En 2025, las exportaciones de carne vacuna tuvieron una caída del 7% en volumen, lo que indica que no se pudo aprovechar al máximo el buen escenario del mercado mundial. Ese escenario de alta demanda se reflejó en los precios, ya que la facturación aumentó 28% y sumó 3.800 millones de dólares.
Al tiempo que bajan los embarques nacionales crecieron las importaciones, que llegaron no solo desde Brasil sino también desde Paraguay. Además, se evidenció un aceleramiento en el cierre del año, que podría ser una señal de lo que le espera al sector cárnico en 2026.
Según los datos publicados por Indec, las importaciones de carne en 2025 totalizaron unas 17.000 toneladas. No es un volumen significativo, ya que representa menos del 10% de lo que la Argentina consume en un mes. Pero en el país de los bifes, se trata de un dato muy simbólico. Para pagar esa carne extranjera se gastaron 73,8 millones de dólares.
También llamó la atención el vértigo en el crecimiento de esas importaciones. El año pasado, las compras de carne vacuna alcanzaron las 2300 toneladas, para las que se destinaron 9,7 millones de dólares.
El incremento interanual fue de 580%, lo que hace pensar que este año el ingreso seguirá creciendo en función de las declamadas políticas oficiales, la condición de atraso cambiario y la esperada caída en la faena vacuna. Algunos creen que esta última llegaría a 1 millón de cabezas y sería levemente compensada por el aumento de peso de cada res. La carne importada sería otra opción.
El pasado Diciembre fue el mes con más ingreso de carne: entraron 2500 toneladas, el mismo volumen que en septiembre.

Si se tiene en cuenta que Brasil tiene a partir de este 2026 un cupo asignado por China de 1,1 millón de toneladas de carne, cuando el año pasado le exportó por 1,6 millones, hay 500 mil toneladas de ese origen que deberían ser colocadas en otros destinos. Argentina, por su apertura comercial, su cercanía y su situación cambiaria, se vuelve entonces un mercado apetitoso para esas empresas que tienen plantas aquí, por lo que el flujo comercial está más que aceitado. Además no se pagan aranceles por estar dentro del Mercosur.
La presencia de carne importada es algo que sucede en Uruguay desde hace mucho tiempo. Allí el negocio de la carne está orientado a la exportación, por lo que no es problema que entre carne brasileña. Sin embargo, un crecimiento significativo del ingreso de este producto aquí sí podría generar perjuicios, ya que el menos el 70% de la producción va al mercado interno. Eso afectaría también a los precios del pollo y el cerdo, que el año pasado no lograron acompañar a la inflación.
Del mismo modo que sucede con Brasil, el mercado local también se vuelve tentador para la carne de Paraguay, que registró ingresos al país con un marcado aceleramiento en el último tramo del año pasado.
El año que pasó desde Brasil llegaron hasta aquí 14.000 toneladas por 56 millones de dólares. En diciembre las importaciones fueron de 2000 toneladas. Fue un volumen inferior al pico de septiembre, que sumó 2500, pero se dio un crecimiento respecto de noviembre-octubre.
De Paraguay entraron durante todo el 2025 unas 2070 toneladas por 9,3 millones de dólares. También en este caso el mayor arribo se dio en diciembre, cuando el volumen alcanzó 448 toneladas y esto representó el 25% del total.
También entró carne de Uruguay. Entre enero y octubre sumaron 814 toneladas.





