Dentro de pocos días, el 1° de noviembre, vencerán los plazos establecidos por la Secretaría de Agricultura para recibir “comentarios técnicos no vinculantes” de la comunidad agrocientífica antes de decidir la aprobación comercial de una caña de azúcar transgénica que resistirá las aplicaciones del herbicida glifosato.
La caña de azúcar en cuestión, denominada CH-QAB016-2, será la primera variedad genéticamente modificada autorizada para la siembra en el país, aunque en realidad no será la primera.
¿Cómo es eso? Pues si uno revisaba hasta hace pocos días el listado de eventos transgénicos aprobados por la Conabia figuraba otra variedad de caña transgénica autorizada más de diez años atrás, que ahora ha sido borrada para evitarse un papelón.
Es que era una innovación lograda por la Estación Experimental Agropecuaria Obispo Colombres de Tucumán (EEAOC) que también resistía al glifosato. Fue presentada es 2015 pero jamás salió al mercado por propia decisión del sector azucarero, que entendió que era peligroso lanzar una variedad modificada en momentos en que el azúcar soportaba fuertes críticas y la competencia de edulcorantes naturales.
Aquella caña transgénica formó parte del papelón mayúsculo que protagonizó en octubre de 2015, en plena campaña electoral contra Mauricio Macri, la ex presidenta Cristina Kirchner, que finalizaba entonces su mandato. Es una situación memorable y a la vez deprimente para la historia de la ciencia argentina. Cristina reunió a gran cantidad de gente en Tecnópolis para que aplaudiera el lanzamiento de los tres primeros cultivos transgénicos desarrollados en la Argentina.Los tres fueron un resonante fracaso comercial.
- La caña de azúcar resistente al glifosato desarrollada en Tucumán fue retirada de los anuncios a pedido del sector azucarero en el mismo momento en que sucedía el acto. Hubo un fuerte lobby de algunos ingenios azucareros con fuertes ventas de azúcar en el mercado local, temerosos de lo que pudiera suceder con el consumo. A a ex presidenta no le quedó más remedio que aceptar esa posición y quitó este OGM de sus anuncios.
- Sí se presentó una papa tolerante a diferentes virus desarrollado por la empresa local Tecnoplant, que pese a recibir todas las aprobaciones no prosperó porque las diferentes provincias con zonas de producción de papa semilla, en especial Buenos Aires, le impidió la multiplicación. También aquí primó el temor de los productores paperos tradicionales a perder mercados.
- El tercer transgénico “nacional” es tristemente famoso, pues se trata de la soja HB4, tolerante a la sequía, que presentó la empresa Bioceres, y que nunca luego nunca logró pergaminos agronómicos consistentes como para ser adoptada por los productores de ese grano. Aunque persisten variedades de esa semilla en el país y también en Paraguay y Brasil, la misma no resultó tan revolucionaria como prometía el kirchnerismo.
Lo cierto es que tras ese fallido acto en Tecnópolis, la caña transgénica de la EEAOC quedó guardada b ajo siete laves pese a contar con todos los permisos oficiales. Y pasó más de una década hasta que en el gobierno, en este caso de signo lobertario, podría dar una nueva señal en ese sentido, aprobando una nueva variedad. En este caso, no es de origen tucumano, sino que el desarrollo proviene de la Chacra Experimental Santa Rosa, que sostienen los grandes ingenios de Salta y Jujuy, Tabacal y Ledesma.
“La caña de azúcar CH-QAB016-2 presenta tolerancia al herbicida glifosato otorgada por el producto de expresión del gen ctp4-cp4 epsps”, precisa el documento de la Conabia sometido ahora a las opiniones del propio sector, como paso previo a su autorización.
¿Podrá prosperar esta nueva variedad de caña transgénica? En principio han cambiado muchas cosas desde aquella primera variedad que se desechó a último momento. El azúcar ya no soporta tantas campañas en contra de su consumo, y además la caña producida en la Argentina tiene un nuevo uso en la producción de bioetanol, por lo que aquella producción OGM podría ser segregada hacia esos destinos.
Por otro lado, después de 30 años de la introducción de la primera soja modificada (que también resistía al herbicida glifosato), la población local ya no reacciona con tanta vehemencia contra los cultivos transgénicos y se disipó bastante el temor a pérdidas de mercado. Además se pasó en 2020 por una prueba de fuego para pulsar la reacción de la gente ante cultivos genéticamente modificados de consumo directo con la aprobación del trigo HB4: esa variedad fue aprobada pese a una gran resistencia de la cadena triguera local, aunque finalmente tampoco su siembra prosperó demasiado.
La caña transgénica modificada de la Chacra Santa Rosa no sería la única en camino de ser autorizada, ya que el grupo azucarero Los Balcanes está promoviendo desde Tucumán su propia variedad transgénica tolerante a la sequía -para ampliar el área sembrada hacia zonas de secano- a través del trabajo del Instituto de biotecnología de la Universidad San Pablo.





