El ingeniero agrónomo Esteban Bilbao (MP 1067), desde el Agroestudio Viento Sur SRL, envió estas líneas a Bichos de Campo tratando de alertar a su pares productores sobre una enfermedad del maíz llamada Carbón de la Panoja, y cuya incidencia viene creciendo hasta niveles preocupantes.
Compartimos este material por su valor informativo para generar conciencia. Esteban es asesor privado en agricultura, especialista en aplicaciones selectivas, ex asesor CREA y ATR de la Regional Necochea de Aapresid.
¡Pará, antes de cosechar el maíz presta atención y abrí los ojos!
Precisamos aprender todo lo que podamos antes de la cosecha, registrarlo en nuestros lotes para ajustar el manejo a futuro y tener los cuidados necesarios en esta cosecha.
En la campaña 2020 en Córdoba y Santa Fe, y en el sudeste de Buenos Aires en 2021, se detectó con incidencias importantes una enfermedad del maíz que hacía más de setenta años que no se identificaba como un problema relevante, el Carbón de la Panoja o Sporisorium reilianum.
Esas primeras campañas se midieron incidencias del 0,5% hasta el 70% según la situación y la historia previa de los lotes, desde ese momento hasta esta campaña 2025 la enfermedad no ha dejado de propagarse, encontrándose presente en más del 50% de los lotes de maíz del sudeste de Buenos Aires, en general con incidencias muy bajas (0,1% a 1%) pero ya ingresando en nuestros lotes, y con casos puntuales de 30% y hasta 50% de incidencia.
Debemos ser conscientes de que los primeros años las incidencias suelen ser muy bajas, y que, en general, las incidencias altas se dan en lotes de maíz sobre maíz o en rotaciones cortas con maíz año por medio, más allá del sistema de siembra (directa o convencional) y hasta con antecesor papa.
Por todo esto, tratemos de resumir y simplificar la información disponible a la fecha, la enfermedad ingresaría a los lotes principalmente con la semilla de maíz, pudiendo también llegar con la cosechadora u otras maquinarias, infecta al maíz durante la emergencia y primeros estadios de plántula y luego se comporta como una enfermedad sistémica infectando los órganos reproductivos (panojas y espigas) generando un carbón desnudo y/o filodia.

Luego de la cosecha las telioespras quedan en el suelo por unos cinco a siete años, y así van infectando los maíces sembrados en los años siguientes y generando que aumente la incidencia de la enfermedad en el lote. Las plantas afectadas no son productivas (afectando de forma importante el rendimiento), presentando a veces menor desarrollo, pero siempre debemos observar el carbón desnudo en la panoja o las espigas para poder diagnosticarlo a campo.

El manejo es complejo e integral por lo que se viene investigando en Argentina y lo que podemos estudiar de otros lugares del mundo:
- Lo primero en lo que debemos trabajar es en que la enfermedad no ingrese a los lotes. Esto lo podemos lograr sembrando semilla libre de inóculo, para lo cual es muy importante el trabajo previo de los semilleros en la limpieza de los lotes de producción de semilla, utilizando lotes limpios para la producción de semilla, erradicando las plantas aisladas que puedan aparecer, analizando la semilla para diagnosticar la presencia de la enfermedad.
- La base es una buena rotación de cultivos (tratando de alejar lo máximo posible la siguiente siembra de maíz en lotes en los cuales ya se cuantificó altas incidencias de la enfermedad).

- La elección de genética con buen comportamiento, año a año se viene sumando información al respecto viendo diferencias importantes entre híbridos.
- El uso de curasemillas fungicidas efectivos para el control de la enfermedad, contemplando ingrediente activo y dosis del mismo, según la información internacional y lo que se viene generando a nivel local esto podría reducir entre un 2 y un 60% la enfermedad, pero todavía falta generar información y registros de los productos.
- Limpieza de la cosechadora antes de ingresar a los campos y luego de cosechar lotes con presencia de la enfermedad (similar a la limpieza de cosechadoras por semilla de malezas resistentes).

También se viene estudiando que la velocidad de implantación y la tasa de crecimiento en los estadios vegetativos del cultivo son muy importantes para reducir el impacto de la enfermedad cuando ya está presente en el lote. A esto pueden ayudar las condiciones de siembra (temperatura, humedad), calidad de siembra, nutrición del cultivo y otras prácticas.
Y lo más importante en este momento!!! MONITOREAR los lotes, para identificar, cuantificar y registrar la presencia del carbón de la panoja y así poder seguir sumando información, aprendiendo, aportándola a los especialistas que están estudiando el tema (De Rossi y Couretot et al., semilleros, otros) y pudiendo planificar el manejo de tu lote hacia adelante.
Hoy tenemos muchas dudas sobre el Carbón de la Panoja, pero cada vez tenemos mejores preguntas, y estamos tratando de resolverlas de forma colaborativa, junto a los especialistas, los colegas y las empresas. No es un camino fácil, pero es posible si generamos más espacios de conversación.




