Lo que comenzó con una suba de los contratos futuros de hidrocarburos –impulsada por el ataque de Irán por parte de EE.UU e Israel– este viernes se transformó en una relocalización general de activos hacia el mercado de materias primas.
Los principales índices de commodities experimentaron este viernes una suba considerable de la mano no sólo de alzas en el petróleo, el gas y los combustibles, sino también de los granos, azúcar, cacao y los minerales. Sólo registraron bajas intradiarias los futuros de jugo de naranja y de ganado.
Por la dinámica de presente en la jornada, el fenómeno parece estar sostenido por reposicionamientos de flujos de capitales financieros hacia materias primas a modo de protección contra un entorno crecientemente incierto.
Esta semana Donald Trump nominó oficialmente a Kevin Warsh como reemplazante del actual presidente de la Reserva Federal de EE.UU., Jerome Powell, quien mantiene un enfrentamiento con el presidente de EE.UU. al negarse a bajar las tasas de interés de referencia para estimular el consumo.
Se espera que Warsh, quien asumiría en mayo próximo, empiece a bajar las tasas de interés a partir de medianos de este año, lo que contribuiría a promover un crecimiento de las inversiones en activos –como los commodities– que permitan defender de manera más eficiente el capital frente a la inflación.
La cuestión es que si la guerra contra Irán se extiende por demás –un escenario que no puede descartarse–, la baja esperada de tasas de interés podría instrumentarse en simultáneo con una nueva expansión de la base monetaria como producto de la necesidad de financiar la contienda bélica.
En ese contexto, la hipótesis de la búsqueda de commodities como refugio no es despreciable, dado que –salvo en el caso de los hidrocarburos y activos relacionados–, no existen fundamentos de mercado que puedan explicar las alzas sostenidas en el resto de las materias primas.






