Este jueves se llevó a cabo una nueva reunión ante el Ministerio de Trabajo de Santa Fe por el caso de extrema crisis que atraviesa Lácteos Verónica.
La empresa, que registra complicaciones desde 2017 y que incrementó sus falencias en el pago de salarios, impuestos, servicios y a proveedores hace un año, sigue sin aportar indicios sobre cómo seguirá adelante.
Fue un encuentro donde no se lograron avances. Por el contrario, la falta de avances no hace más que confirmar que el final no será bueno en lo absoluto. Es que el encuentro en la cartera laboral provincial confirmó todas las sospechas de 700 trabajadores que esperan. La de Lácteos Verónica será una historia con un triste final.
Una empresa sin noción de destino, con la familia propietaria, los Espiñeira, sin poder definir si la vende completa, separada por plantas, si va a la quiebra, si se presenta a concurso de acreedores. De hecho, los empresarios volvieron a mostrarse así ante los funcionarios que tenían la intención de conseguir algún tipo de respuesta.
Del otro lado, un gremio que ya hizo su acuerdo económico y no hace más que pedalear en el tiempo para estirar el final.
Los representantes de la Atilra (Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera) insisten en asegurarse que no se toque la producción que supuestamente hay en las cámaras, o incluso los fierros dentro de las plantas. Con calderas que no se prenden hace casi un año en Clason y Suardi, con cámaras frigoríficas sin servicio hace muchos meses, con una estructura paralizada en Lehmann desde fines de enero, no hay posibilidades de resguardar producto, porque las plantas están vacías.
Intentando tratar este tema es que la reunión en ámbitos laborales se fue empantanando para no terminar en nada.

Según pudo saber Bichos de Campo, en el encuentro solo estuvieron presentes representantes de la empresa y dirigentes sindicales, pero quedaron afuera los delegados de los trabajadores. Es una práctica que suele cumplir Atilra en conflictos de este tenor.
Supuestamente, la intención de los gremialistas es llevar nuevamente el conflicto a la Secretaria de Trabajo de la Nación, una estrategia que ya fracasó el año pasado y demoró la mínima reactivación que se había logrado desde Santa Fe, con la producción a fasón de leche en polvo para terceros, que se extendiera hasta el mes de enero.
Atilra recién informará algo a los trabajadores este viernes.
Mientras no se exija más, la cosa seguirá empeorando a ritmo firme. La empresa no propone nada, no da respuestas sobre las deudas que se remontan a los salarios de diciembre, el medio aguinaldo, enero y febrero.
El último pago de importancia fue en diciembre, con un pago en torno a los 400 mil pesos. Peor allí ya se empezó a incumplir el acuerdo de un abono semanal de un millón de pesos para cubrir deudas. En enero la gente recibió en sus cuentas bancarias unos 40 mil pesos y hace un mes, en la primera semana de febrero sólo se pagaron 27 mil pesos.
Mientras tanto se han rechazado opciones de venta a empresas del sector lácteo, alimenticias, e incluso algunas que están fuera del rango de la lechería, que valoraban la ubicación de alguna de las plantas. Nada se aceptó, todo se esfumó.
A todo esto, la deuda con proveedores, prestadores de servicios, estados y demás, sigue escalando en una empresa que perdió a todos los remitentes de materia prima en julio pasado, tambos con los que se sostiene una deuda muy importante, que nunca recibió una certeza sobre posibilidades de pago.
Mientras, en la Justicia santafesina ya hay denuncias penales radicadas por parte de los trabajadores, de forma individual y para los responsables de la empresa. Sucede que el gremio no logró el impacto que esperaba con el envío de telegramas reiterados contra la firma.





