La mañana de este viernes la sede central del Banco Nación, ubicada en Rivadavia 325, a metros de Casa Rosada, tuvo que abrir sus puertas más temprano de lo habitual para ser protagonista de un hecho sin precedentes: El primer remate de hacienda que se hace en ese edificio.
El evento, al que asistió Bichos de Campo, en realidad importa por lo que simboliza. Un remate por imágenes puede hacerse en cualquier otro edificio, en una estancia del interior, en La Rural o en una carpa de Expoagro; pero lo de este viernes tuvo otro sentido. Que el sector ganadero haya sido el invitado de lujo en la sede de la banca pública es la prueba de que hay una vía de diálogo abierta con los productores.
La consignataria a cargo fue Colombo y Magliano, que recolectó hacienda de 13 provincias y acumuló unas 32.500 cabezas para vender desde pleno microcentro porteño. Pero la cita, a la que asistieron representantes de distintos puntos del país, tuvo como principal propósito dar a conocer las vías de financiamiento que abrió el Banco Nación y sembrar entusiasmo con una foto en particular: Los exponentes del agro reunidos en un imponente edificio propio de la época de oro argentina.
Entusiasmo hubo. Por momentos, el salón de actos, al que se accede desde el primer piso, parecía más bien la sede de una despedida de año empresarial. Hubo agradecimientos, reconocimientos y aplausos, pero ese clima acartonado era lejano al frenesí que caracteriza a las jornadas de remate.
La respuesta afloraba al conversar con algunos de los asistentes. “Más que a comprar vengo a ver qué onda”, confesó un productor ganadero a este medio. Lo mismo dijo otro chacarero recién llegado del Valle de Uco, que viajó a Buenos Aires a comprar terneros livianos pero estaba más interesado por la novedad que significaba el evento.
Como era de esperarse, todos hablaron de las vías de financiamiento que había sellado la consignataria junto a BNA y el auspicio de Expoagro. Federico Colombo se refirió a una “pequeña expansión de tasas”, que en realidad fue bastante, por los vaivenes que atravesó la economía argentina estos días. A través de la tarjeta AgroNación ofrecían a los compradores tasas del 29% anual, 21% a 9 meses y 14% a 6 meses.
Por lo bajo, muchos productores aseguraron a Bichos de Campo que aún no son competitivas, pero celebraron el gesto de fortalecer los vínculos con el Banco Nación. En el acto inaugural, el presidente de Braford, Juan Manuel Alberro, destacó que “la financiación es fundamental” y agradeció que se le “abran las puertas al sector”. Su colega Alfonso Bustillo, presidente de Angus, agregó: “Necesitamos de bancos nacionales que nos den la posibilidad de empujar las actividades”.
Pasadas las 9 y media de la mañana, los primeros martillazos, a cargo de Juan y Carlos Colombo, pusieron a tono el ambiente para hacer negocios. Tanto, que el encendido del aire acondicionado obligaba a usar abrigo. El remate inició con hacienda para faena, luego vacas de invernada y se dejó para lo último a los terneros. El primer lote de la jornada histórica fue de 112 novillos Angus, de entre 390 y 430 kilos, que se vendieron a 5420 pesos.
Afuera de la sala había tanta gente como adentro. Los pasillos atestados y los teléfonos en mano hicieron que fuera un viernes aún más movido para el ritmo ordinario del banco, y permitieron tener un termómetro de cómo está hoy el sector ganadero. El abandono paulatino del fenómeno de La Niña, con las primeras lluvias, permite mejorar el ritmo de cría y explica la mayor demanda de animales en las rondas de negocios. Los precios acompañan esa tendencia.
“Hoy hay muchas cabezas porque es un día especial, pero no sobra oferta porque ahora hay pasto y muchos prefieren mantener su hacienda para meterle más kilos”, señaló a Bichos de Campo un representante de una importante cabaña ganadera. Si bien festeja el aumento de stocks y de precios, es cauteloso con el tan mentado financiamiento, porque considera que las tasas seguro mantengan un tendencia alcista en este año electoral.
“Las tasas tienen que bajar, estos niveles no nos sirven”, dijo al paso el productor Santiago Castillo, oriundo de San Pedro. Al igual que otros colegas, aseguró tener “esperanza” en lo que viene, y se refirió a la jornada como “histórica”. Desde Coronel Dorrego también se escuchó entusiasmo: “Para mí es el comienzo de una nueva era, en la que salen a buscar a la producción y no viceversa”, expresó Ignacio Bottini, tras vender su lote de hacienda en pleno centro porteño.
En su diagnóstico de la jornada, el criador Víctor Fera, que tiene un feedlot en Mendoza, dijo que más bien le preocupan los precios antes que las tasas. En su caso, considera que el límite para la compra de terneros es de 3600 pesos si quiere tener un buen margen de ganancia contemplando el financiamiento disponible. Lo curioso es que, casi al mismo tiempo, otro productor gritaba emocionado al teléfono: “Lo vendimos a 4000 pesos, están volando”. Postales de un remate frenético.
El reciente anuncio de apertura para la importación de asado brasileño también despertó opiniones encontradas. Hay quienes aseguraron que “no va a influir” en la producción local, mientras que otros ya dieron señales de cautela. “Elegimos el libre comercio y hay que bancarsela”, deslizó un importante cabañero a este medio.
Pero no fue una jornada sólo de rosca, sino que también hubo espacio para la emotividad. En sus breves palabras de apertura, el Presidente de Angus, Alfonso Bustillo, recordó a su abuelo, Alejandro Bustillo, quien fuera el arquitecto de ese mismo edificio que hoy acogió al sector. “Volver a este lugar con este rol, defendiendo al productor ganadero, tiene un valor doblemente simbólico para mí”, expresó.
Entre los presentes también estuvo Marín Lisazo Bilbao, ex director del banco y, a sus 99 años, un referente de la actividad pecuaria. Tras saludarlo cálidamente, Elvio Colombo, segunda generación de la consignataria, recordó que el banco fue fundado para financiar la actividad agropecuaria y que “hoy sigue honrando ese rol”.
A modo de respuesta, el vicepresidente segundo del Banco Nación, Carlos Balter, dijo que la actividad de los rematadores “se enlaza con la historia del país” y que el día de la fecha marca un antes y un después para la administración. “Para nosotros es un compromiso con el sector”, destacó.