La Argentina finalizó 2025 con una producción de 11.617.591.887 litros de leche, lo que implicó una suba respecto al año 2024 del 9,7%. Esta fuerte remontada -apoyada sobre todo en las mejores condiciones climáticas y en precios estimulantes que se fueron diluyendo- permitió al país recuperarse de las bajas de 2023 (cuando la producción lechera cayó 2,0%) y de 2024 (con una debacle del 6,5%), e incluso supera la producción de 2022. Sería la más alta producción de leche de la serie histórica, solo superada por la de 2015.
Según una serie de análisis del OCLA (Observatorio de la Cadena Láctea), la contracara de esta buena situación productiva fue que la mayor oferta no pudo canalizarse hacia los mercados, y por lo tanto se estancaron los precios al productor, que solo mejoraron 8% a lo largo del año pasado, muy por debajo de la inflación. La leche en el tambo terminó diciembre em 476,60 pesos por litro.
Como hace todos los años, en este contexto el OCLA consultó a 25 industrias lácteas su percepción sobre lo que podría suceder con la producción en 2026. La principal conclusión es que la producción de leche seguirá creciendo, aunque se morigerarán los ritmos debido sobre todo a la nueva ecuación económica más ajustada de los productores.

“El año 2025 tuvo condiciones productivas que se pueden considerar óptimas y aspectos económicos favorables al inicio del año (rentabilidad promedio en torno al 4%), que luego se fueron diluyendo, finalizando el año con precios a la producción primaria que en general estuvieron por debajo de los costos de producción”, señaló el informe del OCLA sobre lo acontecido hasta aquí.
El año 2026, en tanto, “arranca con un efecto inercial de crecimiento, buenas condiciones meteorológicas en general y gran disponibilidad de pasturas y reservar forrajeras”.
Pero aclaran los expertos del Observatorio que “lamentablemente las relaciones de precios entre la leche y los principales insumos y servicios necesarios para producirla no son favorables”.

Así las cosas, esas 25 industrias que demandan más de la mitad de la leche total producida respondieron que la oferta desde los tambos seguiría creciendo en rangos que van del 0,2% y 6,1%. El OCLA, a partir de estos datos, calculó un promedio del 3,08% para el año 2026 respecto a 2025. Esto implica que la Argentina podría obtener 11.975 millones de litros esta año que comienza.
Sería, de confirmarse, la segunda mayor producción de leche, ya que el 2015 cerró con 12.061 millones de litros.
En base a su ronda de consultas, el Observatorio lácteo estableció los factores positivos y negativos que rondan la actividad primaria, y que podrían confirmar o desmentir esta pronóstico de producción para 2026.
La proyección del OCLA, que dirige el especialista Jorge Goraudo, es bastante coincidente con otros actores que ponen la lupa sobre la lechería argentina.
Por un lado, según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), “se proyecta que la producción de leche alcanzará aproximadamente 12 millones de toneladas métricas en 2026, aproximadamente un 4% por encima de la de 2025, asumiendo que no se produzcan grandes perturbaciones macroeconómicas ni políticas”.
“Esta perspectiva se sustenta en condiciones climáticas y de humedad del suelo favorables consecutivas, fuertes reservas de forraje y ensilado, y una excelente salud del rebaño, todo ello reforzado por una relación leche-alimento generalmente favorable, a pesar de la presión periódica derivada de las devaluaciones del peso”, indicó la visión norteamericana.
En tanto, el área especializada del Rabobank, consideró que este año “Argentina se beneficia de las excelentes condiciones climáticas de los últimos dos años” y por lo tanto “se espera un aumento del 1% para el año 2026” en un contexto de “amplia disponibilidad de alimento, pero márgenes ajustados”.




