A partir del informe elaborado por la consultora TopInfo que muestra la pérdida del liderazgo argentino como principal exportador de limones en fresco desde el hemisferio sur, en manos de la producción sudafricana, Bichos de Campo conversó con Javier Rovira, el jefe en la Agencia de Extensión Rural de Lules (Tucumán) del INTA desde hace 15 años.
El objetivo de la entrevista con este ingeniero agrónomo fue conocer cómo se encarnan, en pleno corazón limonero, aquellos datos estadísticos del informe que indican una contracción del sector y una baja en ese podio exportador.
“Esta situación ya se venía viendo desde hace, por lo menos, quince años” introduce Rovira. “Con fluctuaciones, hay una tendencia a la disminución de las exportaciones de fruta fresca, contexto que tiene una bocanada de aire cuando se abre el mercado de EEUU y se vuelve a aumentar en un 20% la superficie implantada, en 2018/19, pero luego se vuelve a observar una tendencia de caída, para llegar al punto en el que estamos ahora, donde ya no somos los principales exportadores mundiales de limón en fresco, situación que se refleja en aquel informe”.
A pesar de la progresiva retracción, Javier señala que este año no fue tan malo como el 2024, debido a situaciones coyunturales como marcados fríos en el invierno español, presencia de heladas en Turquía y golpes de calor en el tiempo de floración, lo que redujo la participación de esos países y la ocasional demanda hacia nuestros limones.
“Lo que pasa es que el limón es un producto que tiene una demanda bastante inelástica. O sea, la gente no te consume más limón del que está acostumbrada, entonces, no es que se va a consumir mucho más limón si llegara a haber más producción y bajan los precios”, comienza diciendo.

“En este tipo de producciones más inelásticas, cuando existe una mayor oferta de un lado se tiene que achicar por el otro, y esto es lo que viene pasando. Ahora hay en el hemisferio sur, un jugador relevante que es Sudáfrica, que viene creciendo sostenidamente, como dice la nota”.
Según señala este profesional, Sudáfrica llega con menos costos de logística que Argentina a mercados como Europa y Medio Oriente. Entonces, al haber mayor oferta hay menores precios, y al tener mayores costos, Tucumán va dejando de ser competitiva y se va exportando cada vez menos.
“En Tucumán, en los últimos cuatro años, bajó un 25% la superficie de limón, y hay otro tanto que son plantaciones abandonadas, que no se las mantienen, no se las cosecha, están ahí. Aproximadamente, se está desmontando a un ritmo de 3 mil hectáreas por año. Algunas tierras pasan a otras producciones o comienzan a urbanizarse”, relata.
Pero lo que también hay que señalar es que esta merma viene de mano del fortalecimiento de la industrialización del limón. Tucumán tiene varias empresas que tienen desarrollada la industrialización de los citrus y lo que más se exportan son los productos industrializados, como aceites esenciales, jugos de limón o cáscaras deshidratadas, un conjunto de productos que supera ampliamente lo que se exporta en fresco.
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“Lo industrializado tiene un menor valor, pero se comercializa en mayor cantidad y tiene otra logística. Durante los últimos años se ha potenciado mucho lo que es la industria, que tiene un mercado menos rentable, pero más estable. Si a principios de los 2000 se exportaba un 70/30, ahora es un 85/15”, contextualiza Rovira.
“Lo que pasa es que, al pequeño y mediano productor, no le cierran para nada los números, entonces está abandonado la quinta cítrica o la ha desmontado y la está destinando a otra propuesta o vendiendo”, continúa explicando.
“Acá, además, se está dando una creciente concentración del sector en las grandes empresas citrícolas. Si bien el negocio cítrico siempre fue para las grandes empresas, los productores chicos y medianos podían tener algo de rentabilidad a través del limón fresco, que paga más. Ahora no dan los números, entonces terminan cambiando de producción o desapareciendo como productores, y los que se sostienen o crecen, son los grandes, que integran toda la cadena”.

Según diversos informes, como uno del CFI, el 85 % de la producción de limones de Argentina, aproximadamente, ocurre en la provincia de Tucumán. Esta producción se orienta a la exportación, ya sea en fresco o industrializada. Para 2020, el gobierno de la provincia estimaba que, del total producido, el 77% era destinado a la industria, el 18% a exportación en fresco y solamente el 5% al mercado interno. Ese mismo informe provincial asegura que los productores medianos (entre 50 a 300 hectáreas) y los grandes (más de 300 hectáreas) concentraban el 90% de lo producido.
Según comparte Rovira, “se estima que el negocio del citrus en Tucumán va a cerrar con 30 mil hectáreas y empresas integradas en exportación y desarrollo industrial. Estas empresas ya vienen invirtiendo e incorporando capitales también de afuera. Como es el caso de San Miguel, Citromax o FGF Trapani, que tienen socios globales”.
En torno a los pequeños y medianos productores plantea que “acá están desapareciendo los pequeños productores citrícolas, no aguantan, se les hace muy difícil por el tema de los costos. No tengo números exactos, pero trasladar la producción más de 1000 kilómetros a algún puerto del Atlántico o del Pacífico, con sistemas refrigerados, con altos costos de flete internacional también, es algo muy difícil de afrontar con los valores finales o retorno por el producto. Además, luego de la pandemia, se observó un aumento del valor de los insumos en dólares. Algunos productores están abandonando la producción y otros activos viendo si se pueden reconvertir”.

El principal cambio en el uso del suelo se da con otro cultivo tradicional de la zona, la caña de azúcar. Sobre esto Javier aclara, “no es porque sea más negocio, sino es que te asegura un piso. Si hay años que te va mal la pérdida no es tan marcada como con el limón, tenés muchos menos costos. La caña, sea como sea, se vende. Si tiene bajo precio se la cosecha como está, y si el precio sube, se mete más tecnología. Además, existe toda una cultura en la provincia de producción de caña. Hay políticas que tienden a diversificar los productos cañeros, no solamente para azúcar, sino el alcohol”.
Y prosigue: “Hay una reconversión de los ingenios en destilerías. Hay dos o tres ingenios bien interesantes que vienen incorporando el tema alcohol, de biocombustible. En fin, es un cultivo que no da grandes ingresos generalmente, pero si sale mal no perdés tanto”.
En esta reconversión, se observa también un crecimiento de la superficie de paltas, de nuez pecan, de frutas finas y horticultura, surgen algunas experiencias con café y otros cultivos tropicales. Sobre esto ejemplifica el agente del INTA, “en Lules se encuentra el vivero Citrus, que es uno de los mayores productores de plantines de cítricos y que llegó a producir 500 mil plantines de limón por año, obteniendo el récord Guinness”.
“En este vivero, ahora, disminuyó notoriamente la venta de plantas de limón, aumentando la venta de plantines de palta, café y naranja entre otros. Por su parte, el vivero Quebrada de Lules, vendía 100 mil plantas anuales de limón, hoy vende 80 mil de pecan y 20 mil de limón, o sea, se ve una reconversión de hace varios años”.
A lo que agrega, “algunos están analizando reconvertirse a la naranja dulce ya que entienden que va a haber un fuerte incremento de la demanda y un buen precio, por la baja de la producción brasilera, por el HLB, que los está golpeando fuertemente”.
“Si algo caracteriza al productor es su capacidad de reinventarse y salir adelante”, comenta Rovira. Añade que “desde el INTA vamos acompañando esta dinámica tratando de juntar a todos los actores del territorio”.
El jefe de agencia hace referencia a la cuarta “Expo Frutihortícola del NOA” que se organiza con marcada centralidad desde la AER Lules. “Por pedido de los productores y de las empresas del sector se pensó ampliar la temática de la exposición, pasando de ser solamente hortícola, como los otros años, a ser frutihortícola. Con eso estamos laburando fuertemente, para que esté representado también todo el sector productivo frutícola, no solamente citrícolas, sino también de producción de frutas tropicales y de frutos secos, de la zona y de todo el NOA”.

Este evento se realizará el 25 y 26 de junio, en el Parque Cultural de Lules, “un espacio más amplio y que tiene toda la infraestructura de un predio ferial, con tres hectáreas cercadas perimetralmente, con un salón adecuado, luz y todos los servicios”, concluye.




