Días atrás, la Fiesta Nacional del Trigo celebró sus 70 años de vigencia en Leones. En ese tiempo, aquel cultivo atravesó distintos escenarios político-económicos, y reglas de juego muy cambiantes. Pensar en la reciente campaña récord, que finalizó con cerca de 28 millones de toneladas cosechadas, resulta un hito casi de ciencia ficción si se lo compara con las 8.5 millones que se obtuvieron luego de las intervenciones llevadas adelante por Guillermo Moreno, en la campaña 2012/13. Aquel fue el peor registro de que se tenga memoria.
Esa historia es bien recordada por Guillermo “Willy” Bernaudo, actual ministro de Producción de Entre Ríos y ex secretario de Agricultura nacional durante la gestión de Mauricio Macri, quien tuvo que enfrentar los coletazos de aquellas erradas políticas.
“Para los valores de Argentina, hubo un combo que casi llevó a la desaparición del trigo: una brecha del tipo de cambio de casi el 100%, cupos de exportaciones y derechos de exportación. Se habían generado los valores más bajos para el trigo. En ese entonces hablábamos de que era la menor producción en 100 años”, recordó Bernaudo en charla con Bichos de Campo. Incluso, en aquellos días de intervención fatídica de Guillermo Moreno para asegurar “la mesa de los argentinos”, Argentina estuvoa las puertas de importar el cereal.
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De aquel piso que Willy calificó como “salvaje”, la balanza rebotó hacia arriba primero luego de que Macri eliminara en 2015, a menos de 15 días de asumir, el cepo y las retenciones. En la siguiente campaña, el trigo batió sus primeros récords.
“Fueron 17.5 millones de toneladas, que desde entonces, y más allá de las variaciones que hayan tenido los derechos de exportación y el tipo de cambio, se convirtieron en un piso. Logramos mantener una tendencia creciente. Hoy estamos en 27/28 millones de toneladas. Uno ha vivido los récords de más abajo y de más arriba en 12 o 15 años”, señaló el funcionario de Rogelio Frigerio.
El escenario actual, con retenciones vigentes (7.5%) pero sin intervención estatal, y con volúmenes más que considerables, plantea para el entrerriano otra discusión necesaria a encarar: la de la calidad.
“No es que no tenemos buena calidad, tenemos calidad mezclada. Buena, mala, todo mezclado. Hay que empezar a trabajar ese tema, que es muy complejo, pero que cuando hay cosecha, hay ánimo para hacer cosas. Y una parte de la mejora de calidad es el riego, los fertilizantes, la genética, y muchas de esas cosas se pagan con el 5% de retenciones. Hoy se juega especulando para abajo. Cuando tenés el derecho a exportación cero, especulás para arriba, y me parece que hoy el productor puede empezar a jugar más con calidad”, indicó.
La calidad, según Bernaudo, viene atada a poder colocar estos mayores volúmenes de producción en mercado externos. Aquellas demandas de los principales jugadores del negocio, sumado a una estabilización productiva en torno a las 20 a 25 millones de toneladas, podrían ayudar a incidir en los precios recibidos.
“Si Argentina se pone confiable, puede incidir. Sobre todo con Ucrania tan complicada. Pensemos que Argentina era calidad de trigo, y hoy reclamaron los brasileros, cuando lo que siempre les vendimos fue calidad”, sostuvo.
En paralelo, Bichos de Campo le consultó al ministro por otro tema que volvió a la agenda, y sobre el cual discutió durante su paso por la administración nacional: la modernización de la Ley de Semilla y la adhesión a UPOV 91.
“En aquel momento no lo pudimos hacer con el texto que promovíamos. Lamento que no se pudo aprobar durante el gobierno de Alberto Fernández. Nos faltaron 2 o 3 votos para tener una ley modernizada, para hacerle algunos ajustes que nos parecen razonables. A título personal, lo de UPOV 91 no me parece el mejor camino para solucionar este tema”, afirmó Bernaudo.
–¿Por qué te parece que no es el mejor camino?– le preguntamos.
-Hay un par de puntos que me preocupan, pero se puede aprobar con algunas reservas. Algo que considero muy central es que la propiedad intelectual en UPOV 91, entendiéndola literalmente, se traslada al producto procesado. O sea, sobre una harina de trigo o sobre una harina de soja, hay un traslado de la propiedad intelectual de la semilla al valor procesado.
-El obtentor podría reclamar sobre la sucesión de productos.
-Sí, nos pasó cuando empezamos la gestión de Macri. No es tanto que reclame, pero puede generar una inmovilización de la exportación. Hay que evitarlo porque para el flujo comercial argentino sería un desastre. No es la solución ir por la pena de muerte ante un exceso de velocidad. Otro tema que hay que manejarlo formalmente es que el derecho a uso del productor no está incluido en UPOV 91. Hay que hacerlo explícito.





