La medida había sido anunciada en Expoagro y lanzada oficialmente en Agroactiva, en junio del 2025. Los créditos porcinos a valor capón son un instrumento del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) destinados a potenciar la producción primaria de cerdos, en un contexto, se sabe, en el que la carne vacuna presiona los precios al alza y los consumidores reconfiguran sus tendencias.
En los primeros 8 meses de vigencia de esa medida, la secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca informó que ya se desembolsaron 13.729 millones de pesos para el sector, destinados a sumar equipamiento, infraestructura y genética.
Esta línea de financiamiento, de hasta 800 millones de pesos por solicitante, lo que hace es definirse en torno al valor del producto, en este caso en kilos de capón, lo que otorga previsibilidad al productor y lo resguarda de los vaivenes en los precios. De ese modo, con una tasa UVA del 8% anual, mes a mes debe devolverse en pesos al valor del índice de la carne de cerdo.
Con los primeros números arrojados por este instrumento crediticio, desde el gobierno festejan la “consolidación del proceso de expansión sostenido a nivel sectorial”. En rigor, el sector porcino acaba de cerrar un gran año, con más 3% más de producción y otro 4% extra proyectado para 2026, según explican desde el sector.
Las principales razones detrás de ese optimismo son, por un lado, el aumento del precio de la carne vacuna, que hoy cuesta hasta un 50% más que la de cerdo, pero además la mejora en la relación maíz-carne, que impulsa hoy el agregado de kilos y mejora los índices productivos.
Según lo informado por la cartera que dirige Sergio Iraeta, en 2025 se faenaron 8.517.433 cabezas -un aumento del 2,5% respecto de 2024-, y la producción alcanzó 812.272 toneladas, un crecimiento interanual del 3,4%. Por su parte, el consumo interno per cápita llegó a 18,9 kilos anuales por habitante.
Como al sector hoy le conviene “echar kilos”, porque tranqueras adentro el precio del alimento ha mejorado, el acceso al crédito -y más aún a valor producto- incentiva la inversión en mejoras dentro del primer eslabón productivo.
En ese sentido, los proyectos financiados se concentran en la mejora de instalaciones e infraestructura, el incremento de madres, y la gestión ambiental y energética.
“Del total de los desembolsos, la mayor proporción se destinó a obras e infraestructura productiva, seguida por iniciativas vinculadas al fortalecimiento de la capacidad productiva y la incorporación de tecnología”, explicaron desde el gobierno.
No obstante, fruto de la apreciación cambiaria y la inflación acumulada, especialistas del sector advierten que el valor de la hacienda en dólares se ubica hoy por encima que el de nuestros principales competidores. Eso es lo que le da mayores chances a la importación, que el año pasado alcanzaron niveles históricos y alcanzaron las 55.000 toneladas.
Uno de los ejemplos más claros es el ingreso masivo de las bondiolas brasileñas, que ha favorecido el descenso de precios en las góndolas pero también preocupan al sector local, que incluso eligió un término bastante pedagógico para calificarlo: “Bondiolicidio”.
En términos internacionales, el precio del capón argentino se ubica hoy en torno a los 1,50 dólares, por encima del brasileño (1,30 dólares) y el de muchos competidores europeos. Así y todo, el sector proyecta un mayor crecimiento productivo, en el marco de la baja de los costos y de un cambio estructural acumulado durante las últimas dos décadas, cuando el consumo por habitante pasó de 5 a casi 20 kilos.
En ese esquema, referentes del sector insisten en que, para competir tanto puertas adentro como afuera, el Estado debe “sacar la pata de encima” de los productores, sobre todo en términos impositivos.





