Alguna vez, el presidente Mauricio Macri pidió esperar al segundo semestre para que se reordenara la economía. Esa frase, como muchas otras de su autoría, trascendieron el mandato. Hoy, quien supo ser uno de sus hombres de confianza, el ministro Luis “Toto” Caputo, de seguro la recuerde y hasta la emplee en la diaria, pues las últimas semanas no han sido para nada serenas dentro de su cartera.
Una de las tantas razones de la turbulencia económica está en el abrupto cierre del grifo de los dólares del agro estas semanas, en lo que fue el segundo agosto con menores exportaciones en los últimos 16 años. Y no es porque el sector no quiera vender, sino porque ya lo hizo, de forma apresurada, hasta el 30 de junio, antes de que venciera la rebaja temporal de retenciones implementada por el propio Caputo. La misma rebaja que fue finalmente devuelta a los productores como “permanente” 27 días más tarde.
Este “agosto negro” en materia de divisas agrícolas invita a preguntarse cuánto valieron la pena las idas y vueltas respecto a los derechos de exportación. Y parece que la respuesta está, más que en el segundo semestre, en el último cuatrimestre del año: Los registros indican que allí se podría revertir la tendencia y que el agro le dará aire fresco a las reservas.
Es decir, ahora evocamos al “cuarto cuatrimestre”. Si recordamos al ex presidente y sus frases célebres, aquí cabe una más: Hay que esperar que pase la tormenta.
Luego de adelantar la mayor cantidad de declaraciones juradas en junio, ante la certeza de que las retenciones volverían a subir, este mes profundizó la tendencia a la baja en las exportaciones que ya se vislumbraba en julio. De acuerdo a los registros de la Bolsa de Comercio de Rosario (BRC), entre los 14 principales granos y subproductos alcanzaron las 3,1 millones de toneladas registradas en DJVE.
Si agosto 2025 cierra como el segundo más bajo en los últimos 16 años, sólo por detrás del de 2022, fue por una decisión política. El pasado 30 de junio el gobierno permitió que se restablecieran los derechos de exportación a los niveles previos, sólo para anunciar una baja permanente tres semanas más tarde en Palermo, por lo que sería atípico que este dato lo tome por sorpresa.
Y si bien este mes estuvo un 60% por debajo del promedio de los últimos 10 años, la zanahoria está puesta en lo que resta del año: Entre septiembre y diciembre, proyecta la BCR, se espera que ingresen más de 10.154 millones de dólares del agro, lo que significaría el mejor registro de ese período desde 2022 a la fecha.
Sin embargo, más que un motivo de festejo, esa cifra es, prácticamente, una necesidad. Desde enero hasta la fecha, las exportaciones de los principales granos y subproductos argentinos superaron los 21.000 millones de dólares, y sólo si suman esos 10.000 millones extra en el último cuatrimestre, alcanzaríamos los niveles del año anterior.
Alcanzaríamos y, en un escenario optimista, superaríamos lo liquidado en 2024, pero manteniéndonos dentro del promedio de los últimos 5 años. Eso sí, y sólo sí, repuntan las ventas a partir del mes siguiente y perforamos los 31.000 millones de dólares anuales.
De todos modos, hay ahí también un dato no menor, que es la caía de los precios internacionales de los productos agropecuarios, una tendencia que, aún con la rebaja de retenciones, no mejora la situación financiera de los productores.
De confirmarse el escenario esperado para el último cuatrimestre, cerraríamos un 2025 con 11% más de volumen exportado que el año anterior, pero sólo un 2% en valor.
Así y todo, a pesar de ser un mes para el olvido, en agosto también hubo algunos puntos altos a tener en cuenta. De acuerdo a los registros de la BCR, el nivel de ventas de la soja en granos se mantuvo elevado, mientras que en el caso del aceite alcanzó la mejor marca de los últimos seis años, con 3,4 millones de toneladas.
En el caso del trigo, un mercado que viene aún muy estancado, agosto llegó con una magra señal de mejora, pues se registraron 1,2 millones de toneladas. No sucedió lo mismo con el maíz, en el que apenas se anotaron unas 300.000 y se espera que repunte en lo que resta del año. “Cuando pase la tormenta”, diría nuestro expresidente.
¿Y qué esperan en el Palacio de Hacienda para el último cuatrimestre? Principalmente, que el complejo sojero iguale los niveles del 2024 y alcance los 18.000 millones de dólares. Pero, además, ponen sus fichas en el trigo y el maíz, cuyos volúmenes son menores pero prometen superar al año anterior.
En el caso del trigo, se espera que aporte unos 2.800 millones de dólares extra, 300 millones por encima de 2024. El maíz, por su parte, exportaría 140 millones más que ese período, con ventas por 7.200 millones.
Finalmente, los complejos girasol y cebada anotarían exportaciones por 1600 millones y 1000 millones, respectivamente.