¿Cómo logró convertirse una pequeña granja familiar, de nada más que 32 hectáreas, en el pilar fundamental de Beck’s Hybrids, una de las empresas semilleras más importantes de Estados Unidos? Esa es la pregunta que se les planteó a los productores que visitaron sus instalaciones en el estado de Illinois, acompañados por Bichos de Campo.
“Somos una empresa de gestión independiente, con la que es fácil negociar y donde nuestros clientes son nuestro foco principal”, señaló uno de los empleados de la firma durante una recorrida por su planta.
“Tenemos un equipo lo suficientemente chico para hacer las cosas bien; damos soporte agronómico en forma regional, con 10 locaciones distintas en el país; y los productores pueden comprarnos semillas directamente en la planta”, destacó a continuación.
Dirigida todavía por su fundador, Sonny Beck, pero administrada mayoritariamente por sus hijos, Scott, Kim y Tony, Beck’s Hybrids ha conseguido crecer e innovar sin perder su esencia familiar.
Actualmente producen semillas para trigo, soja, maíz, alfalfa y sorgo, entre otros cultivos. Si bien cuentan con genéticas propias, en la mayoría de los casos trabajan con licencias de otras empresas, lo que les permite acceder a un germoplasma más amplio.
Al trabajar de manera regionalizada, la firma ofrece productos en distintas partes del país, que se encuentran adaptados a distintos ambientes. Eso los llevó a tener unas 500 mil parcelas de maíz en el territorio, que se suman a unas 40 mil de soja.
Además cuentan con una granja de experimentación, cuyo objetivo es “empujar la innovación”. En la misma se han realizado 110 estudios diferentes y se testearon más de 75 productos, cuyos resultados se publicaron en un libro al que todos los clientes de la empresa pueden acceder.
Pero más allá de estos datos, lo que los productores argentinos destacaron como la clave de su éxito es la forma en la que trabajan con los eventos que desarrollan.
“En Argentina tenemos varios problemas. Está el flagelo de la siembra de 1,5 millones de hectáreas con semilla de bolsa blanca, y también está la forma en que nos manejamos con los nuevos eventos. No los cuidamos”, sostuvo un agrónomo del contingente.
-¿A qué te referís con que no los cuidamos?– le preguntamos.
-En Beck’s vimos que en las bolsas de semillas mezclan a las Bt con las que no lo son. Eso permite que las plagas no generen resistencia. En Argentina eso no sucede, ya que las bolsas de semillas van diferenciadas y muchas veces no se utilizan aquellas que no poseen alguna resistencia. Estamos presionando mucho a los eventos, incentivando a que los insectos, por ejemplo, se adaptan más fácilmente.
Otro agrónomo indicó que esto puede verse con claridad en la producción de soja, donde los agricultores suelen guardar semillas de una determinada variedad para hacer resiembra (dado que son autógamas), sin introducir otras.
Los productores también destacaron la importancia que se le da al control del tamaño de las semillas, algo en que Argentina no siempre se da.
“Claramente tienen otra forma de percibir el negocio, que los ha llevado a ser muy aceptados entre sus clientes”, concluyeron.