Diciembre de 2025 quedará marcado como un hito para la economía argentina. Según el último informe técnico elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), la actividad de la cadena agropecuaria alcanzó en ese mes el nivel más alto desde que existen registros, impulsada por una campaña fina histórica, un fuerte dinamismo exportador y el desempeño de varios eslabones productivos clave.
El dato surge del Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR), que en diciembre marcó “un nuevo máximo histórico”. De acuerdo con el informe, el indicador se ubicó “1,7% por encima de noviembre y resultó 11,3% mayor a diciembre de 2024”, confirmando que el cierre del año encontró al complejo agroindustrial en un nivel de funcionamiento inédito.
Desde la BCR explican que el índice sintetiza la evolución de doce series representativas de la producción primaria, la agroindustria y la agroexportación, todas ellas depuradas de estacionalidad y valores extremos, lo que permite comparaciones intermensuales consistentes. El registro recogido, marca el punto más alto desde 1993, en el que comenzó el registro de esta entidad.

En ese marco, el avance de las labores agrícolas fue uno de los principales motores del récord. “Se advierte un importante crecimiento del 3,3% en el avance mensual de labores agrícolas, ante el progreso de las labores de cosecha de la campaña fina, en un contexto de producción récord”, señala el trabajo.
La foto de diciembre muestra un agro intensamente activo en los campos. El subíndice IACA-Cultivos, que refleja el movimiento generado por siembras y cosechas, alcanzó también un máximo histórico.
El informe destaca que el avance mensual estuvo sostenido tanto por la implantación de los cultivos de gruesa como, especialmente, por la recolección de trigo y cebada. En soja, durante diciembre “se destaca el notorio avance en la implantación”, con un progreso de 44 puntos porcentuales que permitió cerrar el mes con el 90% del área nacional sembrada. El girasol, en tanto, completó su siembra con un dato relevante: la campaña 2025/26 alcanzó “un área récord en lo que va del siglo (2,9 millones de hectáreas)”.

Sin embargo, el verdadero empuje provino de la cosecha fina. En trigo, aunque el ritmo de avance se mantuvo en línea con los promedios históricos, la combinación con “la mayor superficie sembrada del cereal en el siglo” dio como resultado “un gran número de hectáreas trabajadas” y un escenario de cosecha récord, estimada por la propia BCR en 27,7 millones de toneladas.
La cebada acompañó ese desempeño, con un avance de cosecha del 92% en diciembre y una producción estimada también récord, de 5,6 millones de toneladas para el ciclo 2025/26.
La fortaleza del sector primario tuvo su correlato, aunque con matices, en la industria. El subíndice IACA-Agroindustrial mostró en diciembre una leve retracción mensual del 1%, pero aun así se mantuvo “muy cerca de los máximos valores históricos”.
Según la BCR, la caída respondió principalmente a un menor nivel de molienda de oleaginosas, en especial de soja, en un contexto de elevada demanda externa de poroto sin procesar. En términos mensuales, “el crushing de soja” cayó 2,7%, al igual que el procesamiento de girasol.
No obstante, el balance anual vuelve a ser contundente. El informe subraya que 2025 fue “un gran año para la molienda de oleaginosas”. En soja, el procesamiento totalizó 42,6 millones de toneladas, “siendo el segundo mayor registro anual desde el comienzo de la serie, únicamente por detrás de 2016”. En girasol, la molienda alcanzó un máximo de los últimos 25 años, con 4,6 millones de toneladas procesadas.
En cereales, la molienda de trigo creció 0,9% en diciembre, acompañando la abundante cosecha, y cerró el año con 6,1 millones de toneladas procesadas, en línea con el promedio histórico. La cebada mostró una mejora mensual del 4,2%, aunque el acumulado anual reflejó una fuerte caída, asociada a la menor demanda de malta en un contexto de retracción del consumo interno de cerveza.
La faena fue otro de los componentes que explicó las diferencias al interior de la agroindustria. En diciembre, el subíndice mostró una caída del 1,2%, arrastrado por la faena bovina, que retrocedió 1,5%. La BCR atribuye este comportamiento a “una tendencia hacia la retención de hacienda y una mejora en la eficiencia individual del animal”, lo que redujo la oferta, y también al cierre temporario de plantas exportadoras por tareas de mantenimiento. Aun así, el informe remarca que este contexto de menor oferta, junto con un consumo interno resiliente y la presión exportadora, sostuvo los precios: la cotización promedio del novillo registró “un aumento interanual del 80,4%”, muy por encima del IPC, y en términos reales alcanzó el nivel más alto desde al menos 1996.
En contraste, la faena porcina volvió a crecer en diciembre y alcanzó “un nuevo máximo histórico”, consolidando una tendencia alcista de largo plazo. El sector aviar, pese a una baja mensual, cerró el año con crecimiento, tras superar el impacto del brote de influenza aviar y con expectativas de reapertura de mercados externos.
La lechería, por su parte, mostró una leve caída mensual en diciembre, la segunda consecutiva tras casi dos años de crecimiento ininterrumpido. Sin embargo, el cierre anual volvió a ser positivo: la producción de leche en 2025 creció 9,7% interanual y fue “la segunda producción anual más alta de la que se tiene registro”, impulsada por condiciones climáticas favorables, buena disponibilidad de forraje y precios relativos que acompañaron durante buena parte del año. Hacia adelante, el informe advierte sobre un escenario internacional más desafiante, con precios en baja que ya comienzan a tensionar las relaciones insumo-producto.
El capítulo de los biocombustibles mostró comportamientos divergentes. En diciembre, la producción conjunta de biodiesel y bioetanol creció 2,1% mensual. Sin embargo, en el acumulado del año el subíndice quedó 4% por debajo de 2024.
El biodiesel cerró 2025 con una producción estimada de 963.000 toneladas, una caída del 17,2% interanual, mientras que el bioetanol marcó un récord anual, con un volumen estimado de 1,3 millones de toneladas, impulsado especialmente por la caña de azúcar y una cosecha récord en Tucumán.
El último eslabón de la cadena, el comercio exterior, terminó de completar el cuadro de un diciembre excepcional. El subíndice IACA-Agroexportación mostró una leve baja mensual del 0,9%, explicada casi exclusivamente por menores embarques de maíz, pero aun así el informe destaca que fue “un gran mes” para otros complejos. Las exportaciones de soja alcanzaron 3,5 millones de toneladas, “siendo el segundo mejor registro para un último mes del año”, favorecidas por el contexto internacional y la guerra comercial entre Estados Unidos y China. El trigo, en línea con la cosecha histórica, marcó “un volumen récord para un mes de diciembre”, y los lácteos también alcanzaron un máximo mensual, con más de 48.100 toneladas exportadas.
El Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR) es un indicador mensual inédito en la Argentina, elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario, que mide de manera integral el nivel de actividad de los principales eslabones de la cadena agropecuaria. Su desarrollo permite contar, por primera vez, con una herramienta sintética y sistemática para seguir la evolución conjunta de la producción primaria, la agroindustria y el comercio exterior de origen agropecuario.
El índice se construye a partir de doce series representativas que abarcan variables vinculadas a cultivos, procesamiento industrial, faena, biocombustibles, exportaciones y producción láctea. Todas las series son ajustadas por estacionalidad y por valores irregulares extremos, lo que habilita comparaciones intermensuales consistentes y un análisis homogéneo de la dinámica de la actividad agropecuaria a lo largo del tiempo.





