Primera de su familia en Argentina vinculada al campo, Verónica Tiberi se crió en el conurbano, pero yendo a quintas en donde, poco a poco, se fue enamorando de algo parecido a un ambiente rural. Allí conoció a los caballos, empezó equitación, y estrechó el lazo hacia la naturaleza. Cuando tuvo edad de estudiar eligió ser ingeniera zootecnista (en la Universidad de Lomas de Zamora) y después hizo una certificación avanzada en agroindustria (en ITBA).
Viene de 10 años en Monsanto luego comprada por Bayer (1 año y pico más), YPF Agro (3 años y medio), Syngenta (2 años) hasta que en enero de 2025 se incorporó como gerenta de marketing en Summit Agro Argentina.

Con Tiberi hablamos, además de las claves del marketing agropecuario, de las perspectivas tienen para el negocio en 2026, de su vínculo de niña con el campo, su amor por los caballos y la equitación, así como de cocina, series y hobbies.
Detrás de cada productor o emprendedor hay una historia, un camino, para conocer y contar, y detrás de cada empresario o ejecutivo dentro de una empresa también. Por ello, a través de El podcast de tu vida buscamos conocer ese camino que han ido desandando líderes en diferentes áreas de las agroempresas.

-¿Venís de una familia vinculada al campo?
-No. Nada que ver. Soy la primera de la familia que me vinculé con el campo. Me crié en zona sur de Buenos Aires, bien del conurbano, de hecho, vivo todavía acá. En alguna etapa de mi vida viví en el interior, pero volví. El vínculo con el campo está relacionado con algún pasatiempo de la familia, teníamos una casa quinta y pasamos varios veranos en quintas.
-¿Qué estudiaste y por qué?
-Empezó en esos veranos en las quintas, la pasábamos lindo. Me atraían los caballos que fueron mi puente para ingresar en este mundo. Siempre conseguía alguno que me preste y salir a andar. Y después tuve la suerte de que mis viejos me acompañen en la locura de hacer equitación en las afueras de La Plata. Ahí fue el primer contacto con el campo real, donde empecé a entender el vínculo productivo con el campo. Eso fue a los 11 años y toda mi adolescencia. Y cuando llegó la etapa de elegir la carrera estaba entre una más humanística, como psicología, pero dije ¿por qué no hacer algo de campo? Y encontré una carrera que me cerró por todos lados, la ingeniería zootecnista. Estoy super feliz con la carrera, de hecho, si hubiese arrancado por el lado humanístico no sé si la habría terminado. Fue un proceso largo, de mucho esfuerzo, y había apoyo de la familia, pero no entendía demasiado.

-¿Y cómo te las arreglaste?
-Bueno, ahí viene todo el influjo de la familia de inmigrantes italianos, recuerdo hablar mucho con mi abuelo, que él en sus comienzos había tenido quintas hortícolas. Fueron momentos que recuerdo con mucha felicidad.
-¿Cómo fue tu llegada a Summit Agro hace algo más de un año?
-Conocía la empresa, sobre todo de cuando estuve en Monsanto porque tenían vínculos comerciales hace más de una década. Y siempre me gustó la manera en la que trabajaban, una empresa enfocada en el producto, pero que brindaba una calidad de servicio indiscutible. Y una empresa japonesa con una manera diferente de trabajar. Desde lo cultural hasta el producto era atractiva. Y, además, la propuesta fue para la gerencia de marketing, algo que me gustó porque yo, que ya había estado en marketing, en el último tiempo había trabajado en ventas. Quería volver, eso era atractivo para mí. Y ni hablar con lo que estaba haciendo la compañía de transformar el negocio el último año, y que la empresa pase de ser no sólo de productos y servicios, sino también de tecnología. Un combo completo.

-¿Qué desafíos iniciales se propusieron?
-Los primeros objetivos fueron estabilizar el negocio. La compañía venía teniendo un negocio sólido, pero como muchas en el sector había tenido crecimientos abruptos y decrecimientos. Entonces fue empezar a proyectar el mediano y largo plazo y entender los proyectos futuros y cómo se vinculan. En dónde la compañía necesita renovar y cómo se conecta con la nueva unidad de negocios que es AgTech. Buscar esa conexión y transmitirlo claramente a los clientes llevó y sigue llevando gran parte del tiempo de mi primer año mío en la compañía.
-Claro, Summit es una compañía de fitosanitarios que el año pasado sorprendió con el lanzamiento de un drone el mismo día que presentó un insecticida. ¿Cómo conviven ambas unidades de negocio?
-No es casualidad que hayamos comenzado este camino. Porque ofrecés una herramienta de altísima eficiencia para la aplicación (el drone) y productos también de altísima eficiencia. Esa sinergia ofrece muy buenos resultados.

-¿Puede ser que al principio esa eficiencia que ofrecen las nuevas tecnologías de aplicación fue mirada, quizás, de reojo por las empresas de productos? Porque más eficiencia es sinónimo, muchas veces, de menos producto, por ende, ¿menos ventas?
-En algún momento todas esas nuevas tecnologías se miraron con alguna incertidumbre, pero hoy lo vemos completamente conectado al negocio. Al principio se discutía el tema de que venían máquinas más eficientes, que van a aplicar menos productos y lo cierto es que se vienen mejores resultados y, por ende, son mejores negocios, más sustentables y todo va de la mano. Encontramos en la tecnología una muy buena manera de hacer llegar nuestros productos. Hoy sigue siendo más rápido el desarrollo de herramientas que la de productos, pero ahí vienen. Estamos super entusiasmados con las próximas novedades.
-¿Cómo está Argentina en adopción de este tipo de tecnologías que ayudan a mejorar la eficiencia de aplicación?
-No tenemos un mapa tan claro, pero sí, todas las compañías de la industria saben que en Argentina hay mucha adopción temprana y avidez por las nuevas tecnologías. Quizás por idiosincrasia o por necesidad. Tenemos una curva de adopción más acelerada que otros países. Hay muchos ejemplos no sólo de adopción sino también de startups. Estamos convencidos que hay mucho early adopter en Argentina, por suerte.

-¿Por dónde creés que pasan hoy las claves de la comunicación y el marketing en el agro? Antes había menos canales, hoy tenés más y públicos super segmentados. Hay que comunicar hacia adentro pero también hacia afuera…
-Personalmente, creo en la estrategia de diferenciación. Hay muchas compañías, muchas ofreciendo más o menos lo mismo, entonces es importante destinarle tiempo y cabeza a definir buenas estrategias de diferenciación que estén enfocadas en el cliente, tu usuario intermedio y final, porque nosotros vendemos a distribuidores y productores. Buscamos ofrecer algo diferente que les interese. Y para eso tenemos que estar abiertos a escucharlos. Tener la agilidad para adoptar cambios e implementar esas estrategias que hagan que a tu cliente le resulte productivo eso que le ofrecés. Cuando empecé a trabajar en marketing, los cuatro pilares eran: precio-plaza-producto-promoción. Eso sigue estando cuando lanzás un producto nuevo o servicio. Y hay algunas cosas que son importantes para la compañía, pero no para el productor. Entonces para mí la clave es siempre escuchar siempre a tu usuario final. Y después tratar de que tus equipos de trabajo sean lo más diverso posible, que pueda aportar diferentes miradas.

-¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
-Me encanta cuando me toca salir a la ruta, me cambia el aire. Yo voy bastante a la oficina, tenemos un esquema de presencialidad para trabajar con el equipo, pero celebro los días que salgo de gira. Valoro el encuentro con los clientes, hablar de las bases de la producción. Además, me permite pensar mientras voy en la ruta y a la vuelta voy procesando las charlas que tuve. Cada vez que voy al campo vuelvo con mejores ideas. También me encanta cuando estamos proyectando cosas a mediano o corto plazo, presupuestando el plan de los próximos 5 años. Lo disfruto porque son momentos que podés imaginar y plasmar qué vas a hacer. Cuando decís voy a ir por acá y otro dice que mejor por allá, ese intercambio está bueno. Finalmente, me gusta que todos los días tenés que encarar cosas distintas. Las campañas tienen un proceso similar si querés, pero el día a día es completamente diferente. A veces me pasa que llego a la oficina pensando que voy a hacer 3-4 cosas y el día sale para otro lado. Después eso sí, llegás a la noche necesitando recuperar energías de esos días tan desalineados. Pero me gustan. Me mantienen motivada después de más de 20 años de estar trabajando en el sector.

-¿Cómo se imaginan el 2026?
-En términos de mercado nos imaginamos uno más estable. Venimos de años de post pandemia muy diferentes a la última década previa a la pandemia en el mercado de fitosanitarios en Argentina. Creo que para 2026 hay más estabilidad en ese sentido. Y saliendo puntualmente el mercado de insumos fitosanitarios, mirando el agro en general, creo que se viene un año de muchísimas oportunidades. Hay indicadores que empiezan a mostrar alguna luz en lo que puede pasar con commodities, ni hablar con lo que se está viendo con el área, que hay proyección de crecimiento, que no pasaba hace tiempo. La cosecha de cultivos de invierno ha sido muy buena. A pesar de que hay cosas que faltan, hay situaciones muy positivas. Me siento super optimista para lo que viene.
-Llegamos a la sección fuera del surco y la primera pregunta es si tenés algún hobbie, alguna actividad que te resetee.
Tengo varias. Los fines de semana, cuando puedo, volví a mi primer pasatiempo deportivo que es la equitación y si bien no estoy compitiendo, es algo que me despeja completamente. Me desconecta. El celular queda en el auto. Estoy con los caballos, monto, y mi cabeza está ahí. Pero eso lo hago sólo los fines de semana cuando no llueve. En la semana lo que me desconecta bastante es salir a caminar. Tengo cierta rutina. A veces llego a casa y trato de acomodarme y salir, escuchar música, un podcast, algo que no sea relativo a lo que estuve haciendo en el día.

-¿Qué tal te va en la cocina?
-No diría que me va mal, diría que sobrevivo (se ríe). Me gusta comer sano y no me queda otra que resolverlo porque no podría sino. Hago buenas ensaladas asique cuando otro hace asado me piden las mías porque me destaco ahí.
-Series, películas, ¿qué mirás?
-Es otra cosa que me desconecta, me gusta ver series. Últimamente no la vengo pegando. Arranco y si no me gusta la dejo en el primer capítulo. Las buenas que me gustaron son “Breaking Bad”, otra más nueva como “La Casa de Papel”. Te diría que menos acción y policiales, puedo ver cualquier cosa si la historia me atrapa. Me gusta más la dosificación de la serie que una la película. También veo mucho documental. De celebrities, me gusta saber de la vida de…





