El ataque a Irán por parte de EE.UU e Israel provocó una distorsión logística enorme que se está reflejando en los precios internacionales de los hidrocarburos, combustibles y aceites vegetales empleados para elaborar biodiésel (como es el caso del aceite de soja).
Sin embargo, la evidencia histórica reciente muestra que las alzas abruptas de precios provocadas por eventos disruptivos suelen ser precedidas por procesos bajistas profundos.
La impresionante alza de los futuros de aceite de soja en el CME Group (“Chicago”) en 2008 derivó en una caída estrepitosa cuando se desató la crisis financiera internacional que estuvo a un paso de “llevarse puesto” al sistema financiero global.
El segundo episodio equivalente se registró en 2022 con el conflicto ruso-ucraniano, que disparó los precios de los aceites vegetales por unos pocos meses para luego iniciar un proceso bajista que se extendió hasta mediados de 2024.
Este último caso es particularmente aleccionador porque, si bien la guerra entre Rusia y Ucrania sigue vigente hasta la actualidad, los operadores del negocio agroindustrial encontraron la manera de continuar vendiendo productos provenientes del Mar Negro a pesar del riesgo procedente de la zona de conflicto.
No es conveniente desestimar la capacidad de resiliencia del aparato logístico global para crear canales alternativos de comercialización de commodities en caso de que la contienda entre Irán y EE.UU.-Israel se extiende por meses o incluso años.
De hecho, la lección ruso-ucraniana muestra que gran parte de la baja de precios posterior a la súper alza inicial se explicó por la necesidad urgente de los dos países en guerra por hacerse de divisas para financiar la contienda bélica.
Por otra parte, tampoco puede descartarse que el evento presente en Oriente Medio sea el inicio de una nueva crisis financiera internacional que deprima la demanda en el marco de una pauperización del consumo (potenciado por el avance de la automatización de procesos impulsada por los agentes de inteligencia artificial).
Si esa hipótesis es correcta, el “fogonazo” alcista que se está registrando en la actualidad representa una oportunidad única para instrumentar coberturas de precios antes de que la historia vuelva a repetirse.





