Con la firma de su secretario general, Daniel Yofra, la Federación Aceitera y Desmotadora (FTCIODyARA) anunció que será parte del cese de actividades y la movilización convocados por la CGT para este jueves 18 de diciembre. La medida de fuerza es en rechazo del proyecto de reforma laboral presentado por el gobierno días atrás y que se empezará a discutirse esta semana en el Senado.
El anuncio no fue bien recibido por la Cámara de la Industria Aceitera (CIARA), que hace minutos expresó en un comunicado su rechazo a la decisión del gremio y alegó sorpresa, pues señala que no hay “un solo reclamo gremial pendiente” ni “razones objetivas para decretar el paro”.
La industria aceitera se sorprende y cuestiona fuertemente la decisión de la @FTCIODyARA de decretar un paro nacional frente a una negociación paritaria que selló la paz social hasta mediados del 2026, tal como sindicatos e industria acordaron; más aún, sin existir un solo… pic.twitter.com/bfXhYXmZeE
— Cámara de la Industria Aceitera Argentina (CIARA) (@CamaraAceites) December 16, 2025
“Todo indica que está motivado por razones políticas ajenas a la industria por lo que se procederán a tomar todas las medidas que establece la ley”, respondió Ciara.CEC, que le quita validez a la decisión tomada por el gremio alegando que, días atrás, el sector había celebrado con éxito una nueva negociación paritaria. Tal como anunció el gremio, el sueldo inicial llegará a 2.344.000 de pesos a partir de enero de 2026.
Sin embargo, el sindicato no adhiere a la medida convocada por la central obrera porla cuestión salarial, y de hecho no hace mención a ello en ninguno de sus comunicados. Lo hace en reclamo de los cambios que establece la reforma laboral, que juzgan desventajosos para su sector denunciando que hay “tres líneas de ofensiva” encubiertas.
Una de ellas, quizá la más importante, es lo que llaman una “multimillonaria transferencia de recursos” -que estiman de entre 2000 y 2500 millones de dólares- que irán a un Fondo de “Asistencia Laboral” (FAL) administrado por privados.
Eso permite reducir las contribuciones patronales y aliviar cargas al empleador, pero a la vez, denuncian, “desfinancia el sistema previsional”, “baja los aportes a las obras sociales” y “subsidia a los empleadores para que puedan despedir sin costo”.

En segundo lugar, el gremio aceitero advierte que “buscan disminuir al máximo la posibilidad de negociación colectiva y el rol de las asociaciones sindicales”. Como se privilegian los convenios de empresa -los acuerdos privados- por sobre la negociación colectiva por actividad, esto le quita poder de acción a los sindicatos.
De hecho, junto a la creación del FAL, esa fue una de las principales razones por las que la CGT dio finalmente -tras largas negociaciones- la espalda a esta reforma laboral.
Una de las aristas de ese debilitamiento sindical es la creación de un “banco de horas extra”, un mecanismo mediante el cual se podrá acumular el trabajo realizado por fuera de lo estipulado para ser descontado luego los días subsiguientes. Eso permitirá que se extiendan ciertas jornadas sin necesidad de luego compensarlo económicamente, como siempre se hizo.
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Por último, la federación también señala que, con sus cambios en la Ley de Contrato de Trabajo y otras leyes laborales, la reforma también persigue como objetivo el “disciplinamiento en los lugares de trabajo”. En otras palabras, restringir el derecho a huelga y limitar la realización de asambleas y congresos gremiales.
“Esta brutal ofensiva se disfraza con el marketing político de ´modernización´ y ´creación de empleo´. La realidad de este gobierno patronal es que sólo quieren quitarnos derechos”, denunció el gremio, que llamó a oponerse a la reforma con las “herramientas sindicales a disposición” y, por ende, participar de la movilización convocada para este jueves.





