Se supone que son beneficiarios, y lo celebran: Los profesionales agrupados en el Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires (CVPBA) apoyaron la Resolución 201/2026 del Senasa, que fue la que dispuso que cada productor podrá vacunar sus animales por fuera del circuito hasta ahora obligatorio de las Fundaciones sanitarias.
“El libre ejercicio de la profesión veterinaria constituye un principio fundamental, con sustento constitucional y legal, y un componente clave para el fortalecimiento del sistema sanitario”, declaró la entidad, que en su momento había reclamado a las autoridades dar este paso.
Pero al mismo tiempo, ese Colegio profesional tomó conciencia que patear el avispero al estilo del ministro Federico Sturzenegger, es decir sin medir las consecuencias, puede ser contraproducente para el propio sector. Por eso, a su proclama a favor de la libertad de contratación a partir de 2027, añadió: “La incorporación del veterinario privado acreditado puede representar una herramienta para ampliar las capacidades operativas, siempre que su implementación se integre de manera adecuada”.
¿De “manera adecuada”? ¿Qué significa?
Según el comunicado emitido por el CVPBA, ahora “la coexistencia de distintos modelos de prestación plantea desafíos en términos de coordinación, control y homogeneidad en la ejecución de las campañas sanitarias”.
“El Colegio remarca además que la sanidad animal constituye una política de Estado estratégica. En este sentido, el mantenimiento del estatus sanitario de la Argentina —particularmente como país libre de fiebre aftosa— depende de la acción articulada entre el Estado, los productores, los profesionales y las instituciones del sistema”, enfatizó la entidad de veterinarios.
Es decir, algo así como qué buena que está la libertad pero tanta asusta. Ahora que somos libres, pongamos reglas para no pisarnos los callos y pelearnos.
“Se enfatiza la necesidad de que la implementación de la Resolución 201/2026 se desarrolle en el marco de instancias formales de articulación y consenso institucional. Espacios como la Conalfa y las Coprosas resultan centrales para garantizar una aplicación ordenada, equitativa y técnicamente consistente en todo el territorio”, se escudaron los profesionales, reclamando ahora al Senasa “una implementación coordinada, controlada y técnicamente sustentada, ratificando su compromiso con la preservación del estatus sanitario nacional”.






Perdonen Bichos de Campo ……..¿ Y los productores no dicen nada ????? ¿ O, las vacas son propiedad de los veterinarios ??
Están discutiendo sobre quién se queda con el negocio (que paga el productor) y no pensando en la parte sanitaria que es la que realmente importa. No es necesario ser extremista, se deben buscar “medios”, en dicho medio las asociaciones de vacunadores deben reducir los costos administrativos que son elevados, el costo de la dosis por sí misma y la aplicación de la misma no supera 1.5 dólares por animal, el resto son gastos de escritorio que el productor no tiene por qué pagarlo (sirve para mantener entre 2 a 3 administrativas dependiendo el centro de vacunación), dichos centros deberán ponerse creativos para reducir costos, brindar otros servicios importantes al productor, etc, etc.
Pero esos centros deben seguir existiendo también por más que la vacunación las realicen veterinarios privados, porque sino existirán establecimientos que no serán vacunados (por ejemplo por tener poca cantidad de hacienda, quedar muy retirados en cuanto a distancias, etc), éso a su vez debe controlarlo senasa, el cual es un organismo al cual le han pasado la famosa motosierra y lo han dejado con pocos trabajadores paratécnicos y veterinarios por lo cual tampoco llegan a controlar todo, eso sumado a malos ingresos es un combo perfecto para relajar controles, resultando algún día en problemas de focos de aftosa en algún lugar del país y afectando a todos los productores en general, donde allí el gobierno saldrá nuevamente a buscar a esas asociaciones de vacunadores para que apaguen el incendio y los productores tendrán que abonar lo que ellos digan por la dosis porque se van a encontrar desesperados por los focos y/o brotes de la enfermedad.
Sin extremos, sí con medios y con acuerdos y/o sinceramientos las cosas pueden seguir funcionando de manera correcta, buscar el bien común.