Resulta casi imposible traducir los términos utilizados por las empresas de tecnología para que los entienda el publico común que no está familiarizado con vocablos como MRV, trazabilidad y Scope 3.
Lamentablemente esos términos abundaban en la comunicación de una noticia empresaria que unió la ciudad de San Francisco, en los Estados Unidos, con Buenos Aires. Y que no es nada compleja de explicar si se sacan los encriptados de las gacetillas. El resultado es que existe una empresa argentina que es pionera en la medición de datos ambientales en el agro, llamada Puma (Plataforma Única de Monitoreo Ambiental) que logró seducir con su trabajo a una multinacional del rubro, con asiento en el país del norte, llamada Regrow.
No es de extrañar, pues con el incansable recorrido de Inés Di Napoli, su fundadora en 2019, la plataforma Puma se ha lucido bastante en el medio local desde que para los productores comenzó a ser casi un imperativo comenzar a preocuparse por sus contribuciones o daños al medio ambiente. Sobre todo por el controversial tema de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que desencadenan el cambio climático.

Para que quede claro, uno no puede saber si cuida o daña el medio ambiente si no existen datos fiables. Lo que hace Puma desde el principio de su historia es recopilar y sistematizar esos datos surgidos del medio agropecuario, al punto de haberse convertido -afirman ellos- en los creadores “la primera calculadora de huella de carbono de Latinoamérica”.
En definitiva, su trabajo consiste en aplicar programas y tecnología que permite medir, monitorear y reducir el impacto ambiental del agro, facilitan a los productores y a toda la cadena de valor la toma de decisiones para ser cada vez más sostenibles.
Regrow, a su vez, hace lo mismo pero a una gran escala. Según surge de su página web, presta servicios a más de 100 organizaciones que han invertido colectivamente más de 19 millones de dólares para ayudar a los agricultores a adoptar prácticas regenerativas. Según sus propias cuentas, estas buenas acciones climáticas permitirán mitigar el daño provocado por la emisión equivalente de 800 000 toneladas de CO2, Es decir, la misma cantidad de dióxido de Carbono que capturan 934 000 acres (380 mil hectáreas o 17 veces la superficie de la Capital Federal) de bosques estadounidenses en un año.
Reconocida como “una de las 100 empresas más influyentes de 2023 por la revista TIME y una de las 50 empresas más innovadoras de 2023 por Fast Company”, lo que sucedió ahora es que Regrow posó su mirada sobre Puma, en especial por el desarrollo de mediciones que esta empresa argentina tienen en el territorio local y latinoaméricano.
Según las gacetillas, no se trata de una compra sino de una fusión. En todo caso, lo que nacerá ahora es una empresa más grande y mejor posicionada para brindar ese mismo servicio. “La compañía resultante establece un sistema de registro unificado y de nivel empresarial para la gestión del abastecimiento agrícola global, el desempeño en sostenibilidad y el cumplimiento normativo”, dice la información principal.
La explicación de esta fusión es quizás lo más interesante. Dice, de nuevo con lenguaje difícil, que “a medida que se intensifican la fragmentación de la cadena de suministro, la presión regulatoria y la volatilidad climática, las empresas alimentarias globales se enfrentan a un riesgo operativo creciente debido a la desconexión de sus sistemas regionales. La adquisición, la trazabilidad y la presentación de informes de emisiones suelen gestionarse mediante herramientas y en distintas regiones geográficas, lo que genera datos inconsistentes, flujos de trabajo duplicados y mayor exposición al riesgo”.
En idioma de barrio, en Estados Unidos recolectan los datos climáticos de una manera diferente que acá, y en Europa usan otra y en Asia ni te cuento. Por eso es de esperar que este tipo de fusiones se vayan haciendo costumbre, en una tendencia a globalizar y unificar la toma de este tipo de datos y las formas de leerlos.

“Al integrar la infraestructura científica y de datos de Regrow con la plataforma de ejecución sobre el terreno de PUMA en Latinoamérica, la empresa resultante ofrece una arquitectura de datos coherente que abarca cultivos extensivos y ganadería en las principales regiones de abastecimiento del mundo”, amplía la gacetilla.
Más abajo en esa gacetilla, regresa el lenguaje ininteligible para los humanos de a pie: “La plataforma unificada permite a las empresas gestionar los informes de Alcance 3 según las principales normas ISO y el Protocolo de GEI, cumplir con los requisitos regulatorios, incluidas las certificaciones EUDR y de biocombustibles, como ISCC y 2BSvs, y reducir el riesgo de auditoría”. Si no entendiste, es tu problema.
Lo cierto es que ambas empresas juntan lenguajes y plataformas, y que eso resultará tentados para, por ejemplo, las grandes empresas globales que adquieren materias primas tanto em Argentina, Brasil, como los Estados Unidos.
“Esta fusión busca crear un estándar empresarial unificado para un abastecimiento a prueba de futuro”, exageró Anastasia Volkova , CEO de Regrow Ag. Y explicó: “Las empresas líderes que dependen de las cadenas de suministro agrícolas ya no pueden permitirse gestionar las compras y la sostenibilidad de forma aislada a nivel regional. Al integrar PUMA a la familia Regrow, ofrecemos una visión coherente y comparable de la resiliencia agrícola desde Estados Unidos, la Unión Europea y la región Asia-Pacífico a las regiones clave de abastecimiento de América Latina”.
Para Di Napoli , a quien hemos entrevistado para contar su experiencia cuando su Puma recién nacía, esta unión claramente un reconocimiento. “Juntos combinamos la experiencia regional con la escala global y el rigor científico que caracterizan a Regrow”, sintetizó.
Como suele suceder en los ambientes de este tipo donde se cambia el sentido de las palabras, en el idioma de Regrow sus clientes no son clientes sino “socios” en la epopeya de hacer un mundo más sustentable. Pero de nuevo a las claras, ellos mencionan entre sus “clientes” a firmas de la talla de Cargill, General Mills, Nestlé y Tate & Lyle.




