Dice José Ziaurriz que su miel es “muy particular y única”, y a la vez “100% pampeana”. No es sólo un slogan, porque en realidad, por la zona en la que están ubicadas sus colmenas, ha logrado darle un carácter diferencial: la suya es una miel monofloral del caldén, un árbol caducifolio y espinoso que, justamente, tiene su mayor reserva allí en el noroeste de La Pampa.
Hace muchos años que se dedica a esto, y se considera un afortunado de poder vivir de lo que le gusta. A este apicultor oriundo del partido de Wilde, en el sur del AMBA, en realidad el “bichito” le picó de joven cuando decidió seguir los pasos que alguna vez había intentado su padre. Y, entre caídas y levantadas, nunca dejó de perseguir su sueño y ver crecer a su marca, que llamó “Elkargune” en honor a sus raíces vascas.
De sobrevivir a duras penas con sus tambores, llegó a montar su planta de fraccionamiento y vender online a todo el país. Ahora, lo ilusiona la posibilidad de cruzar la frontera, porque su producto pisó suelo finlandés y parece tener ante sí una nueva posibilidad de expansión.
“Paso a paso, y de a poco”, repite una y otra vez José, el único artífice de este largo proyecto, y el protagonista de una historia que repasó junto a Bichos de Campo.

Nació y se crió en el partido de Avellaneda pero no vistió ni la casaca de Racing ni la de Independiente. Estudió administración agropecuaria, tuvo colmenas desde los 20 años y, cuando pudo, decidió mudarse al suelo pampeano, a la localidad de Victorica. La elección no fue fortuita, porque muy cerca de allí, en Telén, había nacido su padre, quien además de traumatólogo, fue también apicultor.

Elkargune significa “lugar de encuentro” en vasco y hoy se posiciona como una miel premium, que supo ser elegida la mejor de su tipo en la Fiesta Nacional de la Apicultura y participó de varios concursos internacionales. Hoy, la novedad es que llegó a Finlandia junto a otras firmas nacionales, en el marco de un programa de promoción impulsado desde el propio país nórdico en conjunto con organismos locales.
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La iniciativa, celebrada el pasado 10 de marzo, estuvo a cargo de la embajada argentina en Finlandia junto con el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca (SAGyP). La propuesta fue promover al sector apícola argentino, reconocido por su calidad, en aquel país europeo, para sellar así vínculos comerciales con importadores.
Además de grandes firmas locales, hubo también espacio para los emprendimientos. En el caso de Elkargune, la participación fue junto al Grupo de Exportación Apícola de Santa Fe (GEAS).
“Fue una muy linda experiencia y estoy empezando con los trámites para exportar desde Victorica si es que esto avanza, ojalá tengamos novedades. Mientras tanto, a medida que vamos teniendo recursos, estamos haciendo las modificaciones que nos pide Senasa para estar habilitados a exportar desde acá”, explicó José.

Claro que, repite más de una vez, todo es “de a poco” cuando se trata de empresas como la suya. “Yo mismo voy a revisar las colmenas, pero a su vez busco los frascos y negocio la venta de miel. Es lo típico de cualquier micro pyme argentina, y en este momento del país cuesta muchísimo, pero le vamos metiendo cabeza, corazón y garra”, expresó.
En ese sentido, sabe que la clave está en cómo se posiciona en el mercado. Por eso, desde el comienzo insistió en apostar a la calidad y hoy, sin aditivos ni conservantes, su miel sale ya fraccionada con la certificación kosher y sin tacc.
“Hasta la pandemia certificaba como producto orgánico y por el alto costo no lo pude sostener, pero la idea ahora es volver a obtenerla, porque es un requisito en los mercados internacionales”, explicó el apicultor, que, en la lucha diaria, no pierde de vista su objetivo final.
Actualmente, cuenta con más de 1500 colmenas dispersas en el monte de caldén, a no más de 100 kilómetros de su chacra. Allí mismo, en un predio de 33 hectáreas ubicado en pleno caldenal pampeano es donde José lleva a cabo todo el proceso de trabajo.
Tras la extracción y fraccionamiento, que comenzará plenamente las próximas semanas, su miel se envía a distintos puntos de venta del Gran Buenos Aires, Río Negro y Neuquén, y a la vez se vende de forma particular en su página web, redes sociales y Mercado Libre. “Igualmente sigo vendiendo tambores porque me ayudan a seguir viviendo mientras se consolida la venta de miel fraccionada”, explicó el productor.
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Si hace algunos años alguien le decía que iba a enviar su miel a Finlandia, muy probablemente se hubiera reído, pero seguro, como buen emprendedor, no le habría parecido una idea disparatada.
“Yo soy un entusiasta. Estoy todo el día pensando en hacer nuevas cosas e innovar, y es importante transmitirle a la gente que lo intente y que no se quede con las ganas”, expresó José, que, en la vorágine diaria, le gusta también detenerse a mirar un poco en perspectiva todo lo que ha logrado, y lo que queda por hacer.
“Estoy muy contento y muy cómodo. La verdad que me considero un afortunado porque vivo donde quiero y trabajo de lo que quiero”, concluyó.





