El pedido de un puñado de productores desató un inesperado conflicto entre dos fundaciones sanitarias del sudoeste bonaerense.
No tiene que ver con dejar de vacunar, ni con el laboratorio utilizado -discusiones que hoy alcanzan la órbita nacional-, sino por una solicitud de cambio de sede. Se trata de 15 ganaderos oriundos de Salliqueló, a quienes originalmente les correspondía vacunar a sus animales junto a la fundación de Adolfo Aldina pero que, semanas atrás, pidieron empezar a hacerlo en la sede de su ciudad de cabecera, por cuestiones logísticas y diferencias de precio.
La solicitud fue avalada por la máxima autoridad sanitaria pero denegada por la entidad local, por lo que, por estas horas, permea en la dirigencia rural y se discute en los organismos provinciales.
Esta es la fecha en la que comienza la campaña anual de vacunación contra la fiebre Aftosa en el país, pero no lo será, al menos por unos días, para unos 15 productores que tienen sus establecimientos a no más de 15 kilómetros de Salliqueló, alegan tener un vínculo de militancia sectorial y de arraigo muy grande con la rural local y se niegan hoy a seguir vacunando sus bovinos en la localidad vecina.
“Se sienten muy representados y muy vinculados a la institución, los veterinarios con los que trabajan viven en Salliqueló y no van a la localidad cabecera de Adolfo Alsina, que es Carhué. A raíz de eso, pidieron el traspaso para que la vacunación esté a cargo de la fundación de Salliqueló”, explicó a Bichos de Campo Alberto Lanusse, productor de Salliqueló, dirigente de la Asociación Rural local, que afirmó estar muy sorprendido con la negativa de la Fundación Adolfo Alsina para la Sanidad Animal (Fuaasa) a esa solicitud.
“Esto es algo frecuente, es un pedido común. Se firma un convenio entre fundaciones, se lo informa al Senasa y listo. No debería haber inconvenientes para hacerlo”, agregó Lanusse, que es uno de los encargados de solucionar una disputa que divide aguas en la zona y vuelve a poner el foco en el rol de las fundaciones.
🚨🚨VACUNACION ANTIAFTOSA
Encerrar Animales🐂✅ SI
Encerrar Productores NO ❌@SenasaAR @fedesturze pic.twitter.com/RqGeB7ZXOr— Rural Salliquelo (@RuralSalliquelo) March 2, 2026
Aunque comenzó hace más de un mes, antes de que éstos se dieran a conocer, el conflicto se agrava a raíz de los precios de las vacunas, que guardan una visible diferencia entre ambos entes.
En el caso de Salliqueló, es la propia Asociación Rural la que dirige el proceso y cobra cada dosis 1750 pesos. Son 550 pesos menos que en el caso de Fuaasa, cuyo costo por la misma dosis, del mismo laboratorio (Biogénesis Bagó) es de 2300 pesos. Por eso, si bien el pedido fue antes de conocerse estos valores, hoy toma un renovado impulso por esa cuestión económica.
“Es una diferencia considerable y, a nuestro criterio, injustificada. Nosotros luchamos para no estar cautivos del arbitrio de quien decide poner el precio, porque hoy son 600 pesos más y mañana pueden ser 5000. No hay justificativo para explicar esa diferencia”, observó Lanusse.
Se trata del mismo argumento que había sido vertido en el famoso caso de los 30 productores del Delta del Paraná, quienes, tras pedir en primera instancia el cambio de ente sanitario, finalmente decidieron abrir su propia fundación en marzo del 2025.
Generalmente, es común que haya diferencia de precios entre los distintos entes de vacunación, ya que eso no responde únicamente al precio de la vacuna -que es el mismo para todas- sino también a los costos derivados de la mano de obra y flete. Más aún en partidos grandes, donde el vacunador debe recorrer grandes distancias.
Lo que no es común, sin embargo, es que se deniegue el traspaso, según dicen desde Salliqueló, “sin fundamentos técnicos ni sanitarios, ni una explicación coherente o racional”. Más aún cuando la máxima autoridad, que es el Senasa, ya fue informada y aceptó hacer el cambio.
“Es una suerte de práctica mafiosa, porque nosotros nos vemos obligados a comprarle a ellos para cumplir con lo que tenemos que hacer y ellos le ponen el precio que les parece a la vacuna”, apuntó el dirigente local.
Y agregó una observación: “La comercialización de la vacuna no es un negocio. Las fundaciones fueron creadas sin fines de lucro por y para los productores, para combatir el flagelo de la fiebre aftosa y no para ganar dinero con su venta”.

Entre los 15 productores que elevaron el reclamo se reúnen unas 11.000 cabezas de ganado, apenas el 3% del total de animales que se estima que vacuna anualmente la fundación de Adolfo Alsina.
Además de la cercanía con la sede de Salliqueló, y el arraigo que aseguran tener, lo que se debate es la libertad que deberían tener de elegir dónde llevar adelante la vacunación, siempre y cuando se cumpla con los parámetros sanitarios y los plazos establecidos.
“Esto no significa que cuestionamos el esquema sanitario, es simplemente un cambio de erradicación de la vacuna, nada más. No pretendemos hacer nada por fuera de lo habitual y nada que ponga en riesgo la sanidad del rodeo”, expresó Lanusse.

Días atrás, el pedido fue elevado a la dirigencia de Carbap, tras una reunión que había sido convocada para ahondar en el uso de caravanas electrónicas. Desde la entidad, se comprometieron a interceder para lograr una salida favorable para los productores involucrados.
Desde la Asociación Rural de Salliqueló, sin embargo, señalaron a Bichos de Campo que la intención no es avanzar más que por las vías institucionales vigentes, ya que lo consideran un conflicto “menor” que no tiene fundamentos técnicos para pasar a mayores.
“Esta situación no debería ser un problema y no debería escalar, porque es muy mezquino lo que está haciendo la fundación de Adolfo Alsina al no permitir a esta gente trasladarse de sede. Esperamos que los colegas de Fubasa reconsideren la situación y que se solucione lo antes posible”, concluyó el referente local.




