De la mano del sistema de riego, pero también de un manejo muy perfeccionado, los maíces del Valle expresan hoy una muy buena performance, comparable con la de los mejores lotes de la zona núcleo pampeana, o incluso superadora. El más reciente “hit”, de hecho, lo acaba de lanzar una empresa rionegrina, con un rinde extraordinario de entre 20.000 y 25.000 kilos por hectárea.
La firma se llama De León y lleva a cabo sus actividades productivas -maíz, alfalfa y engorde a corral- en las localidades de Coronel Belisle y Luis Beltrán. Y un ensayo de alta densidad que desplegó en 11 de sus más de 500 hectáreas está dando que hablar en la región, justamente cuando la agenda agrícola discute intensamente los planteos de punta y bajo riego.
Estimaciones prometedoras y un circuito completo que combina la más alta eficiencia productiva con la conversión de proteína vegetal en animal. Los detalles de un proyecto que eleva la vara en el sector.

La “magia” ocurre en Santa Cecilia, uno de los dos establecimientos de la empresa, ubicado justamente en la pequeña localidad de Coronel Belisle, en pleno Valle Medio. Allí, recopila el medio local Diario Río Negro, Juan Sheriff y Lucas Paolini llevan adelante un proyecto productivo muy ambicioso pero que, hasta ahora, les ha dado la razón.
El punto final es la ganadería, pero la base del sistema es la agricultura. Por ello, su principal cultivo es el maíz, al que no sólo “pican” para convertir en forraje animal, sino que también venden como grano. “Nosotros entendimos que si queríamos ser competitivos en ganadería, primero teníamos que ser muy eficientes produciendo maíz”, señaló Sheriff. Y eso fue lo que hicieron.

De unos 8000 kilos por hectárea, los planteos más exigentes han elevado el rinde en la zona hasta por encima de los 17.000 kilos, los números que siempre se atribuyó a los lotes de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. No hay un único secreto, pero se sabe que la combinación entre siembra directa, genética de punta, alta densidad, buena nutrición y un sistema de riego irrestricto arrojan resultados inmejorables.
En Santa Cecilia, la idea fue llevar eso al extremo: con una densidad de 160.000 plantas -el doble de lo acostumbrado- y la nivelación láser del terreno, se logró una eficiencia del 98% en el manejo del riego y hoy se proyectan números excepcionales. Si todo avanza conforme al plan, señalan los impulsores del ensayo, obtendrían entre 120.000 a 160.000 kilos de rendimiento de materia verde y de 20.000 a 25.000 kilos de grano de maíz por hectárea.
“El secreto está en no fallar en el período crítico, si en floración el cultivo sufre estrés hídrico o nutricional, después no hay tecnología que lo salve”, explicó Paolini al medio regional.
La cuestión hídrica está por demás cubierta. Lo que primero se hace es nivelar el lote para lograr pendiente uniforme y luego se lo divide en tablones -que en este caso eran de 400 metros-, a los que alcanzará todo el agua irrigada en forma de manto desde las cabeceras. Para ello, se usan hoy bombas eléctricas, pero también obras realizadas por el consorcio del riego hace ya un siglo.
Aunque mucho más costosa, toda la infraestructura tecnológica puesta al servicio de la actividad ubica al sector como punta de lanza de innovaciones, rendimientos y rentabilidad, justamente en proyectos que generalmente “cierran el círculo” y convierten esos granos en carne.
“Si no producís tu propia comida, dependés demasiado del mercado. Y eso en ganadería te deja muy expuesto”, afirmó Paolini. A lo que Sheriff agregó: “El objetivo es que cada hectárea bajo riego produzca la mayor cantidad de kilos posibles, ya sea en grano o en carne”.
En su caso, cuentan con unos 500 animales en su feedlot, que se abastece ni más ni menos que con su propia producción: silaje de maíz, grano húmedo partido, rollos de alfalfa y complementos vitamínicos.
Por ello, además de los altos rindes, también juega un rol clave lo que se hace con ello luego. En el caso de esta firma rionegrina, una parte importante del maíz se cosecha con un 30% de humedad para elaborar grano húmedo partido, que luego se procesa y se embolsa, para ser finalmente transformado en carne.
Aunque esta experiencia marca hoy un nuevo mojón para la región, lo cierto es que gran parte de la agricultura en la Patagonia Norte se halla hoy en plena expansión gracias a estos planteos “high performance”. De hecho, este jueves 5 de marzo, en General Roca se llevará a cabo el Primer Encuentro de Maíz Bajo Riego, en el que productores y técnicos de la zona intercambiarán experiencias y conocimientos.
Se estima que actualmente no hay más de 50.000 hectáreas productivas irrigadas en el Valle Medio, pero todo el tiempo se habla de la potencialidad de triplicar o cuadruplicar ese área, que aprovechen la buena disponibilidad de agua y el clima característico de esa zona.




