En momentos en que comienza la cosecha de soja y maíz y arranca también la zafra de terneros y la reinversión en vientres, el manejo financiero vuelve a convertirse en una variable clave para las empresas agropecuarias.
En diálogo con Bichos de Campo, el especialista en mercados financieros Diego Palomeque analizó el nuevo contexto que dejó el cambio de política económica desde diciembre de 2023 y explicó qué alternativas de financiamiento tienen hoy los productores.
Palomeque explicó que el negocio agropecuario siempre tiene dos dimensiones: “una de la tranquera para dentro y otra de la tranquera para fuera”. La primera dimensión es la productiva, que termina con la cosecha o con el novillo cargado en la jaula, mientras que la segunda tiene que ver con el financiamiento y las decisiones comerciales.
En ese plano, el analista fue contundente al describir el escenario actual: “Hoy el financiamiento, si lo tengo que sintetizar en un adjetivo, es caro. Las tasas reales son positivas tanto en dólares como en pesos”.

Según indicó, el contexto macroeconómico cambió por completo respecto de años anteriores, cuando muchos actores del agro tomaban deuda en pesos esperando que una devaluación licuara los pasivos. “Esa música ya venció en diciembre de 2023”, resumió.
Pero además del costo, Palomeque remarcó que hoy el crédito también es escaso. Según explicó, desde fines de 2024 y durante todo 2025 aumentó la mora en las carteras de crédito, tanto en el agro como en otros sectores de la economía. Eso llevó a bancos, fondos comunes de inversión y proveedores a volverse mucho más selectivos al momento de prestar dinero.
“Cuando sube la mora, el crédito se vuelve selectivo respecto de a quién sí y a quién no. Por eso lo principal hoy es conseguir financiamiento, porque no hay nada más caro que el dinero cuando no se tiene”, advirtió.
En ese marco, señaló que para el productor agrícola la opción más lógica hoy es endeudarse en dólares. Según detalló, mientras el mercado proyecta una devaluación anual en torno al 29 o 30%, las tasas en pesos se ubican entre 40 y 45% anual, lo que encarece significativamente cualquier préstamo en moneda local.
En cambio, los créditos en dólares aparecen bastante más accesibles. “En el plazo estándar de 180 días, que es el que más les gusta a los bancos cuando hay ruido en las carteras, se consiguen tasas que van del 4 al 7 o 7,5% anual”, explicó.
En ese sentido, Palomeque destacó que uno de los momentos clave del año para buscar financiamiento será esta edición de Expoagro. Según dijo, la muestra suele convertirse en una especie de mercado financiero a cielo abierto donde los bancos compiten por colocar crédito a tasas promocionales.
“Los bancos siempre salen con cupos de guita barata para convenios con insumos o maquinaria, porque las empresas también subsidian parte de la tasa. Entonces aparece dinero más barato que el de mercado”, explicó.
Por eso recomendó llegar a la exposición con la documentación financiera en orden y las líneas de crédito preparadas. “Expoagro es el momento para estar peinado, engominado y afeitado, porque el fotógrafo pasa todos los años por ahí”, graficó. Según dijo, esos cupos promocionales suelen agotarse rápido y luego las tasas vuelven a los niveles normales.
El panorama es algo más complejo para los productores ganaderos, ya que venden su producción en pesos. En ese caso, el financiamiento bancario también aparece caro, aunque existen alternativas en el mercado de capitales.
Una de ellas es el mercado bursátil, al que los productores pueden acceder a través de las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR). Con el aval de estas entidades, una empresa agropecuaria puede descontar cheques o emitir pagarés en el Mercado Argentino de Valores.
“Es un sistema que parece sofisticado, pero en realidad es bastante sencillo. Con el aval de una SGR el productor puede financiarse en la bolsa con instrumentos de corto plazo”, explicó.
El costo del aval suele ubicarse entre el 2% y el 4%, dependiendo del riesgo y del plazo de la operación. Sin embargo, Palomeque señaló que actualmente el mercado bursátil también está mostrando una preferencia por financiamientos más cortos debido al aumento del riesgo crediticio.
En cambio, instrumentos más largos como las obligaciones negociables perdieron parte de su dinamismo. “Hoy los fondos comunes prefieren comprar cheques o pagarés cortos antes que comprometerse a plazos de 24 meses”, indicó.
Frente a este escenario, el especialista dejó una recomendación clara para los empresarios agropecuarios: mantener abiertos los tres canales de financiamiento posibles.
“La recomendación es siempre la misma: tener disponibles los tres canales. El bancario, el bursátil a través de las SGR, y el comercial con los proveedores. De esa manera se puede arbitrar el costo del dinero en cada momento del año”, explicó.
Según Palomeque, esta estrategia permite aprovechar oportunidades cuando aparecen líneas más baratas en alguno de los mercados y reducir la dependencia de una sola fuente de crédito.
El analista también vinculó el actual endurecimiento financiero con las dificultades que atraviesan varias empresas del sector agroindustrial y de otros rubros. A su juicio, muchas compañías entraron al nuevo ciclo económico con niveles altos de endeudamiento y luego se encontraron con un sistema financiero más restrictivo.
“Se achicó fuerte el stock de crédito porque aumentó la mora. Y muchas empresas que estaban muy apalancadas no pudieron rolear sus deudas cuando fueron venciendo”, explicó.
En ese contexto, Palomeque consideró que la clave para las empresas del agro será ajustar su escala de negocios al acceso real al financiamiento disponible. “El agro es un negocio de agua y de acceso al crédito. Las dos cosas son igual de importantes”, resumió.
Por eso insistió en que el contexto actual obliga a manejar con más cautela el uso del capital de terceros. “Hoy el dinero es caro y además es escaso. No existe más la belleza de las tasas negativas y de los pasivos licuados”, concluyó.




