La situación que atraviesa el sector frutícola argentino es tan compleja que cualquier chaleco salvavidas es bien recibido. La Federación de Productores de Río Negro y Neuquén, en conjunto con las administraciones provinciales, anunció que ya es efectivo el lanzamiento de un esquema crediticio para apuntalar a pequeños y medianos productores, a tasa cero y de gestión rápida.
“Es cuestión de que demos el okay y arranque la inscripción”, adelantó el presidente de la entidad Sebastián Hernández, a Bichos de Campo. Según estima, desde este viernes los productores frutícolas podrán llenar el formulario para acceder a un beneficio de hasta 1.000.000 de pesos por hectárea, con un tope de 10.000.000 de pesos, que deberán devolver sin interés en un plazo de 6 meses, luego de 180 días de gracia.
El fondo de 5.000 millones de pesos fue habilitado por Nación a la provincias de Río Negro y Neuquén, que absorberán los costos para poder brindarlos a tasa cero. Hernández estima que podría alcanzar a unos 500 productores, pero se permite hacer futurología y considera que “la demanda va a ser superior”.
La principal razón es la “bola de nieve” en la que están envueltos los productores frutícolas. La situación económica actual combina los altos costos, quiebres en la cadena de pagos, bajos precios e importación. “ Es una mochila de plomo”, graficó el dirigente, que explicó que la principal preocupación en el sector ahora es la liquidación final de los sueldos, que se concreta al final de la cosecha y contempla gastos de antigüedad y vacaciones no gozadas.
Por eso Hernández califica al demorado financiamiento como “muy necesario” para enfriar un poco la situación y volver a empezar. Lo cierto es que no quieren que se repita lo que sucedió los meses anteriores, cuando los productores prácticamente regalaban su fruta a las industrias para cubrir los recibos de sueldo. “Si la plata llegaba antes, hubiera servido para que no malvendiéramos la fruta y no fuéramos rehenes de las empresas”, lamentó.
El problema del sector frutícola es que, ante esas situaciones, no puede pedir auxilio en el esquema de financiamiento tradicional porque no se lo dan. “Cuando tus balances son negativos el banco no te presta plata”, afirmó el referente que, mientras tanto, apura las diligencias para poder concretar la tan esperada reunión con el ministro de Economía, Luis Caputo, y así transmitirle las urgencias del Alto Valle, principal zona productora de peras y manzanas de la Argentina.
No es poco lo que ha aportado la importación de alimentos, sobre todo de manzanas chilenas, a la crisis del sector. Con una diferencia abismal en la estructura de costos, “un 16% entre aportes y mano de obra en Chile, contra un 42% en Argentina”, estima Hernández, es muy previsible que la fruta importada va a presionar a la baja los precios en las góndolas.
Con el cierre de la cosecha, en vistas de lo que sufrirán los meses siguientes, el sector vuelve a recordar lo vital que les resultaría el alivio fiscal. “No somos competitivos porque el Estado no lo permite, no por nuestra ineficiencia. Los productores no se están llenando de plata a costillas de los argentinos, se están fundiendo”, apuntó el dirigente sectorial.
Mientras tanto, la expectativa está puesta en los fondos que podrían percibir en los próximos días quienes se presenten, y en la posibilidad de cumplir los compromisos para ver qué hacer el resto del año. “Nos vamos a endeudar para poder seguir trabajando”, describió con pertinencia Hernández, que aún así celebró la línea de financiamiento que recibe el sector.