En Yuto, provincia de Jujuy, las hortalizas, los cítricos y las frutas tropicales copan las chacras. Estas últimas en particular, aunque todavía tienen mucho terreno por conquista entre los consumidores, tienen una larga tradición en la zona.
“Mi abuelo llegó a esta zona hace 50 o 60 años, y luego vino mi papá. En esa época se hacían variedades criollas de mango, con marcos de plantaciones grandes. Desde hace 20 años a esta parte se empezó con los injertos, hubo cambios de copa y plantaciones más chicas. Hoy tenemos 27 hectáreas, 6 de las cuales destinamos a esa fruta y otras 2 a papaya”, contó a Bichos de Campo el fruticultor Álvaro Abraham.
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Aquella extensión de tierra lo obliga a buscar mercados para colocar su producción más allá del provincial, como Córdoba y Buenos Aires. Sin embargo, la competencia con fruta traída desde países limítrofes como Bolivia no le garantizan conseguir buenos precios.
“Estamos en un momento complicado. En2025 se sintió fuerte la importación. Cuando nosotros empezamos en diciembre a cosechar las variedades tempranas, acá ya empezó a entrar lo de Bolivia sin control. Y no es que nos oponemos a que haya importación, sino que pedimos que sea más regulada. Cuando la producción nacional empieza a salir, hay que regular de modo tal que los precios a nosotros no se nos caigan tanto”, señaló el jujeño.

Para él, pensar en ganancias es casi una utopía. Le basta con cubrir los costos y evitar descapitalizarse.
“Si querés tener más superficie, adquirir maquinaria o mejorar la tecnología, hay que invertir. Pero si el productor se quiere sostener en la actividad no alcanza. Si pudiéramos invertir lo haríamos en riego, en tecnología de pulverización, en productos que nos permitan transicionar hacia una producción más sostenible como los bioinsumos”, reconoció Abraham.
-¿Sentís que no hay protección?- le preguntamos.
-Y menos para los que no estamos en Buenos Aires. El interior queda olvidado, relegado. Estamos en una situación muy crítica donde todo se ha caído, lo que estaba dado se viene desmoronando. Hay responsabilidades políticas, claramente, pero también la oportunidad de discutir ideas para lo que venga, que ojalá sea positivo para la mayoría de argentinos con ideas que sean de carácter federal, que incluyan a todos los sectores productivos, que estén basadas en la generación de trabajo.
-Acá tenés mucha gente que necesita trabajar, se necesita generar mano de obra.
-Y es de lo más preocupante porque del sistema productivo, los más precarizado son los trabajos rurales, los que perciben salarios bajos. Hay mucha situación informal, mucha migración.
-¿Y qué rol concebís que pueden tener en la Argentina los frutos tropicales?
-Un rol importantísimo porque es un mercado que tiene mucho potencial. Uno va viendo que la gente va adoptando más a la palta, al mango, va gustando más. Y también reemplazamos el egreso de dólares, porque si producimos acá es menor la sangría de dólares para traer eso de afuera. Con lo cual debería proyectarse sostenidamente. Pero requiere de políticas que acompañen.




