Hacia finales del 2025, una nueva investigación realizada por el Centro de Estudios Interdisciplinarios (CEI) de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) reveló que cerca de 17 millones de argentinos se encuentran expuestos a altos niveles de arsénico por consumir agua contamina de la canilla. Provincias como Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Santiago del Estero, Chaco, Salta y Jujuy mostraron los mayores niveles de concentración de este elemento en varias de sus localidades.
Fue en este contexto que un equipo de investigadores del Conicet y de la UBA, en el Instituto de Física de Buenos Aires (IFIBA), desarrolló un novedoso material capaz de remover ese y otros contaminantes del agua, como colorantes, antibióticos, microorganismos y agroquímicos, dándole una vuelta de rosca a los tradicionales filtros hogareños.

Según dieron cuenta, el material consiste en carbón activado modificado con sales metálicas, al que se le sumó un polímero comestible. A nivel doméstico, podría aplicarse tanto en filtros de mesada como en jarras purificadoras, aunque también podría utilizarse para sistemas de filtrado industrial o tanques de almacenamiento, sobre todo en aquellas comunidades con poco acceso a agua potable y sin necesidad de emplear energía.
“Se trata de un material de relleno que podría utilizarse en distintos cartuchos de filtros comerciales en reemplazo del carbón activado convencional. La incorporación de propiedades magnéticas aporta ventajas adicionales, entre ellas la posibilidad de integrar un sistema de detección que indique el agotamiento del material filtrante”, señaló Silvia Goyanes, investigadora del CONICET en el IFIBA y líder del equipo que lleva adelante el proyecto.

El producto ya se encuentra desarrollado y fue evaluado con éxito en el laboratorio Polímeros y Materiales Compuestos del IFIBA de acuerdo con la normativa de ANMAT, para uso doméstico.
Para los ensayos, se construyó un dispositivo que permitió evaluar el desempeño de filtro en un flujo de 500 mililitros por segundo. Eso permitiría llenar una botella de un litro en dos minutos. Aún así, los desarrolladores destacan que podría reducirse el tiempo modificando du diseño.
“Los estudios se realizaron utilizando agua contaminada con 100 partes por billón (ppb) de arsénico, siguiendo la normativa de ANMAT. Se logró tratar al menos 8 mil litros de agua y bajar la concentración de arsénico a menos de 10 ppb de arsénico, que es el límite recomendado”, indica Alicia Vergara, una de las investigadoras del proyecto.
Algo a destacar de este desarrollo es su rendimiento en comparación con filtros de mayor costo, y la posibilidad de ser reutilizable, lo que lo vuelve más económico.
Si bien todavía resta realizar los estudios específicos para bacterias, hongos y virus, el equipo espera que el filtro sea defectivo dados los componentes que lo integran. También estiman buenos resultados para remover herbicidas como el paraquat y pesticidas como la atrazina.
Goyanes señaló que se encuentran actualmente en la búsqueda de una empresa con la que puedan avanzar en su comercialización, bajo la convicción de que tiene un potencial de gran rentabilidad.





