Mientras avanzan las tareas de cosecha de la uva para vinificar, se empieza a ver con mayor claridad el panorama que trazaban los productores semanas atrás, cuando advertían por los bajos precios y el quebranto generalizado de toda la cadena.
Desde el este sanjuanino, que concentra gran parte de la producción en los departamentos de Caucete, 25 de Mayo y 9 de Julio, el viñatero y dirigente Francisco García evalúa que “la situación es grave”, incluso más que la de los 4 o 5 años precedentes, también muy difíciles para el sector.
Sucede que, con un consumo de vino que cae en picada año a año -ya un 20% por debajo de los niveles pandémicos-, sumado a los cambios en las tendencias globales y los altos costos internos, hoy ya no son sólo los productores primarios los que la están pasando mal, sino también la industria.
En el sector ajusta el bolsillo y, mientas se evalúan reconversiones, se discuten cierres, y se definen nuevas estrategias, los problemas derraman hacia abajo en la cadena

García es presidente del consejo asesor del INTA de esa región y a su vez quien dirige la Asociación Civil de Productores del Este Sanjuanino (ACPES). En lo personal, se define como un “productor de toda la vida, nacido y criado debajo de los parrales”.
-¿Es la peor crisis en décadas?-, le preguntó Bichos de Campo. No es sencillo responder para quien lucha desde hace mucho tiempo desde su chacra, y ve una y otra vez repetirse el mismo escenario. “Es una economía regional que viene en decadencia y ha tenido muchísimos años malos. Hoy está incómoda y desfinanciada”, evaluó García, que prefiere no hacer un corte campaña a campaña sino más bien hablar de ciclos. Y hace no menos de 5 años, asegura, que ellos no asoman cabeza.
Lo cierto es que el sector ya había hecho futurología, y a principios de año ya se movilizaba en reclamo de mejores precios y de condiciones para producir, adelantándose al panorama que hoy se ve en las chacras de la zona.
“Nos están pagando menos que el año pasado. Algunos bodegueros han ofrecido 120 pesos por el kilo de uva, cuando sólo entre cosecha y acarreo tenemos 60 pesos de gasto. ¿Qué pasa con todo el año de trabajo? No nos alcanza”, expresó García.
Y es que más allá del costo de levantar la cosecha, también en la uva está contenido el de las demás labores, como la poda, el riego o la aplicación de insumos. A eso se le agregan los altos costos energéticos y de mano de obra, que terminan de afinar el margen.

Otros años, cuando el productor afrontaba problemas financieros para levantar su cosecha, generalmente era la misma industria la que adelantaba fondos y complementaba alguna línea de crédito ofrecida desde el Estado. Pero hoy, en un contexto de sobrestock y bajo consumo, el sector no está en condiciones de hacerlo y ya no brinda previsibilidad al productor.
“Muchas veces el bodeguero te daba un mango para que puedas cosechar, pero este año ellos están desfinanciados también. Te dicen que si querés cosecharla te la reciben, pero no sabés cuándo cobras”, explicó García, que asegura que por eso hoy en el este sanjuanino se está cosechando mucho más lento que en otros años.
“En esta campaña, el viñatero llega sin plata. Ya en septiembre se terminaron los fondos, y hay productores que todavía no cobran la uva del año pasado”, observó. Y no están ajenos quienes trabajan mediante el sistema de maquila, es decir, que entregan su uva a cambio de un porcentaje del vino producido, ya que los márgenes se han tornado desfavorables también para ellos.
A fines del 2025, el gobierno de Marcelo Orrego había anunciado una línea de financiamiento para cosecha, acarreo y elaboración de uva, olivos, tomate y otros cultivos estratégicos para la temporada 2026. La inversión inicial había sido de 11.000 millones de pesos, que se extendieron a 15.000 millones semanas atrás.
Según lo informado por la propia gobernación, el anticipo a los productores para cubrir los gastos de cosecha y acarreo está estipulado en 60 pesos por cada kilo de uva ingresada a bodega. El máximo por productor es de 500.000 kilos. En el caso de las bodegas, se financian 70 pesos por cada kilo, con un límite de 3 millones de kilos por firma solicitante.
“Es una ayuda, pero hoy está muy lenta a nivel burocrático”, explicó el referente sanjuanino. La razón, señala, es que “muchos viñateros no están al día con los impuestos porque no tienen el dinero, y eso demora el trámite”. Eso explica, en consecuencia, que la cosecha también se dilate.




