Más allá de la seca de este verano, en el último año el clima resultó bien favorable para la ganadería. Rebrotaron los campos con pasturas y eso permitió más recrías. A su vez la relación de precios del maíz y la carne hicieron que se agregaran más kilos en los corrales. Con alimento disponible, para uno y otro modelo, todo es alegría.
Por ahora la retención de la hacienda (para ganar más kilos de peso) se da en esos dos eslabones, pero según indicó el analista Ignacio Iriarte, ese proceso virtuoso todavía no comenzó en el eslabón de la cría.
Al respecto, Iriarte indicó en su último Informe Ganadero: “La recomposición del rodeo de cría nacional, que traería un aumento en el número de vientres en servicio, todavía no ha comenzado: en enero último, la participación de las hembras en la faena fue del 47,3%, el quinto índice más alto para el primer mes del año de los últimos veinticinco años”.
Iriarte se apoyó para sostener este argumento en diferentes datos estadísticos. En primer lugar indicó que “los resultados de la segunda campaña de vacunación contra la aftosa 2025 que se van conociendo, ratificarían la hipótesis de que el destete 2026 (parición 2025, servicio 2024), no parece mostrar ninguna recuperación. Si bien la preñez del servicio 2024 fue buena, este factor positivo quedó más que compensado por el menor número de vientres expuestos a servicio”.
El índice de preñez mejoró pero sobre un rodeo menor de vacas. “Así el destete nacional se ubicaría en el 2026 en el orden de los 14,4-14,5 millones de terneros, apenas por debajo de los 14,5 millones del bienio 2024/2025, pero lejos de los 15,4 millones del 2023”, afirmó.

El analista indicó que al ser decreciente el stock de vientres, consecuencia de la última y larga sequía, “el número de terneros logrados se encontraría hoy por debajo de los 14,5 millones, lo que limitaría la producción de carne por lo menos en el 2026 y 2027”. Por eso Iriarte concluye que la retención en la cría “aun no comenzó”.
Y esto a su vez se da en un contexto de escasez de hacienda que impulsa los precios y tienta a los ganaderos a capturarlos, lo que implica la mayor venta de vaquillonas y también de vacas, algunas de las cuales podrían tener una oportunidad más en los rodeos de cría.
Sobre la faena vacuna Iriarte dijo: “Se acentúa la importante caída en la faena, que ya se venía observando en septiembre-diciembre pasado: en enero la matanza diaria resultó un 8% inferior y en febrero la oferta continúa muy baja”.
Luego indicó que la oferta de carne es claramente insuficiente para un consumo que se resiste a bajar de los 45 kilos, y para una exportación que está consolidando importantes cuotas en China, Europa y Estados Unidos.
“Tanto los precios internacionales de la carne vacuna como los volúmenes exportados globalmente han seguido creciendo en enero. Hay demanda, no hay hacienda”, concluyó.




