Con el correr de las horas, se va aclarando el enigma de la desaparición de los vacunos denunciada por el influencer Bruno Riboldi, más conocido como La Joya Agro. Bichos de Campo contó ayer los nombres de los otros dos involucrados en el curioso suceso: el dueño del campo de Santa Teresa donde pastaban los animales, Nicolás Coscia, y también el dueño del feedlot de Chabás donde fueron a parar y donde todavía hoy permanecen los 161 animales que pudieron ser localizados el viernes, tras un impresionante raid de videos en las redes sociales que duró 24 horas y fue visto por millones de personas.
El hallazgo de los bovinos en el feed lot perteneciente a Luis Polimanti y que administra su hijo Germán, no terminó de resolver el problema de La Joya Agro ni el entuerto legal que se armó a partir de sus resonantes denuncias. Es que los Polimanti, que conforman una empresa llamada AgroLap y tiene un largo recorrido, han comprometido dinero por los animales que ahora reclama su dueño y que le compraron a quien dice ser socio de Riboldi, el mencionado Coscia. Según fuentes extraoficiales dijeron a este medio, por esas 163 cabezas (dos se murieron desde el traslado) se pagaron cerca de 200 millones de pesos al contado. La operación se hizo hace casi un mes, el 25 de febrero. e Intervino en la misma la casa consignataria Aguirre Vázquez de Rosario.
¿Entonces de quién son ahora los animales? ¿De Riboldi, quien en sus redes sociales siguió publicando hoy videos mostrando que las marcas de esos 161 vacunos coincidían con la suya y en muchos casos incluso conservaban la caravana de su establecimiento? ¿O de quién los compró den buena fe y ya pagó el dinero por esa hacienda? Sobre los Polimanti un productor que los conoce bien, dando cuenta de su honestidad, dijo: “Con la hacienda habrán empezado hace no más de diez años. Siempre fueron arrendatarios, trabajan alrededor de 1.600 hectáreas y empezaron en 1970 con el inicio de la soja con una mano atrás y otra adelante”.
Lo cierto es que hubo un jugoso desembolso. Los propios compradores se encargaron de explicar que ellos no pusieron todavía el dinero comprometido, pero este si fue pagado al mencionado Coscia por la casa consignataria que intervino en la operación.
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Será el fiscal Ramiro Martínez, de la Fiscalía Regional 2 de Villa Constitución, el que deberá resolver este dilema, porque en los hechos lo que está sucediendo es que actualmente ese lote tiene dos dueños aparentes: quien dice que se los sustrajeron y quien pagó por ellos. En medio, todavía no se conocen actuaciones judiciales para encontrar a Nicolás Coscia, el intermediario en esta venta, quien extraoficialmente declaró mantener una relación comercial con La Joya Agro que no está clara pero a la vez tampoco puede desmentirse, ya que los animales salieron de un campo de su familia, que él administra.
“Nunca hagas negocio con tu ex cuñado”, dijo a Bichos de Campo una fuente confiable que también conoce a todos los actores en este lío, haciendo referencia a que más que socios, Bruno y Nicolás mantenían una relación de amistad y casi de familia, ya que el influencer habría sido durante algunos meses novio de Virginia Coscia, la hermana de quien finalmente decidió vender los animales (sin permiso de Riboldi) y titular de la empresa Agroganadera del Este SAS, fundada en 2025 y la que administra el campo de origen de los animales.

Otra pregunta clave que debe dilucidar el fiscal es dónde está el dinero de la operación, en caso de que se confirme que esa venta fue hecha con todas las de la ley, pero al contado. Bichos de Campo reveló también ayer que Coscia, que forma parte de una familia reconocida en toda el sur santafesino, acumula una gran cantidad de cheques sin fondos en los últimos meses: Según la base de datos del Banco Central son 221 cheques por 880 millones de pesos, de los que pudo remontar apenas 87 por 353 millones. Ergo, todavía debe más de 500 millones de pesos.
Si acaso Coscia cobró por los animales, quizás el dinero (esos 200 millones de pesos mencionados) haya ido ya a parar a manos de algún acreedor furioso. Son todas hipótesis a confirmar por la justicia.
Por cierto, el sur santafesino es un hervidero de rumores y en este contexto algunos de los protagonistas de esta compleja historia -aunque sin dar la cara- salieron rápido a aclarar en los medios su situación.

El medio Día 7 de Casilda tiene una crónica más que jugosa en detalles. Desacreditando el dramatismo que puso La Joya Agro en sus video, de entrada esa nota afirma que “primer punto a tener en cuenta, nadie ‘encontró’ los animales como resultado de una investigación. Fue el propio productor agropecuario de Chabás quien dio aviso voluntariamente a la Guardia Rural Los Pumas, informando que los animales que buscaban estaban en su campo, que los había adquirido a través de un consignatario y que contaba con guías, certificados y documentación respaldatoria del traslado desde un establecimiento en Santa Teresa hasta su campo, pasando incluso con los camiones jaulas doble piso por una balanza de una cooperativa”.
Esta es claramente la versión de los compradores del ganado de Chabás, que aquel 25 de febrero dijeron haber utilizado dos camiones jaulas doble piso para el traslado, en dos viajes.
“No existe ningún ‘robo del siglo’. El productor compró de buena fe, a precio habitual de mercado y con papeles en regla. Tan claro es ello que la propia Justicia no secuestró ni un solo animal y el productor de Chabás continúa con toda la hacienda en sus corrales”, agrega esa crónica, que da por tierra con le versión del robo.
“No es posible circular con dos camiones jaula doble piso sin guías, certificados y controles. El cuatrerismo puede existir para una, dos o tres vacas en situaciones aisladas, pero pretender que 161 animales fueron sustraídos y trasladados de ese modo es absolutamente inverosímil”, indica además.
Quien habló con Día 7 fue el abogado de los Polimanti: “Vamos a llegar hasta las últimas consecuencias para que se esclarezca lo ocurrido, independientemente de quién deba responder finalmente por los animales. No vamos a permitir que se utilice a un productor que actuó de buena fe para encubrir conflictos ajenos. Además de las respuestas que corresponden, vamos a exigir la reparación del daño público ocasionado por afirmaciones infundadas que han afectado gravemente la reputación de mi cliente. Estas cuestiones deben discutirse ante la Justicia y con prueba, no mediante construcciones mediáticas”, señaló ofuscado.
El medio de Casilda también citó a los dueños del feedlot donde hoy permanece el ganado: “La situación es así, el 25 de febrero compramos 161 animales, todo en regla, con el Dte (para trasladarlo) a nombre del vendedor, la empresa ganadera de este tal Nicolás, que supuestamente era el dueño, a través de una consignataria que fue a revisar la hacienda y a cargar la misma”.

“Se fue a buscar con el camión propio de la empresa en dos veces (por la cantidad) a las 8:00 y a las 11:00 a.m., pesamos en la balanza de AFA de Santa Teresa, todo en vista del representante del consignatario y del vendedor que estuvieron en la carga”, añadió Polimanti.
El resumen que hace esta fuente del litigio es entonces la siguiente: “El influencer le llevó animales al campo de Nicolás (que serían socios y amigos de toda la vida, de la familia, y tenían mucha confianza) y este tal Nicolás se los cargó… Así que ahora nos pusimos a disposición para que los animales queden ahí en el campo, con nuestro cuidado, hasta que se pueda cargar o el dueño decida que quiere hacer con los mismos”.
Polimanti fue claro: “Quedamos también como parte damnificada, ya que le dimos de comer todo este tiempo y tuvimos el cuidado y sanidad de los animales. Aunque lo más importante es que se haya resuelto el problema”.




