En las últimas semanas la debacle del frigorífico Gral. Pico generó conmoción entre los integrantes de la comunidad ganadera y la pregunta recurrente en todos los casos es si se trata de un caso puntual o más bien el primero de muchos que vienen en camino.
En primer lugar, es necesario contextualizar la información: en la Argentina existen 359 frigoríficos y matarifes faenadores que en 2025 procesaron 11,39 millones de cabezas.
El frigorífico Gral. Pico, que cuenta con 1092 cheques rechazados por un monto de 12.333 millones de pesos (de los cuales abonó a la fecha 38 por 75 millones) y una deuda bancaria de 23.377 millones de pesos (parte de la cual está categorizada ya “con problemas”), ocupó en 2025 el puesto 45 en el ranking nacional de faena bovina con 83.662 cabezas procesadas (0,7% del total nacional).
Frigorífico Euro, en Villa Gobernador Gálvez, cuenta con una deuda bancaria de 1072 millones de pesos, gran parte de la cual ya ha sido declarado como “irrecuperable”, al tiempo que acumula ocho cheques rechazados sin fondos por 662,5 millones de pesos.
Frigorífico Visom, con seis cheques rechazados –según los registros del Banco Central (BCRA)– por 170 millones de pesos (de los cuales abonó tres por 40 millones), ocupó el puesto número 56 del ranking faenador en 2025.
A la lista hay que agregar el frigorífico HV, que entró en cesación de pagos el año pasado –tal como adelantó en su momento Bichos de Campo– y que cuenta con una planta faenadora en La Pampa y otra despostadora en Lomas del Mirador (Buenos Aires).
Se trata, por cierto, de “luces amarillas”, pero la cuestión es que la gran mayoría de los principales participantes del negocio cárnico operan con normalidad.
“Si bien en el ámbito interno la comercialización externa de carne vacuna se normalizó con el actual gobierno, en el ámbito internacional están experimentando una suerte de kirchnerismo potenciado con un cambio constante de reglas de juego que se aplica de manera discrecional y a veces además sorpresiva”, comenta el empresario Fausto Brighenti, quien acaba de regresar de la feria Gulfood Dubai.
Brighenti, además administrar una empresa ganadera bonaerense que cuenta con un planteo de cría y recría, integra una empresa uruguaya de trading especializada en exportar carne vacuna a diferentes destinos desde el Mercosur, así que tiene la visión de los “dos lados del mostrador”.
El especialista recordó que en 2025 Donald Trump aplicó aranceles extraordinarios a las importaciones brasileñas de carne vacuna, al tiempo que este año China implementó un sistema de cuotificaciones cuya instrumentación sigue planteando bastante dudas.
“Más allá de lo que suceda en una nación exportadora de carne en cuestión o en otra, los cambios abruptos de reglas de juego repercuten en todo el ecosistema internacional de flujos de comercio y buena parte de lo planificado se altera de manera constante”, explicó.
“Los que la sufren de manera directa la incertidumbre son los frigoríficos; son los que están en la trinchera, asumiendo riesgos y evaluando alternativas en un contexto muy convulsionado, que en la Argentina, además, deben afrontar un derecho del 5% para los cortes provenientes de novillo (los de vacas están exentos del impuesto)”, añadió.
El segundo aspecto por considerar es que el volumen de oferta de hacienda, debido a particularidades del ciclo ganadero argentino, es escaso para la actual capacidad instalada industrial y eso incrementa la presión de competencia entre operadores.
“Lo que resulta muy satisfactorio para el empresario ganadero, es un problema para el frigorífico, y la cuestión se agrava porque, medido en dólares, el valor de la hacienda es caro en términos relativos para la estructura de costos del sector”, remarcó.
La normalización del marco cambiario y la desaparición de la posibilidad de financiarse con tasas de interés reales negativas hizo que aquellos que estaban “nadando desnudos” relevaran su condición cuando comenzó a “bajar a marea”. La gestión de la transición financiera entre el anterior modelo macroeconómico y el presente resultó traumática para algunas industrias.
Brighenti resalta que, más allá de las particularidades microeconómicas, el contexto general para el sector cárnico exportador es favorable.
En China, luego de la implementación de la cuotificación, algunos operadores comenzaron a realizar compras especulativas previendo un mercado alcista, lo que está impulsando los precios de exportación de carne a nivel internacional.
“Hacia fines del mes pasado, al no haber certeza sobre el volumen de carne en camino y en los puertos chinos, así como tampoco sobre la letra chica del cupo, algunos importadores chinos empezaron a desesperarse por el abastecimiento y eso se trasladó a los precios; así en la feria de Dubai llegamos a ver cómo el delantero brasileño alcanzó los 7000 u$s/tonelada”, indicó.
El otro gran factor por considerar es el cupo con aranceles reducidos por 80.000 toneladas anuales de cortes bovinos que la Argentina está negociando con EE.UU., sobre el cual, lamentablemente, no existe una comunicación fluida por parte del gobierno.
“El día que se implemente la cuota de EE.UU., creo que vamos a ver otra suba de precios en el ganado en pie en el mercado argentino porque eso le pondrá presión a China, dado que podría perder gran parte del volumen importado desde la Argentina. La misma mercadería enviada por la Argentina a China, que allá se emplea para guisos, es la que en EE.UU. termina en hamburguesas o preparados para salsa boloñesa industrial”, auguró.
Brighenti recordó que, más allá del enfrentamiento entre los dos potencias, tanto EE.UU. como China necesitan importar grandes volúmenes de carne bovina para asegurar el abastecimiento interno de proteínas cárnicas. Y eso en un momento en el cual los mayores exportadores a escala global están escasos de mercadería.






