Volvió a subir la temperatura entre las organizaciones campesinas y de pequeños productores. Durante un encuentro realizado por la Federación Nacional Campesina en La Plata, que incluyó a representantes de distintas provincias, los pequeños agricultores alertaron por la crisis que atraviesa ese sector, que año a año expulsa a más productores de la actividad.
Según señalaron a través de un comunicado, las políticas estatales “de forma sistémica buscan la desaparición de nuestro sector, de todos los pequeños y medianos productores, del campesinado en la Argentina, con el único objetivo que es quedarse con nuestras la poca tierra que tenemos y concentrar la producción en pocas manos”.
Dado que esta situación se replica en distintas partes del país, anunciaron que se realizará “una Campaña Nacional con jornadas de lucha por lugar”, bajo la consigna “ni un productor ni productora menos en Argentina”.
A continuación, detallaron las principales medidas que ese sector necesita para sostenerse y generar arraigo: “que fomenten el acceso a la tierra, a los insumos, herramientas, maquinarias, caminos en condiciones, escuelas educación para nuestros hijos, además de subsidios para enfrentar las emergencias, créditos blandos a tasas subsidiadas que impulsen la producción local y la producción de alimentos de cercanía”.
También pidieron “acompañamiento a la comercialización, para lo que producimos se pueda vender a un precio justo; asistencia técnica y capacitación que nos ayude a sostener y mejorar nuestras producciones; y fomentar el ingreso a la producción de los jóvenes que quieran producir”.
Entre las experiencias compartidas, desde la Asociación de Medieros y Afines (ASOMA), que reúne a productores del cinturón hortícola de La Plata, indicaron que se está pagando mil pesos por cajón de berenjenas, por jaula de acelga (que contiene 12 atados) y dos mil por jaula de tomate. Con estos precios aseguraron que no se cubre ni el costo del cajón.
Sin embargo, indicaron que dejar de cosecha no es opción: “Si se dejas el fruto en la planta se produce un daño a la misma por eso hay que sacarla, para poder sostener la planta a la espera que el precio mejore y así conseguir un ingreso que cubra los costos, para vivir y pensar en seguir produciendo.
Miembros de esa Asociación denunciaron también el aumento de los alquileres y las boletas de luz. “Algunos socios pagan más de 200 mil pesos la hectárea por mes y boletas de luz de hasta un millón de pesos, para producir verduras que luego se las compran por centavos”, señalaron.
Desde la Unión Campesina de Berazategui, aportaron por su parte que de los 40 productores de frutilla que nucleaban en 2023, solo 10 pudieron colocar nuevas plantas en 2024 debido a los costos.
“El costo de las mil plantas subió de 120 mil a casi 900 mil pesos en un año, a eso hay que sumarle el nailon para mulching, cinta de riego etc.”, lamentaron.
Desde Entre Ríos, delegados campesinos reclamaron por el acceso a la tierra: “A fines del año pasado se le acercó al gobierno Provincial dos proyectos para poner en producción dos lotes de tierras fiscales, una en las tierras que fueron del frigorífico Santa Elena y otro lote que se encuentran en la zona de la Colonia Oficial N° 14, en el Dto. La Paz ambas, sin respuesta hasta el momento”, explicaron.
Según dieron cuenta, estos proyectos podrían generar producción para más de 40 familias de forma directa.
La Provincia de Buenos Aires instalará en La Plata un mercado permanente para productores familiares