La demanda de hacienda con destino a la faena dijo “basta, hasta acá llegue”. Matarifes y frigoríficos impusieron finalmente sus condiciones en el negocio, que no son otras que la de un consumo interno castigado y una exportación con números en rojo.
En las últimas ruedas comerciales en el Mercado Agroganadero de Cañuelas los precios de la hacienda registraron caídas de hasta 10%.
Los novillitos de feedlot con mejor terminación y rinde en gancho, que se llegaron a negociar en 5800 pesos por kilo vivo una par de semanas atrás, este martes se vendieron en 5.200 pesos. La misma baja se registró en la categoría vaquillonas. En tanto los novillos, que habían alcanzado valores de 5.100 pesos, se negocian en 4700 pesos por kilo vivo.
Los precios siguen siendo buenos medidos en pesos y en dólares y le vienen ganado por varios cuerpos de ventaja a la inflación.

La suba de las cotizaciones ganaderas fue de casi 70% en el último año y más que duplicaron a la inflación promedio informada por el INDEC. Esas subas se fueron trasladando a la góndola, y la carne fue el rpoducto que más subió en la medición de febrero pasado. Pero todo tiene un límite.
Hasta ahora el faltante de ganado fue el motor de las subas. Desde agosto del año pasado se viene dando una caída importante en la faena vacuna de casi 10% mensual, pero como dicen en el sector ganadero: “los árboles no crecen hasta el cielo”.
Además en esta época del año la demanda interna debe hacer frente a otros gastos, como el inicio de clases y los aumentos en otros rubros de la economía, en especial incrementos de los servicios públicos o alquileres.
Por eso se considera que este nuevo escenario de precios responde más a las posibilidades de pago de una demanda que manifestó en reiteradas ocasiones su preocupación por los ruidos en la cadena de pagos.
En tal sentido, los matarifes fueron la voz cantante y resaltaron, en más de una oportunidad, los problemas que estaban teniendo para cobrar la carne que descargan en las carnicerías y la pérdida consecuente del capital de trabajo.
En la exportación se está dando la misma tendencia. Los novillos mestizos para cubrir la cuota Hilton y la 481 tuvieron un pico de 8.500 pesos por kilo en gancho, pero según indicaron exportadores se dio una caída de 300 a 400 pesos. La baja en este caso es menor pero igual se siente en el negocio.

Los que quedaron desfasados son los que engordan a corral y sobre todo los que no tienen el sistema integrado a otros eslabones de la cadena, como puede ser la recría o la venta de carne.
Pero, aun así, la brecha entre el precio del ganado para faena es tan alta que impide la rentabilidad a pesar de la conveniente relación maíz/carne.
El ternero de invernada se vende con un promedio de 6800 pesos lo que hay que agregarle los costos comerciales y logísticos para llevarlo a los corrales, por lo que su valor se eleva a 7100/7200 pesos.
Por otra parte, al novillito que se vende en 5200 pesos hay restarle los gastos correspondientes de la operación comercial y así el ingreso se reduce a 4800 pesos por kilo vivo.
En estas condiciones la brecha entre el valor de la invernada y el del ganado para la faena es de 48%, muy por encima del histórico 20%.
Por eso muchos creen que, si no se recuperan los precios del ganado para la faena, también deberían moderarse los valores de los terneros de cría. De todos modos, eso dependerá también de otras cuestiones como la presión que hagan los recriadores que están obteniendo muy buenos resultados económicos y productivos, o la necesidad de los industriales y sobre todo los exportadores de hacerse de materia prima para sus faenas.





