El inicio de la primera campaña de vacunación contra la fiebre aftosa de 2026 parece estar cada vez más lejos de librarse de las polémicas. Mientras sigue alta la espuma generada por la decisión de Senasa de habilitar -de forma sorpresiva y a partir del año que viene– la contratación de veterinarios privados, como alternativa a los servicios que ofrecen las fundaciones sanitarias, algunos ganaderos retoman el guante por el costo de la vacuna.
Días después del reclamo realizado por 15 productores de Saliquelló, que denunciaron “prácticas mafiosas” y altos costos para la campaña que comenzó este mes (razón por la cual pidieron salir del ente de Adolfo Alsina para vacunar en aquel ubicado en su ciudad cabecera), otro ganadero hizo lo propio desde la localidad de Lima, en el partido de Zárate.
Los dardos fueron apuntados, esta vez, contra la Sociedad Rural de Exaltación de la Cruz, cuyo ente –asegura el ganadero- aumentó un 80% el costo de su servicio, muy por encima de la inflación acumulada en 2025.
“El año pasado nos cobraron un total de 3.055 pesos. Eso incluía la vacuna y el paratécnico. Ellos no te hacen todo el desglose como en otros entes, sino que te dan un total. Este año el número subió a 5.500 pesos. Se trata de un aumento del 80%, siendo que la inflación acumulada fue cercana al 30%. Me pareció abusivo. Llame, mandé mails y nunca recibí una respuesta razonable”, denunció a Bichos de Campo Fernando Galíndez.

Esta no se trata de la primera queja que recibe aquella fundación, que el año pasado vio como 30 productores se separaron para formar un ente propio en el Delta. Aquellos “rebeldes” denunciaron “altos costos operativos” y, tras intentar nuclearse en el ente de la Sociedad Rural de Azul (FundAzul), finalmente iniciaron los trámites correspondientes ante Senasa para independizarse.
“Al norte de donde estoy yo tengo al distrito de Baradero. Al sur está el ente de Otamendi, que es el de estos ganaderos del Delta. Con ambos tenemos una diferencia de costos cercana al 40%. Ellos están entre 2800 y 3500 pesos”, señaló Galíndez, que sumó a continuación un reclamo adicional.
“Además del costo de la vacunación contra la aftosa, ellos te cobran un arancel adicional de 1400 pesos si el vacunador te aplica brucelosis, y otros 1400 si te aplica carbunclo. Todo eso sin contar el costo de las vacunas. Al final, la presencia de un paratécnico te implica una suma muy alta en solo media mañana”, dio cuenta el ganadero, cuyo rodeo ronda las 300 cabezas. Cabe aclarar aquí que este cobro adicional no es algo aislado, sino que se replica en la mayoría de las fundaciones.
Para Galíndez, la situación representa “un abuso y una posición monopólica”, así como “un menosprecio de la capacidad intelectual de la gente que trabaja”.
“Todo esto está bajo un marco donde, según el decreto original, estas entidades no pueden tener un superávit por vacunar”, remarcó luego.

Para conocer la postura de la Sociedad Rural de Exaltación de la Cruz, de la que depende el ente sanitario en cuestión, Bichos de Campo contactó a su vicepresidente, Fernando Boracchia.
En primera instancia, el ruralista negó que el aumento sea del 80%, y explicó que la referencia a tomar es la del índice novillo.
“El año pasado cobramos 3.250 pesos en la campaña de otoño, y este año el valor ascendió a 5.500. Se trata de un aumento del 69%. En el caso particular de este ganadero, como es socio de la SR se le aplica un 6% de descuento. Es así que el año pasado se le cobraron 3.055 pesos, y este año le cabría un precio de 5.170. Pero acá hay que hablar de kilos de carne, porque si no se tergiversa todo. La vacuna cuesta menos que el año pasado en kilos de índice novillo. Está en torno al 1,20 kilos”, detalló Boracchia.

Y añadió: “Por otro lado, el presupuesto del año pasado contemplaba 25 mil cabezas que después dejamos de tener cuando se fueron algunos ganaderos. A eso hay que sumarle unas 3 mil cabezas menos de los feedlots que no vamos a vacunar. Con lo cual, ese presupuesto es engañoso porque tuvimos que hacernos cargo de mayores costos”.
Consultado por esos costos que debe enfrentar el ente, el ruralista explicó: “Nosotros tenemos personal bajo relación de dependencia todo el año, que vacuna, porque hace intercampañas. Ellos tienen ART, se les pagan cargas sociales, etc. Ahora con menos animales, el vacunador ya quizás solo tiene que ir a campos al fondo de Pilar, Castelar o San Miguel, por 3 o 4 vacas. Le tenemos que pagar más”.
Boracchia apuntó también contra los cambios en el esquema de vacunación, que solo contemplará a categorías de menores en primavera: “No sabemos todavía que va a pasar en la segunda campaña. Antes sabíamos más o menos el volumen de terneros y ahora no. Y como tenemos costos fijos, tenemos que hacer un cálculo por todo el año. ¿Sino quien le paga al personal? Entonces recargamos un poco esta campaña, manteniendo la vacuna más barata que el índice novillo, pensando en que la segunda campaña tendrá un valor menor”.
-Toda esta situación le abre la puerta a debates como los planteados por los nuevos cambios impulsados desde Senasa, que habilitará la contratación de veterinarios por fuera de los entes. ¿Qué opinión te merece eso?- le preguntamos al ruralista.
-Es un disparate y lamento que se haya tomado esa medida. Esperemos que den marcha atrás porque lo único que va a provocar es que tengamos un brote de aftosa y que la hacienda vuelva a costar 60 centavos en kilos y no 4 dólares como ahora. Eso es lo que va a pasar.





