En medio de la ola importadora de frutas, sobre la que los productores locales ya están mostrando reparos ante el impacto económico que supone para sus negocios, una en particular marcó un nuevo récord.
Se trata de la cereza, que entre octubre de 2025 y febrero de este año totalizó ingresos por 1.273 toneladas, un 120% más que hace un año, y un salto de 360% respecto al último lustro. Esta fruta, que ingresó 100% desde Chile, siembra dudas en el mercado local de cara a la próxima campaña.
De acuerdo con un análisis realizado por el periodista Javier Lojo, el escenario se explica por la agresiva expansión de este cultivo en el vecino país, que sumó nuevas plantaciones, genética de alto rendimiento, mejoras logísticas y tecnología de post cosecha. Todo ese combo llevó a una campaña récord, que terminó por colmar la demanda de sus mercados habituales como lo es China, Estados Unidos y Europa.
Aquella saturación llevó a la búsqueda de nuevos destinos y Argentina ganó protagonismo. Siendo el mercado local uno más bien de nicho, el ingreso de esta fruta supuso en principio una amenaza para el equilibrio de precios.
Sin embargo, se dio un fenómeno particular. Mientras ingresaba este volumen récord de cereza importada, el mercado doméstico recibió también grandes volúmenes de fruta que iban a ser destinados a la exportación, pero que ante una temporada climática complejo debió ser redireccionada al no cumplir con los estándares de calidad esperados. Y lejos de deprimirse, los precios se mantuvieron.
Detalló Lojo que durante octubre, noviembre y diciembre de 2025, los precios mayoristas y al consumidor se ubicaron por encima de los registrados en igual período de la campaña 2024/2025.
“En varias semanas del último trimestre del año pasado, las cotizaciones superaron los 10 dólares por kilo en el segmento mayorista, equivalentes a aproximadamente 14.000 pesos por kilo al tipo de cambio mayorista de referencia”, señaló el periodista de Más Producción.
En enero y febrero, por su parte, los valores se estabilizaron respecto de la temporada previa, con un rango de entre 5 y 7 dólares por kilo. Pero aún así, los valores resultaron ser levemente superiores a los del ciclo anterior.
“El dato es clave: el mercado absorbió mayores volúmenes sin deteriorar la rentabilidad del productor”, marcó Lojo.
De cara a la próxima campaña, el dato a tener en cuenta es la proyección productiva de Chile, que espera alcanzar exportaciones cercanas a 135 millones de cajas, equivalentes a más de 650.000 toneladas.
Esto supone una enorme brecha respecto a las 8.000 toneladas de exportación que Argentina puede alcanzar en un buen año. Sin embargo, aquella diferencia de escala puede jugar a favor del negocio local, que no busca competir en volumen sino en calidad. Aquello permite mayor flexibilidad comercial, al abrir la puerta a mercados de nicho que demandan una atención más personalizada. Esta diferenciación resultaría elemental para lograr mantener a flote un negocio que se podría enfrentarse a todavía mayores volúmenes de esta fruta importada.




