habilitación.
Pero lo cierto es que aún faltan más precisiones, sobre todo vinculado a si la provisión de barniz será lo suficientemente robusta para cubrir las necesidades de toda la cadena.





