Ya son dos semanas en las que los pagos comprometidos por la empresa lácteos Verónica no llegan a las cuentas bancarias de los trabajadores y el escenario se presenta sin una programación hacia adelante.
La firma cuenta con tres plantas en la provincia de Santa Fe y setecientos empleados pero parece no tener un rumbo definido, a pesar de los rumores sobre intereses de compra y de las confirmaciones que maneja el sector sobre inversores que han quedado en el camino. No hay un destino concreto para la empresa de la familia Espiñeira, mientras las reuniones con el Ministerio de Trabajo de la provincia se mantienen en punto muerto, habiendo la firma arreglado únicamente las deudas con el gremio.
El sindicato pasó ahora a solicitarles a los delegados de las diferentes plantas mayor apoyo y un acompañamiento que sostenga una mirada conjunta en esta lucha para salvar la empresa, mientras prometen diálogos con inversores desconocidos.
De esta manera es que se organizó, en la mañana de este miércoles frente a la planta de Clason, una manifestación a la que invitaron a participar a las familias de los 165 operarios que forman parte del personal local. Para tal fin estuvieron presentes secretarios generales de otras seccionales, porque el referente de Totoras se encuentra momentáneamente de vacaciones en medio del conflicto.
Del mismo modo, se hicieron presentes el intendente de Totoras y el presidente comunal de Clason, donde está ubicada la planta, aunque no se perciben inversores desesperados por quedarse con la firma o con alguna de sus unidades productivas.
Tampoco se conoce el formato en el que podría continuar el acuerdo de fasón que se mantiene con terceros para la fabricación de productos, como es el caso del secado de leche en polvo en la planta de Lehmann.
La manifestación de hoy no hace más que reafirmar las sospechas de los trabajadores respecto a un gremio que sigue priorizando sus intereses frente a una empresa que parece no tener destino en un sector de grandes oportunidades.




