La empresa Cowix, dedicada al asesoramiento integral en sistemas de producción lechera y ganadera, comenzó a impulsar en el país una tecnología novedosa basada en feromonas sintéticas para reducir el estrés en bovinos.
Se trata de Ferapeasse, un desarrollo del laboratorio estadounidense Fera Diagnostics and Biologicals, cuya comercialización en la Argentina quedó recientemente en manos de Biogénesis Bagó, tras la firma de un acuerdo de exclusividad.
Martín Zinicola, referente de Cowix, explicó que la compañía importa el producto y asesora sobre su uso, pero que ahora cedió la distribución: “Somos asesores integrales, trabajamos en nutrición, reproducción, salud y gestión tanto en lechería como en ganadería. Con Ferapeasse nuestro rol es 100% educativo, para que productores y técnicos entiendan qué es esta tecnología y cómo aplicarla”, señaló Zinicola.

El producto, conocido comercialmente como Ferapeasse, representa, según este gruop de técnicos, “un cambio de paradigma”, ya que “es la primera vez en la historia de la medicina veterinaria que tenemos una tecnología que realmente puede inhibir este problema, el stress que se le causa por el manejo en los establecimientos ganaderos, desde la raíz”.
A diferencia de una hormona, se trata de un análogo sintético de una feromona natural que producen las vacas lactantes en la piel de la ubre para calmar a sus crías.
Bichos de Campo ya había contado sobre esta innovación:
Ese mecanismo biológico es clave: mientras el ternero mama, percibe esa feromona a través del olfato, lo que reduce su percepción de amenaza y permite que destine la energía al crecimiento.
“La naturaleza garantiza así que esa leche se transforme en ganancia de peso”, explicó Zinicola. A partir de ese principio, el laboratorio logró replicar la molécula y concentrarla en un producto de uso práctico.
El objetivo es mitigar el estrés que generan prácticas habituales de manejo, como el destete, el transporte o el ingreso a feedlot.
“El bovino es un animal de presa, no tiene mecanismos de defensa más que detectar amenazas y huir. Entonces el estrés activa hormonas como el cortisol y la adrenalina, que afectan negativamente el sistema inmune, el metabolismo y la productividad”, señaló.
La aplicación es sencilla y no invasiva: se realiza de forma tópica, con un aplicador, en dos puntos del animal: uno sobre la nariz, para que la feromona sea percibida por el olfato y otro en la nuca, donde queda un efecto residual. “No hay inyecciones ni procedimientos que generen más estrés. Es una tecnología coherente con su objetivo”, aclaró.
Según este especialista, el efecto de esta feromona es inmediato y se extiende por unos 14 días, cubriendo el período crítico en el que el animal atraviesa el evento estresante. El costo ronda los 3 dólares por dosis, lo que “resulta ampliamente compensado por los beneficios productivos”, indicó.
En base a estudios realizados durante los últimos cinco años a nivel global, y en particular en Estados Unidos, se asegura que los resultados son contundentes. En destete, una sola aplicación se asocia con una mejora de entre 8 y 12 kilos de peso a los 30 o 45 días posteriores. Además, se registra una reducción de entre 30% y 50% en la incidencia de enfermedades respiratorias.
En sistemas de engorde a corral, los animales tratados muestran un aumento de entre 2% y 3% en la ganancia diaria de peso durante todo el ciclo, lo que se traduce en 8 a 10 kilos adicionales al final del engorde, junto con mejoras en la eficiencia de conversión y una menor incidencia de neumonía.
Aunque en la Argentina el producto lleva apenas seis meses, Zinicola destacó que la adopción viene siendo “muy satisfactoria” y que la alianza con Biogénesis Bagó permitirá ampliar su llegada a productores y veterinarias de todo el país. “Es una tecnología que vino para solucionar el estrés, un problema estructural de la producción ganadera que hasta ahora no tenía una herramienta específica para ser abordado desde su origen”, concluyó.





