Cuando el cordobés Marcelo Primo se recibió de ingeniero mecánico en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de Villa María, jamás pensó que terminaría volviéndose un especialista de la maquinaria dentro del rubro de los frutos secos, al punto de tener su propia fábrica.
“Arrancamos por una persona que nos dijo que había pocas máquinas para la cosecha de nueces. Yo estudié ingeniería apuntada al diseño y ahí fueron surgiendo cosas. Empezamos con un puerta a puerta realmente, porque en Villa María hay muy poquito de producción de esto. Y tuvimos que aprender todo: desde lo que es una planta de nuez hasta cómo se cosecha. Ahí fuimos ganando experiencia”, recordó Primo en conversación con Bichos de Campo.
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Teniendo en cuenta que del total de nueces que se vuelcan al mercado interno, un 90% se venden sin cáscara, Primo encontró allí la primera estrategia de comercialización para las máquinas peladoras, uno de los productos más importantes que hoy tiene su firma Dyfma.
“El trabajo empieza con un elevador dosificador. Se dosifica la nuez, cae en un cabeza de partido y se hace un pre-separado de la cáscara. Ahí viene la zaranda, que separa en tamaños. Hacia el frente sale la nuez entera y por otras salidas los cuartos y cuartillos. Lo que se busca siempre es que el mayor porcentaje sea de entera, que es lo que mayor valor tiene”, explicó Primo.
Y aunque inició apuntando al mercado de la nuez castilla en Catamarca y La Rioja, el negocio fue mutando al punto de ofrecer hoy un portfolio más amplio de productos que incluye a la nuez Chandler, la pecán, a las almendras y a las avellanas.
“Fue un camino largo. Si uno va a la fábrica tenemos varios trofeos ahí, que les decimos cadáveres, que son los prototipos. Hoy en día uno pone en Google máquina de pelar y aparecen un montón. Nos basamos mucho en lo que van haciendo en México, sobre todo para lo que es pecán. Pero en sí nos basamos mucho en el mercado local y nos adaptamos a la industria nacional”, señaló el ingeniero.
Ese espíritu se refleja en el formato de las máquinas, muchas de las cuales son modulares.
“Hacemos máquinas grandes y otras que permiten anexar. Se puede comprar la primera parte del pelado y el pre-separo de la cáscara, por ejemplo, hasta completa la máquina que termina con la nuez limpia final”, sostuvo.
-¿Ves a los productores con interés de sumar maquinaria a sus planteos?– le preguntamos.
-Vamos siempre a ferias y encuentros y es muy nutritivo. Siempre encontrás gente dispuesta a invertir, que no nos conoce. Si bien somos un nicho chico y nos conocemos todos, tenemos amistades dentro del grupo, la verdad es que vemos mucha gente muy dispuesta.





