“El comienzo de una buena yerba”, reza el cartel de ingreso al vivero VYO, que en Oberá impulsa una producción especializada en yerba mate con plantines de genética seleccionada, el desarrollo de innovaciones tecnológicas y una mirada integral sobre el manejo del cultivo. Al frente está Valeria Morales, ingeniera forestal, magíster en Agronomía, docente universitaria e hija de colonos.
“VYO nace alrededor de 2013 a partir de una necesidad concreta. El Grupo San Miguel, una empresa de la familia Urrutia, con la que ya trabajaba mi abuelo y luego mi papá, necesitaba plantines de yerba mate con buena calidad genética”, cuenta la ingeniera a Bichos de Campo.

“En la zona de Oberá no se conseguían materiales confiables y eso ponía en riesgo la inversión del productor, porque después de tres o cuatro años aparecían yerbales de bajo rendimiento. Frente a eso surgió la idea de montar un vivero propio para asegurar calidad. Primero fue para abastecer al establecimiento y luego comenzó a extenderse a otros productores”, agrega Morales.
-Hoy gran parte del vivero está orientado a yerba mate, ¿cómo respondió el sector productivo?
-El 90% de nuestra producción son plantines de yerba mate. La respuesta fue creciendo a medida que los productores vieron los resultados en el campo. Trabajamos con genética del INTA, que permite obtener yerbales parejos, homogéneos y con muy buena productividad. El productor empezó a demandar este tipo de material porque sabe que, con buen manejo, puede asegurar rendimiento y estabilidad en el tiempo. También, producimos plantines de otras especies nativas utilizadas en sistemas agroforestales.

-¿Qué diferencias observa entre yerbales antiguos y los implantados con genética seleccionada?
-Hay una diferencia muy marcada ya que los yerbales viejos tienen una diversidad genética enorme, porque muchas plantas se originaron a partir de semillas del monte. Hoy hablamos de cultivos de más de 70 u 80 años, con rendimientos naturalmente bajos.
Valeria agrega que “además durante muchos años se reprodujo material genético de baja calidad. Las plantas estresadas, con problemas sanitarios o de suelo, producen más semillas y menos hojas. Si esas semillas se usan sin criterio técnico, se perpetúa un material poco productivo”.
Así que, considera, “con genética seleccionada, como la del INTA, el costo de implantación es prácticamente el mismo, pero el resultado es muy distinto: plantas más parejas, crecimiento uniforme y altos rendimientos”.

En este sentido, Morales destaca el caso del productor Rubén Pereta, que con un yerbal de cuatro años y una densidad de 3.500 plantas por hectárea, logró más de 35.000 kilos de hoja verde por hectárea. “Es una superficie chica y bien manejada, pero demuestra el potencial productivo cuando la genética y un manejo adecuado van de la mano”, remarca la titular de VYO.
Morales enfatiza que la genética es condición necesaria pero que por sí sola no alcanza para lograr rendimientos superiores. “La genética se expresa cuando el manejo del sistema productivo es el adecuado. Preparación del suelo, nutrición, control de malezas, conservación del agua y cobertura vegetal son claves. No se puede esperar un alto rendimiento si no se cuida el ambiente donde se implanta el cultivo. Todo está conectado”, subraya Morales.

-Tu vivero también desarrolló innovaciones como las tapas protectoras para plantines, ¿cómo funcionan?
-La yerba mate necesita sombra en sus primeros estadios. Tradicionalmente se usaron tacuaras, paja o costaneros de madera, que funcionan pero que son materiales difíciles de manejar en la chacra. Nosotros decidimos tecnificar ese proceso. Para ello, desarrollamos una máquina que produce tapas de madera a medida, hechas con pino o eucalipto de primera calidad. Son livianas, fáciles de transportar y de colocar. Un paquete de cien tapas pesa 25 kilos y una camioneta puede llevar hasta 4.000 unidades, lo que reduce costos y mejora el rendimiento del trabajo en el campo.
-Otra innovación fueron los tubetes biodegradables. ¿Qué ventajas aportan?
-Surgen para resolver un problema ambiental y productivo. Las bandejas plásticas utilizadas para los plantines no vuelven al vivero y quedaban contaminando las chacras. En cambio, los tubetes biodegradables están hechos con fibras de maíz y caña de azúcar, tienen una vida útil de entre cuatro y doce meses y se degradan en el suelo. Facilitan la plantación, reducen daños en la raíz y permiten transportar más plantas con menor costo de flete. Para el productor es más práctico y para el ambiente es un avance importante.

-Después de más de una década de trabajo al frente de este vivero, ¿qué representa VYO para vos?
-Representa confianza, porque desde la empresa de la familia Urrutia me dieron libertad para desarrollar el proyecto desde lo técnico. Y representa trabajo en equipo. Somos una gran familia, con ingenieros, técnicos y trabajadores comprometidos. Hace once años llevo adelante este proyecto y más allá de una empresa o un proyecto productivo, VYO es una parte muy importante de mi vida.




