Varios días después de haber despedido a unos 190 trabajadores, los dueños del frigorífico General Pico, los empresarios Ernesto “Tito” Lowenstein y Alan Lowenstein, explicaron que la situación se originó en los altos precios de la hacienda y el alto cosos del crédito, y confirmaron lo que es un secreto a voces en el sector: las negociaciones para que otro grupo se haga cargo de su planta de Trenel, en la provincia de La Pampa.
“Desde hace más de 20 años conducimos esta compañía familiar con la vocación y el compromiso de generar empleo y aportar al desarrollo productivo de carne de calidad de esta provincia”, se presentaron los Lowenstein, padre e hijo, destacando de entrada que ese esfuerzo permite tener a La Pampa “una planta con alto potencial operativo y comercial”.

De todos modos, de inmediato aclararon que “ante las graves dificultades que atravesamos desde 2024 producto del aumento del costo de la materia prima y de las altas tasas de interés durante el primer semestre de 2025, en un contexto particular de alta inversión en el frigorífico para dotarlo de las capacidades instaladas necesarias, mermó completamente nuestra capacidad de generar el capital de trabajo necesario”.
“Esto nos llevó a buscar interesados en darle continuidad a la operación de la empresa a fin de mantener la fuente laboral, hacerle frente a los compromisos con los proveedores corrientes para acto seguido, llegar a un acuerdo con los acreedores financieros. No obstante, el complejo contexto que atraviesa la industria frigorífica en general y que fue empeorando estos últimos meses ha dificultado severamente esta labor”, aseguraron los dueños de General Pico.
En esa situación justificaron los Lowenstein la decisión dramática de “discontinuar uno de los dos turnos habituales de la planta, con la consecuente reducción de puestos de trabajo, una situación que lamentamos profundamente”.
Sin mucho más, este frigorífico exportador notificó a la comunidad que de cara al futuro “continuamos abocados a que las negociaciones con interesados en curso puedan concretarse en el corto plazo y se retome cuanto antes el funcionamiento de la operación de la planta”. Uno de los que se mencionaba como posible “salvador” es el frigorífico platense Gorina.






y si, los empleadores saben que juicios de empleados antiguos le pueden costar la empresa