En Expoagro es común que una persona pase desapercibida, ante el semejante marco que ofrece esta muestra al aire libre. Según los organizadores, en esta última edición recorrieron esas callecitas unas 250 mil personas. Camuflarse es fácil. Sin embargo, no lo es tanto para Dieter Lamlé, embajador de Alemania en Argentina, por su acento, su vistosidad, y su equipo que lo sigue a todos lados.
A Dieter se lo podía encontrar en el pabellón de Alemania, un espacio que concentraba empresas alemanas que vinieron a Argentina a buscar oportunidades de negocios o afianzar las ya vigentes. A su vez, este embajador no perdía oportunidades para recorrer la feria, saludar a industriales y productores. También fue el centro de atención en el ágape que la embajada y la Cámara de empresas alemanas en Argentina hicieron para agasajar a los presentes con cerveza alemana.
Una vez que Bichos de Campo pudo encontrar a Dieter, el embajador brindó una amable entrevista, en la que además de fútbol, habló de las oportunidades de intercambio entre países que se abren con la firma del acuerdo Mercosur – Unión Europea.

Antes de eso, Lamlé aseguró sin sonrojarse que el acuerdo comenzará a entrar en vigencia “al menos de manera temporal” a partir de los primeros días de mayo, luego del freno que sufrió la rúbrica del acuerdo por parte de la justicia europea. La novedad, es que se especulaba con que este acuerdo pueda estar hasta dos años en pausa, lo que el alemán echó por tierra.
En ese punto, Lamlé se mostró convencido de que, más allá de las resistencias que todavía persisten en algunos sectores europeos, el acuerdo no solo avanzará, sino que generará un nuevo escenario para productores de ambos lados del Atlántico.
“Va a entrar en vigor a principios de mayo, eso está seguro, aunque sea provisionalmente, pero eso no se va a cambiar después. Estoy completamente seguro”, insistió el diplomático, sin esquivar el impacto que tuvo el reciente fallo judicial en Europa. “Lo hemos negociado veinticinco años. Miles de juristas han visto el texto, han estudiado el texto. No creo que la Corte Europea encuentre algo. Además, eso va a pasar en año y medio. ¿Y quién va a frenar un tren que funciona bien después de año y medio?, esa es la pregunta”.
Para el embajador, el punto de fondo no es solo institucional, sino económico y estratégico. “Es un acuerdo bueno que baja los aranceles, noventa por ciento de todos los productos a cero, no inmediatamente, gradualmente, y eso es la respuesta europea a otros países que suben los aranceles”, explicó.
En esa línea, trazó una lectura más amplia del escenario global. “Nosotros contamos para el mercado libre, es política de nosotros en Europa. Va a ser el mercado libre más grande del mundo con setecientos cincuenta millones de personas. Y no es solamente una pregunta de aranceles, es también, digamos, va a crear un dinamismo para más negocios. Los empresarios ahora tienen que trabajar para implementar el acuerdo y para inversiones también, y eso va a ser muy importante para Argentina”.
La discusión, sin embargo, no es homogénea dentro de Europa. El propio Lamlé reconoció que existen tensiones, sobre todo en sectores agropecuarios que temen una mayor competencia desde el Mercosur. Pero buscó relativizar esos planteos. “Productores siempre se quejan”, lanzó, antes de ir a un ejemplo concreto. “Había miedos en Europa, en ciertos países, de que ahora viene la avalancha de carne de Argentina. Eso no va a pasar. Punto uno, hay un mecanismo de bloqueo que no pase demasiado, y además hay mucha emocionalidad en toda la discusión. Estamos hablando de doscientos veinte gramos de carne por cápita por año. Es una hamburguesa, tranquilo”.
Mirá la entrevista completa con Dieter Lamlé:
Lejos de quedarse en esa tensión sectorial, el embajador volvió a un argumento que atraviesa toda su mirada: la necesidad de una mayor integración política y económica entre regiones que, según dijo, comparten más de lo que suelen reconocer. “Tenemos la convicción, y es de verdad una convicción, que los dos continentes tenemos que trabajar juntos. Si ves todos los factores, las crisis geoestratégicas, Europa y América Latina somos juntos, y todavía no lo hicimos”.
Y reforzó la idea con una comparación que ya había insinuado durante la charla: “Somos como una pareja que todavía no se acerca. Hay que acercarnos mucho más. Porque está en los valores, está en la historia, está en la democracia, está en derechos humanos. En todos lados pensamos de la misma manera. Yo puedo hacer un negocio contigo mejor que con personas de otros continentes”.
En ese ida y vuelta, donde se mezclan intereses comerciales, afinidades políticas y hasta metáforas futboleras, Lamlé también puso en valor el flujo creciente de tecnología entre ambos bloques. No solo Europa mirando al agro argentino, sino también empresas locales que empiezan a ganar terreno en el corazón industrial del viejo continente.
“Eso está muy bien. Eso es lo que estaba hablando, la pareja. Ambos lados se dan algo. Hay cooperación, hay entendimiento y hay una cooperación que lleva muy buenos resultados”, resumió.
Así, entre saludos protocolares y cerveza alemana, el embajador dejó en Expoagro algo más que una visita institucional, y es la certeza -al menos desde su perspectiva- de que un acuerdo largamente demorado finalmente podría empezar a tomar forma en cuestión de semanas, y con él, una nueva etapa para el vínculo entre productores, empresas y mercados de ambos lados del mundo.
Antes de despedirse, y ya metido de lleno en el terreno futbolero, Lamlé recordó que en breve comienza un nuevo mundial y aprovechó para dejar una chicana con tono amistoso y conciliador: “Ustedes tienen tres estrellas, nosotros cuatro, vamos por la octava”.





