Ante una crisis hídrica sin precedentes, el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas, Carlos Castagnani, volvió a recorrer el sur para participar de dos exposiciones rurales patagónicas emblemáticas pero bien distintas entre sí.
En los últimos días Castagnani dio el presente en la Expo Rural de San Carlos de Bariloche y continuó su agenda en Maquinchao, en plena estepa, en la Línea Sur de Río Negro, donde recogió inquietudes productivas urgentes, pero también un fuerte malestar por la flexibilización de la barrera sanitaria patagónica.
“Recorrer estas exposiciones es venir a aprender. Hablando con productores, cabañeros y familias uno se identifica con cada problemática y también con el potencial que tiene cada región”, explicó el dirigente ante los micrófonos de Bichos de Campo.
En Bariloche, el diagnóstico productivo fue contundente, y encuentra sustento en la falta de agua, que domina las conversaciones y genera preocupación por el ciclo que viene. “No es solo el perjuicio del momento. Ya avizoran un invierno y una primavera muy complicados. Eso los tiene preocupados”, transmitió Castagnani tras conversar con productores y cabañeros.
A ese escenario climático se suma un problema sanitario persistente. “Sanitariamente sabemos que hay un problema de sarna. Si bien lo están solucionando, sigue siendo un problema latente”, advirtió.
Pero incluso por encima de estas urgencias aparece un desafío estructural, que es la rentabilidad. “Tenemos que buscar de qué manera podemos ir devolviendo rentabilidad al productor”, sostuvo, remarcando la necesidad de diálogo técnico y político para encontrar soluciones.
A pesar del contexto adverso, el dirigente destacó el temple del productor patagónico: “Lo que rescato es el ánimo del productor. Con todas las adversidades, están pensando cómo mejorar su producción. Por eso tenemos que estar y acompañarlo”.
Sin embargo, si hubo un tema que atravesó todas las conversaciones fue la flexibilización de la barrera sanitaria, una decisión que generó rechazo, temor y sensación de perjuicio en el sur. Los productores patagónicos se opusieron a dicha flexibilización que estableció el gobierno nacional, permitiendo el ingreso de carne con hueso a la Patagonia, territorio declarado libre de aftosa sin vacunación desde el norte, que necesita vacunar.
Castagnani fue prudente, pero directo al transmitir lo que escuchó durante la recorrida: “Transmito lo que dijeron los productores: están preocupados, no están conformes con lo que sucedió”.
Mirá la entrevista completa con Carlos Castagnani:
El dirigente aclaró que CRA representa a productores de todo el país, pero reconoció la sensibilidad regional del tema. “Cuando se toma una medida, no debería haber perjudicados. Hay que pensar en la economía del país, pero también en las regiones”.
Según explicó, los productores advierten riesgos sanitarios, impacto sobre los precios y pérdida de previsibilidad comercial. En ese marco, surgió un reclamo concreto: reconocer el norte de Patagones para facilitar el comercio con Chile. “Hay un pedido referido al reconocimiento del norte de Patagones para poder comercializar con Chile, y desde nuestra entidad lo vamos a potenciar”, afirmó.
Para el presidente de CRA, el camino debe ser el diálogo y la revisión técnica de las decisiones. “Hay que intensificar el diálogo y ver de qué manera podemos corregir lo que los productores creen que los ha perjudicado”.
A las tensiones sanitarias se suman problemas estructurales que afectan la competitividad regional. Castagnani anticipó que trasladará a las autoridades nacionales las preocupaciones recogidas durante la recorrida, incluyendo infraestructura deficiente, conectividad limitada y costos logísticos elevados. “Son problemas de muchos años que viene sufriendo todo el país. Acá no hago distinción política. Son temas que hay que empezar a solucionar”.
Mientras los animales regresaban a los corrales tras la jura, la conversación derivó hacia otro problema de otro calibre, que es el despoblamiento rural. Sequía, predadores, aislamiento, baja rentabilidad y falta de servicios empujan a muchas familias fuera del campo.
Sin embargo, el dirigente encontró una señal de continuidad generacional en la pista de la exposición. “Lo más importante que vi fue el jurado de los hijos de productores. Ver a esos chicos mamando lo que hicieron sus padres y abuelos nos asegura que el ovino va a seguir vivo”, dijo. “Es la mejor manera de enseñar y de lograr que la gente se quede en los campos”.
Castagnani reforzó esa mirada estratégica que apunta a que la Patagonia se pobló gracias a la actividad ovina y sería impensable perder esa base productiva. “No te olvides que la Patagonia se pobló gracias a la actividad ovina. Sería impensable perderla”, sostuvo. Y sintetizó el enfoque que CRA intenta instalar: “Defender la producción ovina es defender el arraigo y el futuro de la Patagonia”.
El dirigente remarcó que la actividad tendrá altibajos, pero su continuidad dependerá de señales claras. “Hay que mejorar la rentabilidad y muchísimas cosas más, pero las autoridades provinciales tienen muy claro que esta actividad debe potenciarse”.
Aun así, el productor del sur sigue apostando. Y esa persistencia, coinciden en el ruralismo, continúa siendo el cimiento indispensable para sostener el territorio y pensar el futuro de la Patagonia.




