La firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur, que es negociado desde hace más de 25 años y criticado ampliamente por el sector agropecuario europeo, parece haber encontrado finalmente una sólida luz verde para avanzar.
Este viernes, los países integrantes de aquel bloque dieron sus votos para aprobar este tratado que, aunque divididos, permitirían que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, viaje a Asunción para firmar el texto de vinculación con Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay.
Según dieron cuenta desde la agencia AFP, todavía resta conseguir el aval de la Eurocámara, que tiene varias semanas para pronunciarse y dentro de la cual hay 150 diputados (de un total de 720) que amenazan con judicializar el acuerdo.
Hay que recordar que la firma esperaba concretarse en la cumbre realizada el pasado mes de diciembre, en Foz do Iguaçu, Brasil. Sin embargo, las diferencias dentro del bloque europeo, acompañadas por una nueva ola de protestas en Bruselas, dilataron la cuestión.
“Hemos logrado un avance decisivo que allana el camino para la culminación satisfactoria del acuerdo con el Mercosur en enero. Necesitamos unas semanas más para resolver algunas cuestiones con los Estados miembros, por lo que nos hemos puesto en contacto con nuestros socios del Mercosur y hemos acordado posponer ligeramente la firma”, declaró en aquella oportunidad Von der Leyen.
Entre los principales detractores del tratado se encuentran Francia, Hungría y Polonia, que aún mantienen su rechazo. La voz cantante la lleva Emmanuel Macron, que ayer volvió a dejar en claro la postura de su país.
“Francia está a favor del comercio internacional, pero el acuerdo UE-Mercosur es un acuerdo de otra época, negociado durante demasiado tiempo sobre bases demasiado antiguas. Si bien la diversificación comercial es necesaria, el beneficio económico del acuerdo UE-Mercosur será limitado para el crecimiento francés y europeo. No justifica exponer sectores agrícolas sensibles y esenciales para nuestra soberanía alimentaria”, indicó a través de sus redes sociales.
A continuación, enumeró los cambios que se lograron introducir dentro del acuerdo para proteger a los productores locales.
En primer lugar, mencionó la cláusula de salvaguardia, que supone “un ‘freno de emergencia’ sobre las importaciones agrícolas de los países del Mercosur en caso de desestabilización del mercado en Europa, que podrá activarse en caso de una variación de solo el 5 % en los precios y volúmenes de los productos agrícolas importados, a petición de un solo Estado miembro o de los representantes de los sectores”.
A esto le siguieron una serie de medidas de reciprocidad, en especial en materia de inocuidad, para asegurar que los productos importados “estén sujetos a las mismas condiciones en materia de plaguicidas, alimentación animal o uso de antibióticos, para no competir deslealmente”.
En esta línea, apuntó al “refuerzo de los controles sanitarios en Europa y de las auditorías veterinarias y fitosanitarias en terceros países, con el fin de garantizar que los productores, en particular los del Mercosur, respeten nuestras normas”.
Finalmente, celebró un aporte a las ayudas que brinda la Política Agrícola Común (PAC), de cara al próximo presupuesto plurianual de la Unión Europea, uno de los reclamos centrales de los productores.
“A partir de 2028 se dispondrá de un complemento de 45 000 millones de euros, además de los cerca de 294 000 millones de euros reservados para las ayudas directas a la renta agrícola”, afirmó Macron.
Aún así, el mandatario reconoció que el avance del acuerdo es una realidad, y sostuvo: “La firma no supone el final de la historia. Seguiré luchando por la plena aplicación concreta de los compromisos obtenidos de la Comisión Europea y por la protección de nuestros agricultores”.
En la vereda de enfrente, España y Alemania continúan mostrando se apoyo al tratado, para quienes supondrá mayores oportunidades comerciales en un contexto de amenaza por la competencia china y la política de aranceles de Estados Unidos.
A ellos se sumó en forma sorpresiva Italia, que en diciembre había celebrado el aplazamiento de la firma. Fue la primera ministra, Giorgia Meloni, quien afirmó que no daría su visto bueno hasta no contar con las “garantías solicitadas por un sector que, de otro modo, podría ser golpeado”.
Sin embargo, esta semana aquel país destacó los “enormes beneficios” que traerá el acuerdo para ese bloque, y terminó por acompañar hoy su aprobación.




