Tras la imposición de cupos al ingreso de carne vacuna de parte del gobierno de China para proteger a sus productores e industriales, los importadores de ese país salieron con los tapones de punta a disputarse un bien escaso en el mercado mundial.
“No la están comiendo, la están estoqueando por miedo a quedarse sin el producto en unos meses”, explicó un operador del negocio.
El principal indicador de esa situación es el precio de la carne. La vaca en 6 cortes, que es la forma más habitual de exportación de carne desde Argentina a ese país, se paga 6.000 dólares la tonelada. Ese valor implica un incremento de 20% con respecto a los 5.000 dólares que se pagaban pocas semanas atrás.
Sucede que los cupos definidos suman 2,7 millones de toneladas, cuando el año pasado desde China se importaron 3,3 millones de toneladas. Si no se amplía la cuota, el ingreso de carne este año sería mucho menor a las necesidades del mercado y eso afirmará los precios.
Además, Brasil, que es el principal abastecedor de China y el principal exportador mundial, tendría 400 mil toneladas esperando su nacionalización en los puertos del gigante asiático sobre una cuota de 1,1 millones de toneladas. Esto indica que cubriría su cupo en pocos meses más y eso afirmaría más los precios.
En el caso de Argentina el cupo otorgado fue de 511 mil toneladas para 2026, lo que supera a lo embarcado el año pasado, pero al mismo tiempo le pone un tope al crecimiento.
En definitiva, las medidas implementadas por China no hicieron más que recalentar el mercado internacional de la carne. Entre los compradores del alimento, China tiene que competir con Estados Unidos, ya que ese país incrementó fuertemente sus compras por su crisis productiva.
En Estados Unidos el stock ganadero sigue sin reaccionar, su producción de carne cae y sus compras crecen. Las existencias suman 86 millones de vacunos. Es el nivel más bajo en 75 años. Mientras su producción se redujo 10% en los últimos 5 años, pero sus importaciones crecieron 67% al pasar de 1,5 a 2,5 millones de toneladas entre 2021 y lo proyectado para este año por el Departamento de Agricultura de ese país (USDA).
En este contexto, la faena vacuna en Argentina se viene cayendo a un ritmo de 9% mensual desde agosto y se espera que siga así al menos en el primer semestre. El año pasado se dio una fuerte caída en la faena de vacas, ya que creció el nivel de preñez del rodeo.
Se espera que este año vuelva a reducirse la oferta de esta categoría por la buena oferta forrajera que alentaría una mayor producción de terneros y la retención consecuente de vientres. Eso debería impulsar mejoras en el precio del ganado, o al menos sostenerlo en buenos niveles para los ganaderos. Por otra parte ese escenario sería un nuevo dolor de cabeza para los frigoríficos, que vienen alertando por sus problemas de competitividad y rentabilidad.




