Desde fines de 2023, una tormenta perfecta se desató en el sector productivo misionero, luego de la decisión de desregular casi por completo el funcionamiento de la producción yerbatera, una de las principales economías de la provincia norteña.
Con el DNU 70/23 firmado por el presidente Javier Milei, se dio inicio a este proceso, que suma capítulos de desprotección -innecesaria- permanentemente. La retirada comenzó podando facultades al Instituto Nacional de la Yerba Mate, -creado por ley para proteger a los productores primarios de yerba y establecer un equilibrio en toda la cadena por parte de la misma cadena- al correrlo de la potestad de mediar en el precio establecido entre la industria (secaderos/molinos) y los colonos misioneros. A partir de allí, la industria paga el precio que quiere por la materia prima para elaborar yerba mate, y dejando en clara posición de desprotección a los productores, que deben podar sus yerbales y aceptar lo que le ofrecen.
Con el tiempo, los precios pagados por la industria quedaron muy por debajo de los costos para elaborar un kilo de hoja verde de yerba mate. Además, estos pagos se hacen a dos o tres meses, dificultando las tareas de recolección de los colonos. Si bien la producción yerbatera se despliega en Misiones y Corrientes, es en la provincia del norte la que concentra a los pequeños productores, dejando a las grandes extensiones de yerbales de las compañías al sur del límite interprovincial.
Ante este escenario que Bichos de Campo viene graficando desde principios del 2024, las cooperativas agrícolas misioneras establecieron las razones de la crisis productiva del litoral, y elevaron una serie de pedidos a las nuevas autoridades del INYM, para intentar matizar los efectos nocivos de las políticas públicas actuales. De hecho, son las cooperativas yerbateras las que comenzaron a acusar síntimas de crisis, con grandes dedudas, cesación de pagos y futuro incierto.
Publicado en la web de Coninagro, entidad madre a nivel nacional del sistema cooperativo, un comunicado de FEDECOOP (La Federación de Cooperativas Agrícolas de Misiones) detalló el panorama de la crisis.
“A nadie escapa la difícil coyuntura, que enfrenta el sector productivo-yerbatero, afectado, por precios irrisorios de la materia prima, que no llegan a cubrir, en la mayoría de los casos, ni siquiera el 50%, del costo de producción de la misma, cobrados en muchos casos a muy largos plazos, con la implicancia que, tiene el traslado de los costos financieros al productor. Todo esto produce efectos sociales devastadores, en todo el tejido social, del interior profundo de la Provincia de Misiones, al colocar al productor, al límite de su subsistencia, con el consabido efecto que, ello produce, en toda la actividad económica de la región, al ser la yerba mate, la actividad económica que, dinamiza la economía del interior provincial, por la gran cantidad de personas afectadas a su producción, y por el uso intensivo de la mano de obra”, comenzó diciendo el comunicado, congraciándose con la realidad de los colonos misioneros.
Además, luego de dar detalles acerca de las particularidades del mercado yerbatero y explicar el impacto negativo en la producción que tiene la política de Milei, los cooperativistas sugirieron unas 6 propuestas para mejorar la situación.
En primer lugar, las cooperativas agrícolas de Misiones plantearon ante el INYM la necesidad de reforzar el contralor de la calidad de la yerba mate, recordando que el Instituto conserva plenamente esas facultades. En ese marco, señalaron la importancia de intensificar los controles para asegurar que el producto que llega a la góndola cumpla con todos los estándares de calidad establecidos tanto por la normativa del propio INYM como por el Código Alimentario Argentino y la legislación vigente.
Según indicaron, de las inspecciones realizadas por el mismo Instituto surgió la existencia de algunas marcas que no cumplen con esos requisitos. Con el objetivo de mejorar los resultados, propusieron avanzar en la firma de convenios con el Senasa y la Anmat, lo que permitiría ampliar las instancias de verificación sin perjuicio de las tareas que el INYM ya realiza en esta materia.
Otro de los puntos planteados fue la posibilidad de habilitar la exportación de un subproducto de la yerba mate. En particular, las cooperativas mencionaron el interés concreto de una empresa brasileña en adquirir el excedente de palos que se genera durante el proceso industrial y que actualmente tiene como destino legal el descarte. Ese subproducto podría utilizarse para la elaboración de alimento balanceado para ganado bovino, entre otros usos, una alternativa que ya fue analizada y discutida en el ámbito del INYM.
Desde el sector cooperativo consideraron que esta opción no debería desaprovecharse, ya que permitiría generar una nueva oportunidad comercial para la actividad. No obstante, subrayaron que cualquier avance en ese sentido debe garantizar la inutilización del subproducto para el consumo humano, a fin de evitar que pueda ser utilizado como agregado en los paquetes de yerba mate, y que la normativa contemple explícitamente estas situaciones.
En relación con la política de publicidad, las cooperativas sostuvieron que la expansión del mercado yerbatero, tanto a nivel nacional como internacional, debe constituir un objetivo permanente del INYM y de toda la cadena. Entendieron que ese crecimiento redundaría en beneficio del conjunto del sector, al tiempo que contribuiría a equilibrar la oferta y la demanda, fortaleciendo la sustentabilidad de la actividad.
Recordaron que el Instituto financió durante años numerosos estudios científicos que demuestran las propiedades de la yerba mate y los beneficios de su consumo para la salud humana, y consideraron que la política de comunicación debería tener como uno de sus ejes centrales la difusión de esos atributos entre el público en general, con el objetivo de ampliar de manera significativa la base de consumidores.
En ese sentido, señalaron que existe una demanda creciente de productos saludables y que la yerba mate tiene una oportunidad que no debería desaprovecharse. También remarcaron que esa estrategia publicitaria debería apoyarse en todos los medios disponibles, tanto tradicionales como digitales, y que la promoción del producto genérico “yerba mate” sea constante, garantizando igualdad de condiciones para todas las marcas en caso de que se realicen acciones específicas.
Vinculado a ese mismo eje, las cooperativas plantearon la importancia de que la política de difusión no se limite únicamente a la forma tradicional de consumo, sino que incorpore también las modalidades alternativas que ya existen en el mercado. Consideraron que este aspecto resulta relevante tanto para el mercado interno como para el externo, y que debería tenerse especialmente en cuenta en la participación del INYM en ferias nacionales e internacionales, que deberían funcionar como una vidriera capaz de mostrar al consumidor la diversidad de formas de consumo que ofrece la yerba mate.
Asimismo, reclamaron la continuidad y defensa del Convenio de Corresponsabilidad Gremial, al que definieron como un instrumento valioso para el sector. Según expresaron, ese convenio permitió regularizar completamente las relaciones laborales vinculadas al trabajo yerbatero, eliminar prácticas de competencia desleal que existían en el pasado, facilitar el pago de cargas sociales a los productores y mejorar la recaudación del Estado.
Si bien el acuerdo surge de la voluntad de las partes, destacaron que el INYM cumple un rol esencial en su implementación y, por ese motivo, solicitaron que el Instituto defienda activamente su continuidad y difunda entre los distintos actores los beneficios del sistema.
Finalmente, desde el sector cooperativo volvieron a impulsar la instrumentación de la estampilla digital, en reemplazo del sistema actual, una iniciativa promovida desde hace varios años. Indicaron que su implementación permitiría un ahorro significativo de recursos, estimado en varios cientos de millones de pesos, y contribuiría a una administración más eficiente y austera del INYM.
En ese marco, solicitaron avanzar con ese cambio y propusieron que los fondos ahorrados se destinen a la creación de un sistema de becas estudiantiles para hijos de productores yerbateros que cursen estudios primarios, secundarios o universitarios.
Estas propuestas presentadas al INYM, concluyeron con las firmas del Presidente de la Federación de Cooperativas Agrícolas de Misiones y consejero de nuestra entidad, Edgar Gustavo Hein, el Consejero Roberto Buser y su par de FEDECOOP, Mario Benitez.




